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¿Para qué sirve la chirimoya, la fruta andina que es familiar de la guanábana?

Dulce, cremosa y poco conocida: así es la chirimoya, una fruta de los Andes que ha conquistado a botánicos, cocineros y curiosos por su sabor único.

La Huerta

13 de mayo de 2026 - 03:10 p. m.
Aunque muchos no la conocen, hay quienes la consideran una de las frutas más deliciosas del mundo: la chirimoya.
Foto: Pexels
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Hay frutas que todos reconocen apenas las ven. Pero hay otras que viven entre la duda y la curiosidad. La chirimoya pertenece a esta última categoría Y es que muchos la confunden con la guanábana por su apariencia y porque pertenecen a la misma familia, pero no, no son iguales. Y aunque durante años ha permanecido un poco escondida frente a otras frutas tropicales, en los Andes ha sido valorada desde hace siglos por su sabor, su textura cremosa y sus propiedades nutritivas.

En La Huerta hoy le traemos esta fruta andina que parece salida de una mezcla imposible: dulce, aromática y con un sabor que muchos comparan con la piña, el mango, la fresa o incluso la vainilla.

¿Qué es la chirimoya?

Como le mencionamos, la chirimoya suele confundirse con la guanábana porque ambas pertenecen a la familia de las anonáceas, pero aunque son “parientes”, no son la misma fruta. La chirimoya proviene del árbol Annona cherimola, una especie originaria de los Andes de Colombia, Ecuador y Perú que crece especialmente bien en zonas templadas y de montaña.

Según la Universidad Nacional de Colombia, el chirimoyo es un árbol de porte mediano, hojas amplias y flores aromáticas de tonos verde amarillento, que produce un fruto de piel verde y pulpa blanca, cremosa y dulce. Su nombre viene del quechua chirimuya, que significa “semillas frías”, una referencia a las zonas altas y frescas donde tradicionalmente se cultiva.

Esta fruta se caracteriza por su sabor suave y aromático, que muchos describen como una mezcla entre piña, mango, banano y un ligero toque de vainilla. Su pulpa es cremosa, dulce y llena de semillas negras brillantes, mientras que su cáscara puede ser lisa o presentar pequeñas protuberancias, igual que la guanábana.

Según la plataforma web Horticultura del Pacífico, la chirimoya ha acompañado a las culturas andinas desde tiempos ancestrales, no solo como alimento, sino también por sus usos medicinales. Su relevancia fue tan grande que quedó plasmada en piezas arqueológicas de culturas prehispánicas como la Cupisnique y la Moche, mostrando que este fruto ya ocupaba un lugar importante en la vida de los pueblos andinos mucho antes de la llegada de los europeos.

Con los años, la chirimoya salió de los Andes y comenzó a cultivarse en diferentes regiones del mundo. Su presencia se expandió hacia México, España, Italia, África e incluso Hawái, donde encontró climas ideales para desarrollarse. Gracias a su sabor y textura, varios botánicos y naturalistas la llegaron a considerar una de las frutas más exquisitas del planeta, al punto de describirla como “la obra maestra de la naturaleza”.

La chirimoya (Annona cherimola) se cultiva en municipios como Choachí y Tibacuy (Cundinamarca), San Mateo y Chiscas (Boyacá), y en algunas zonas de Antioquia y Nariño, y se hace especialmente a partir de conocimientos transmitidos entre generaciones, con árboles sembrados por semilla y sin un manejo agronómico estandarizado. Muchas veces los árboles forman parte de sistemas agroforestales o crecen dispersos en fincas cafeteras, lo que refuerza su importancia económica y cultural para numerosas familias campesinas.

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¿Para qué sirve?

Además de su sabor dulce y cremoso, la chirimoya destaca por su aporte nutricional. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, esta fruta está compuesta en gran parte por agua, lo que la convierte en una opción refrescante e hidratante. También aporta fibra, carbohidratos, proteína vegetal y vitaminas como la C, A y varias del complejo B, además de minerales como potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro y zinc.

Entre sus beneficios más destacados está su aporte al funcionamiento del sistema nervioso, gracias a sus vitaminas y compuestos naturales. También es reconocida por ayudar a combatir la retención de líquidos y favorecer la sensación de saciedad, por lo que suele incluirse en planes de alimentación equilibrados.

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Otro aspecto llamativo es que tradicionalmente se le han atribuido propiedades digestivas y calmantes. De acuerdo con la secretaria, su pulpa cremosa y suave puede resultar beneficiosa para personas con molestias gástricas, mientras que algunos de sus compuestos naturales han sido relacionados con efectos relajantes y tranquilizantes.

Por su parte, PromPerú señala que la chirimoya es rica en vitaminas del grupo B, importantes para la producción de energía y el buen funcionamiento muscular, incluido el corazón. Además, gracias a su contenido de vitamina C, contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico y ayuda en la absorción del hierro.

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Su pulpa también es muy versátil en la cocina. Puede consumirse fresca o utilizarse en preparaciones como jugos, yogures, postres, cremas y helados.

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