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Puede que la tenga en la cocina y la use casi sin pensarlo: espolvoreada sobre un postre, mezclada en una bebida caliente o incluso como ese aroma que llena una casa y cambia el ambiente. La canela parece un ingrediente cotidiano, pero detrás de esas pequeñas ramas enrolladas se esconde una historia que atravesó océanos, impulsó rutas comerciales y convirtió a esta especia en uno de los tesoros más codiciados del mundo.
En La Huerta quisimos ir más allá del sabor para descubrir de dónde sale, cómo llegó a nuestras mesas y por qué deberíamos usarla con mucha más conciencia para beneficiar su salud.
¿De dónde sale la canela?
Aunque hoy suele encontrarse en la cocina como un ingrediente cotidiano, la canela en realidad tiene un origen más tranquilo, y es que proviene de la corteza de un árbol. Esta especia nace del Cinnamomum verum, conocido como el árbol de la canela o canelo de Ceilán, una especie originaria principalmente del sur de India y de Sri Lanka.
En su estado natural, el árbol de la canela puede alcanzar entre 10 y 15 metros de altura. Sin embargo, cuando se cultiva, suele mantenerse más pequeño para facilitar su cuidado y cosecha, adoptando una apariencia similar a la de un arbusto.
Se trata de una especie de hojas perennes, lo que significa que permanece verde durante todo el año. Sus hojas son alargadas y brillantes; cuando nacen, presentan tonos rojizos y, a medida que crecen, adquieren un verde intenso.
Pero la parte más valiosa de este árbol no son sus hojas ni sus frutos, sino su corteza. De allí proviene la especia; sin embargo, para obtenerla requiere un proceso cuidadoso que, en muchos lugares, todavía conserva técnicas tradicionales. La cosecha comienza cuando los árboles alcanzan al menos dos años de crecimiento y se seleccionan las ramas más jóvenes y delgadas, pues son las que producen una corteza de mejor calidad.
Una vez elegidas las ramas, los cultivadores realizan cortes precisos para retirar la corteza exterior y acceder a la parte interna, que es la que se convierte en canela. Después, esta pasa por un proceso de fermentación y secado que ayuda a intensificar su aroma y sabor. Es durante esta etapa cuando la corteza comienza a enrollarse de forma natural hasta adquirir la característica forma de pequeños cilindros o barras que se comercializan en los mercados.
Aunque muchas personas creen que toda la canela proviene del mismo árbol, existen diferentes variedades dentro del género Cinnamomum. Entre las más conocidas se encuentra la canela de Ceilán (Cinnamomum verum), considerada una de las más aromáticas y apreciadas; la canela cassia (Cinnamomum cassia), de sabor más intenso; y la canela indonesia (Cinnamomum burmannii), ampliamente utilizada en distintos países y productos comerciales.
¿Para qué sirve?
Según el Jardín Botánico de Kew, a lo largo de la historia, la canela ha sido utilizada en la gastronomía, en la medicina tradicional e incluso en la elaboración de aceites y perfumes gracias a su fragancia intensa y característica. Su versatilidad la ha convertido en una de las especias más apreciadas y utilizadas en diferentes culturas alrededor del mundo.
Por ejemplo, en la cocina, la canela es uno de los ingredientes más versátiles. Puede encontrarse en polvo o en rama y suele emplearse tanto en preparaciones dulces como saladas. Es común en postres como pasteles, galletas, tartas, arroz con leche y avena, así como en bebidas calientes como té, café, chocolate, ponches y vinos especiados.
También tiene un lugar importante en platos salados, la institución señala que en algunas cocinas de Oriente Medio y del norte de África, donde se utiliza para dar profundidad y aroma a carnes, verduras y mezclas de especias.
Pero la canela también ha sido reconocida durante generaciones por sus propiedades medicinales. Durante la Edad Media se utilizaba para aliviar la tos y los dolores de garganta, y actualmente diversas investigaciones y especialistas destacan que contiene compuestos como polifenoles y cinamaldehído, conocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
De igual manera, el Ministerio de Salud de Perú (Minsa) también posee efectos antimicrobianos que ayudan a combatir bacterias y hongos, y contiene minerales y nutrientes como hierro, calcio, zinc, potasio y vitaminas B6 y C.
Algunos expertos también señalan que su consumo podría contribuir al control de los niveles de azúcar en la sangre y favorecer la salud cardiovascular. Incluso es frecuente consumirla en forma de infusión para aliviar molestias digestivas o síntomas asociados a resfriados.
Sin embargo, aunque la canela puede aportar beneficios para la salud, su consumo debe ser moderado y ajustarse a las necesidades particulares de cada persona, especialmente en quienes presentan condiciones médicas específicas. Más que un simple ingrediente de cocina, la canela ha demostrado ser una especia con múltiples usos y una larga historia de aplicaciones en la vida cotidiana.
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