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¿Para qué sirve la curuba, la fruta colombiana que brilla en el mundo? Existen varios tipos

Muchos la reconocen por su sabor agridulce en jugos y postres, pero la curuba es más diversa de lo que parece.

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La  Huerta
13 de marzo de 2026 - 02:30 p. m.
La curuba es una de las frutas más queridas de los Andes
La curuba es una de las frutas más queridas de los Andes
Foto: peru.info
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Aunque la maracuyá es una de las frutas más conocidas de la familia Passiflora, en los Andes existe otra que suele ocupar un lugar similar en la cocina: la curuba. Esta fruta, conocida como tumbo en Perú y Bolivia, se caracteriza por su sabor suave, agridulce y ligeramente ácido, además de un aroma perfumado que la hace popular en bebidas y preparaciones tradicionales.

Esta fruta se reconoce con facilidad por su forma alargada, similar a la de una banana. Cuando alcanza su madurez, adquiere un color amarillo intenso y está cubierta por una cáscara gruesa, blanda y ligeramente aterciopelada. En su interior guarda una pulpa jugosa, con semillas rodeadas de un líquido aromático que recuerda al del maracuyá, característica que la ha convertido en un ingrediente frecuente en jugos, postres y otras preparaciones tradicionales.

¿Sabía que hay más de un tipo de curuba?

Para conocer bien esta fruta, primero hay que saber de dónde viene. La curuba proviene de plantas trepadoras del género Passiflora, la misma familia de la maracuyá y la granadilla. Estas enredaderas tienen hojas con tres lóbulos y flores llamativas que cuelgan hacia abajo, con tonos que van del rojo al violeta.

En el caso de la curuba, el fruto es alargado y, a medida que madura, cambia de verde a amarillo. En su interior guarda numerosas semillas rodeadas por una pulpa anaranjada, jugosa y aromática, muy apreciada por su sabor agridulce.

Aunque muchas personas la conocen simplemente como curuba, en realidad existen varias especies que se diferencian por el tamaño, el color y el sabor del fruto.

Entre los principales tipos de curuba, se destacan:

  • Curuba de Castilla (Passiflora tripartita var. mollissima): es la variedad más cultivada y comercializada. Tiene forma oblonga y cáscara amarilla suave cuando madura.
  • Curuba india o taxo amarillo (Passiflora tarminiana): Se parece a la anterior, aunque sus frutos suelen ser más largos y de un color naranja-amarillo más intenso.
  • Curuba de monte o taxo de indio (Passiflora mixta): Se reconoce por sus flores erectas y frutos generalmente más pequeños y con sabores más dulces, también se ha utilizado con fines medicinales.
  • Curuba antioqueña (Passiflora antioquensis): especie endémica de Colombia, con cáscara más lisa y un sabor dulce, menos ácido, que recuerda al de la granadilla.
  • Curuba roja o curuba bogotana (Passiflora cumbalensis): presenta tonalidades más intensas. Crece de manera silvestre en regiones que van de los 2000 a los 3500 metros de altitud. A pesar de su sabor dulce y su atractivo aspecto, la curuba roja aún no se cultiva ni se comercializa ampliamente, por lo que permanece como una fruta poco conocida, aunque con gran potencial.

En Colombia, la curuba se cultiva principalmente en las tres cordilleras, sobre todo en la Oriental y la Central. El departamento con mayor área sembrada es Boyacá, seguido por Cundinamarca, Norte de Santander, Cauca, Santander, Antioquia, Huila, Córdoba, Arauca y Valle del Cauca. De hecho, este cultivo ha mostrado un crecimiento importante en los últimos años; por ejemplo, entre 2022 y 2023 registró un aumento del 56,7 %, en el volumen de producción.

¿Para qué sirve?

Según el Jardín Botánico de Bogotá, la curuba tiene distintos usos. En la medicina tradicional se ha utilizado para aliviar problemas digestivos como úlceras, gastritis y reflujo, ya que puede actuar como un tónico suave para el sistema digestivo.

Desde el punto de vista nutricional, la curuba aporta vitaminas A, C y B5. Estas vitaminas cumplen funciones importantes en el organismo, como la acción antioxidante, el fortalecimiento del sistema inmune y la formación de colágeno y neurotransmisores.

De hecho, gracias a su contenido de vitamina C y provitamina A, la curuba también contribuye al cuidado de la piel, la visión y el sistema inmunológico. Además, aporta calcio y fósforo, minerales importantes para la salud de huesos y dientes, y su bajo contenido calórico la convierte en una fruta adecuada para una alimentación equilibrada.

En la cocina, la curuba es una fruta muy versátil. Su pulpa se utiliza para preparar jugos en agua o en leche, sorbetes, gelatinas, postres y helados, gracias a su sabor agridulce y refrescante.

Según Asohofrucol, también se emplea en todo el país para elaborar dulces, mermeladas y otras preparaciones, y es especialmente apreciada en ciudades como Bogotá y Bucaramanga. Además, se destaca por su contenido de agua, fibra y antioxidantes.

También se le atribuyen propiedades relajantes, por lo que en la tradición popular se ha usado para ayudar a disminuir la tensión, el insomnio o las migrañas.

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