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Si alguna vez ha recorrido el Tolima o ha sentido el calor de las tierras bajas colombianas, es posible que se haya cruzado con una fruta poco común, pero inolvidable: el mangostino. De sabor equilibrado entre lo dulce y lo ácido, este fruto se ha convertido en uno de los más apetecidos de la región.
Si aún no sabe por qué ha ganado tanta popularidad, vale la pena mirar más allá de su sabor. Y es que su valor no se limita a la cocina: también destaca por sus propiedades nutricionales y su importancia cultural. En Mariquita, por ejemplo, su cultivo y transformación no solo impulsan la economía local, sino que reflejan una tradición profundamente arraigada que hoy es símbolo de identidad y orgullo.
¿Por qué ha sido tan importante en Colombia?
El mangostino ocupa un lugar especial en Mariquita, conocida como la “capital del mangostino” debido a su impacto económico y social. No en vano existe el festival “Mangostino de Oro”, un árbol emblemático en la Plaza Mayor José Celestino Mutis de esta especie y toda una identidad construida alrededor de su cultivo.
Sin embargo, su origen está en el sudeste asiático, donde ha sido cultivado y consumido desde hace siglos. Registros chinos del siglo XV ya lo mencionaban como “mang-chi-shih”, derivado del término malayo “manggis”, en alusión a su pulpa blanca y sabor agridulce. Su llegada a Colombia se dio a comienzos del siglo XX, cuando los ingleses introdujeron el árbol en San Sebastián de Mariquita. Estos mineros llegaron durante la fiebre del oro, dejando semillas del mangostán púrpura en veredas como El Porvenir y Guacas. Con el tiempo, y gracias a las condiciones del suelo y el clima, el árbol prosperó y su fruto conquistó a los habitantes, a pesar de requerir años de espera para su primera cosecha.
Hoy, este fruto es considerado el “rey de las frutas” en Mariquita, no solo por su sabor, sino por su valor cultural. Incluso fue llamado “manjar de dioses” por el compositor Antonio José Quintero, reflejando su relevancia en la tradición local.
A nivel nacional, su importancia se consolidó este año, con el reconocimiento de la Denominación de Origen “Mangostino de Mariquita”, otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio. Este sello no solo garantiza su calidad y características únicas, sino que también abre oportunidades de exportación, mejora las condiciones de comercialización para los productores y fortalece el turismo y la conservación de las tradiciones.
¿Para qué sirve?
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, se trata de un fruto rico en compuestos antioxidantes y sustancias bioactivas como las xantonas, que ayudan a combatir la inflamación, fortalecer el sistema inmunológico y proteger al organismo frente al envejecimiento celular.
De hecho, esta fruta se ha relacionado con múltiples efectos en el organismo:
- Efecto antiinflamatorio: Puede contribuir a reducir procesos inflamatorios.
- Salud cardiovascular: Se asocia con la prevención de enfermedades del corazón y el control de la presión arterial.
- Sistema inmune y alergias: Se le atribuye apoyo en la respuesta del organismo.
- Salud bucal y urinaria: tradicionalmente usado para infecciones leves o molestias.
Por su parte, estudios recopilados por la Universidad de Texas en El Paso destacan que no solo la pulpa, sino también la cáscara, hojas, raíz y corteza del árbol tienen usos tradicionales y medicinales. La cáscara, por ejemplo, se ha utilizado como astringente para tratar problemas digestivos como la diarrea, y de forma externa para afecciones de la piel.
Algunos modos de uso mencionados por la universidad son:
Cáscara (pericarpio):
- En polvo: para tratar diarrea y disentería.
- En ungüentos: para problemas de la piel como eccema.
- En infusión: para infecciones urinarias y digestivas.
Hojas y corteza:
- En decocción: para fiebre, infecciones fúngicas y problemas digestivos.
Raíz:
- En infusión: utilizada para regular la menstruación.
El mangostán también se destaca por su valor nutricional. Es una fruta con alto contenido de agua, lo que la hace refrescante e ideal para la hidratación, además de ser rica en fibra, lo que contribuye a una mejor digestión y al buen funcionamiento del tránsito intestinal. A esto se suma su aporte de potasio, un mineral clave para la actividad muscular y el equilibrio del organismo, junto con un sabor dulce y agradable que la hace muy apetecida por personas de todas las edades.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que también contiene una cantidad considerable de azúcares naturales. Por esta razón, su consumo debe ser moderado, especialmente en personas con diabetes, obesidad u otras condiciones relacionadas con el metabolismo, para evitar efectos negativos en la salud.
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