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Mitos de la jardinería: ¿puede usar cubos de hielo para regar plantas?

¿Cubos de hielo para regar las plantas? Lo que parece un truco práctico y “a prueba de errores” es, en realidad, uno de los mitos más repetidos.

La Huerta

15 de enero de 2026 - 11:31 a. m.
Existen varios factores que se deben tener en cuanta para determinar qué tanto se debe regar una planta en una matera.
Foto: Getty Images/iStockphoto - ronstik
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Entre los consejos heredados de la abuela y los trucos virales de internet, el cuidado de las plantas se ha llenado de promesas que prometen resultados casi milagrosos. Basta con entrar a redes sociales para encontrar recomendaciones de todo tipo: desde agregar ingredientes “secretos” al sustrato hasta métodos poco convencionales de riego.

Uno de los más repetidos es colocar cubos de hielo sobre la tierra, con la idea de hidratar la planta de forma lenta y controlada. Pero, ¿realmente el hielo sirve para regar las plantas o es solo otro mito que se ha popularizado sin sustento?

¿Sirve o no sirve?

Es fácil entender por qué esta práctica se volvió tan popular. Uno de los errores más comunes al cuidar plantas es el exceso de riego: cuando el agua se queda atrapada en el fondo de la maceta, las raíces no pueden respirar y comienzan a pudrirse. A partir de ese temor a “regar de más”, surgió la idea del cubo de hielo como una supuesta solución práctica, ya que al derretirse poco a poco permitiría que la planta absorba el agua de forma gradual y sin riesgos aparentes.

Sin embargo, esta práctica tiene más desventajas que beneficios. Así lo advierte el Jardín Botánico de Missouri, que señala que este mito se ha popularizado especialmente en el comercio de algunas plantas, como las orquídeas Phalaenopsis.

Estas son las principales razones por las que la institución no recomienda este método:

  • No es natural para plantas tropicales. Las orquídeas que se cultivan en casa son especies tropicales, acostumbradas a lluvias cálidas y ambientes húmedos, no a temperaturas extremas. Lo mismo pasa con la mayoría de especies de interior, son pocas las que provienen de forma natural de climas fríos.
  • El frío daña las raíces. El contacto directo con cubos de hielo o con agua muy fría puede causar estrés térmico, afectando el sistema radicular y debilitando la planta.
  • No garantiza un riego adecuado. El hielo no se distribuye de manera uniforme en el sustrato, por lo que algunas raíces reciben frío directo mientras otras permanecen secas.
  • El riego correcto depende del sustrato y el ambiente. Factores como el tipo de maceta, el drenaje, la temperatura y la humedad ambiental influyen más que la cantidad exacta de agua.

¿Qué debe hacer entonces?

La clave es observarla con atención y reaccionar a tiempo. Tanto el exceso como la falta de agua pueden dañar seriamente una planta e incluso provocar su muerte, por lo que es fundamental estar alerta ante cualquier señal de cambio.

El problema es que no siempre resulta fácil distinguir entre uno y otro, ya que ambos generan un efecto similar: las raíces no logran absorber la humedad necesaria para sostener la planta.

Algunas señales que puede ver a la hora de regar mal una planta son:

  • Caída de hojas.
  • Hojas amarillas.
  • Hojas enrolladas o con bordes secos.
  • Tallos blandos o con manchas marrones o negras.
  • Presencia de moho en la superficie del sustrato, que no afecta directamente a la planta, pero puede indicar un suelo excesivamente húmedo, dependiendo de la especie.

Para evitar errores comunes al regar, tenga en cuenta estas recomendaciones:

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  • No hay un horario específico de riego. Regar según un horario no siempre funciona, ya que las necesidades de la planta cambian con el clima, la luz y la época del año.
  • Introduzca el dedo en la tierra. Con revisar unos pocos centímetros del sustrato suele ser suficiente para saber si la planta necesita agua.
  • Pese las plantas pequeñas. En macetas manejables, el peso es una buena guía: cuanto más húmeda esté la tierra, más pesada se sentirá la maceta.
  • Proporcione suficiente luz. La cantidad de agua que una planta necesita depende directamente de la luz que recibe; por eso, en interiores suele requerir menos riego que de lejos.

Según el Jardín Botánico de Missouri en lugar de recurrir al hielo, lo más recomendable es regar con agua a temperatura ambiente, observando las necesidades reales de cada planta y asegurando un buen drenaje. A veces, los métodos más simples y naturales siguen siendo los más efectivos.

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