El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Magnolia: el árbol de flores blancas que transforma el jardín de forma natural

Un árbol que no solo embellece su jardín, sino que también aporta al cuidado del entorno. Esta es la magnolia.

La Huerta

20 de marzo de 2026 - 11:35 a. m.
Magnolias
Foto: Pixabay
PUBLICIDAD

Si lo que busca es un árbol que transforme el jardín con una elegancia casi natural, la magnolia es difícil de pasar por alto. Sus flores blancas, de esos tonos puros que iluminan cualquier espacio, no solo destacan por su belleza, sino por la sensación de calma y sofisticación que aportan al entorno.

Lo mejor es que, más allá de su valor ornamental, en Colombia existen especies nativas que permiten no solo embellecer el jardín, sino también aportar a la conservación de la biodiversidad y al equilibrio de los ecosistemas.

La magnolia pertenece a una de las familias más antiguas de plantas con flores. Surgió antes de la aparición de las abejas, por lo que sus flores evolucionaron para ser polinizadas por escarabajos, lo que explica la dureza de sus carpelos como mecanismo de protección. Existen registros fósiles de especies como Magnolia acuminata de hace 20 millones de años, e incluso evidencias de plantas relacionadas con la familia Magnoliaceae que se remontan a unos 125 millones de años. Además, no presentan una diferenciación clara entre sépalos y pétalos, sino estructuras intermedias llamadas tépalos.

Más allá de su historia evolutiva, el principal atractivo de las magnolias radica en su floración. Dependiendo de la especie, esta puede dar flores al inicio o mitad de año, ofreciendo flores grandes, elegantes y perfumadas. Sus tonalidades varían entre blanco, crema, rosa e incluso morado, convirtiéndolas en una de las especies más llamativas dentro de jardines y espacios verdes.

En cuanto a su crecimiento, se trata de un árbol que avanza con lentitud, pero que puede alcanzar hasta los 30 metros de altura con el tiempo, lo que exige paciencia y una adecuada planificación al momento de sembrarlo.

Algo interesante de estos árboles es que la familia Magnoliaceae reúne alrededor de 304 especies distribuidas en regiones templadas y tropicales de Asia y América. En Suramérica, Colombia destaca como el país con mayor diversidad, con 37 especies registradas, 13 de ellas en Antioquia, donde siete son endémicas. Por su parte, en Cundinamarca, se encuentran especies como Magnolia georgii, Magnolia caricifragrans y Magnolia cespedesii, que reflejan la riqueza y singularidad de estos árboles en el país.

Read more!

Le podría interesar: Magnolias: ¿cuántas especies existen y cuáles son las más conocidas?

¿Cómo plantarlo?

Según la Sociedad Internacional de Magnolias, todo comienza con el cepellón: retire con cuidado la capa superior de tierra hasta ubicar la raíz más superficial, que debe quedar dentro de los primeros cinco centímetros.

Si la planta está en maceta, quite el recipiente y haga cuatro cortes verticales de unos 2,5 cm en los lados para evitar que las raíces sigan creciendo en círculo.

Luego, prepare el terreno con un hoyo adecuado, siguiendo estos puntos clave:

No ad for you
  • Haga un hoyo de al menos una vez y media el ancho del cepellón.
  • Procure que sea un poco menos profundo que su altura.
  • Ubique la planta de modo que la raíz superior quede al nivel del suelo o ligeramente por encima.
  • En suelos arcillosos, deje el cepellón entre un 10 % y un 33 % por encima de la superficie para evitar encharcamientos.

Al momento de rellenar, utilice la misma tierra que extrajo y acomódela alrededor del cepellón con firmeza, pero sin compactarla en exceso. Puede rellenar parcialmente, regar para que la tierra se asiente de forma natural y luego completar el proceso. Es importante no cubrir la parte superior del cepellón; en su lugar, aplique una capa ligera de mantillo que ayude a conservar la humedad y proteger las raíces.

¿Cómo cuidarlo?

Luz

  • El magnolio necesita una buena exposición para desarrollarse de forma equilibrada. Lo ideal es ubicarlo a pleno sol, aunque en climas cálidos agradece una ligera sombra durante las horas más intensas del día.
  • Es clave protegerlo del viento, ya que sus hojas y flores pueden dañarse con facilidad. Una ubicación resguardada favorece una floración más estable y un crecimiento más armónico.

Clima

  • Aunque el magnolio se adapta a distintos entornos, su origen está en climas cálidos, por lo que no tolera bien las heladas intensas o prolongadas. Las bajas temperaturas pueden afectar especialmente su desarrollo inicial.

Riego

Read more!
  • El suelo del magnolio debe mantenerse siempre ligeramente húmedo, sin llegar al exceso. Para lograrlo, es recomendable un riego moderado y constante, evitando encharcamientos que puedan dañar las raíces.
  • Durante los primeros años y en épocas de calor, el riego debe ser más regular. Una vez establecido, el árbol se vuelve más resistente y las necesidades de agua disminuyen considerablemente.

Sustrato

  • El magnolio requiere suelos profundos, sueltos y con buen drenaje. Estas condiciones permiten que sus raíces se desarrollen sin dificultad y evitan problemas por acumulación de agua.
  • Además, prefiere suelos frescos y ligeramente ácidos o neutros. En terrenos arcillosos o calcáreos su crecimiento se ve limitado y puede presentar un aspecto menos vigoroso.

Abono

  • Al tratarse de una planta acidófila, el magnolio puede presentar deficiencias si el suelo no es adecuado. Una de las más comunes es la clorosis férrica, que se manifiesta con hojas amarillentas.
  • Para prevenirla o corregirla, se recomienda el uso de quelatos de hierro y aportes regulares de materia orgánica. Esto ayuda a mejorar la estructura del suelo y a mantener condiciones óptimas a largo plazo.

Poda

  • El magnolio no requiere podas frecuentes ni intensas. De hecho, intervenir demasiado puede afectar su crecimiento y su forma natural.

Plagas y enfermedades

  • En general, el magnolio es un árbol resistente y poco propenso a plagas. Su rusticidad hace que no requiera tratamientos constantes ni cuidados excesivos en este aspecto.
  • Sin embargo, puede presentar ataques puntuales de pulgón. En estos casos, basta con actuar a tiempo para evitar que se propaguen y afecten el vigor de la planta con remedios como aceite de neem o jabón potásico.

🌳 ☘️ 🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. 🍂🌺 🌼

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.