Pequeña, roja y familiar, la fresa suele conquistarnos por el sabor y la versatilidad que ofrece en la cocina. Sin embargo, detrás de esa imagen cotidiana se esconde una fruta con un perfil nutricional sorprendente y beneficios para la salud que rara vez ocupa los pensamientos de quien la come.
Y es que, más allá del postre, la fresa guarda propiedades que vale la pena conocer y que le dan un lugar especial no solo en la mesa, sino también en la huerta. Acá le contaremos algunos beneficios.
¿Para qué sirve?
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, la fresa no solo destaca por su sabor, sino también por su alto valor nutricional. Es una fuente rica de vitamina C, potasio y ácido fólico, además de aportar fibra dietética y betacaroteno, un compuesto que el organismo transforma en vitamina A, esencial para la salud de la vista, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el cuidado de la piel.
A esto se suma que no contiene colesterol ni grasas saturadas, según informa la entidad, lo que la convierte en una opción saludable para el consumo diario.
Otro punto clave es su sorprendente concentración de vitamina C. De acuerdo con el Gobierno de México, consumir alrededor de ocho fresas medianas es suficiente para obtener más vitamina C que la que aporta una naranja.
Otros beneficios que destacan son:
- Potente acción antioxidante y anticancerígena: Las fresas ayudan a contrarrestar los radicales libres de oxígeno en el cuerpo, posicionándose entre los alimentos naturales con mayor capacidad antioxidante. Además, contienen ácido elágico, un compuesto presente también en frambuesas, moras, uvas y cerezas, que actúa enlazando sustancias potencialmente cancerígenas, reduciendo así el riesgo de desarrollar cáncer.
- Beneficios cardiovasculares: Se estima que la ingesta regular de fresas puede contribuir a disminuir las lipoproteínas de baja densidad (LDL o “colesterol malo”) y aumentar las de alta densidad (HDL o “colesterol bueno”), además de prevenir la oxidación de lípidos en el organismo.
- Apoyo en casos de artritis y artrosis: Las fresas ayudan a eliminar el ácido úrico acumulado, por lo que se recomiendan en casos de gota, hipertensión y problemas hepáticos. Su alto contenido en fibra también favorece la regulación de los niveles de colesterol.
- Efecto antitrombótico y antiinflamatorio: Gracias a su contenido de ácido salicílico, su consumo regular puede reducir la acumulación de plaquetas o fibrina en los vasos sanguíneos, haciendo menos probable la formación de coágulos.
Por su parte, el Jardín Botánico de Kew resalta que la fresa también tiene un lugar destacado en la comida y la bebida. Se utiliza en la elaboración de mermeladas, salsas y jarabes, así como en el relleno de tartas, pasteles y tortas.
Más allá de la cocina, la fresa también tiene presencia en el ámbito de la belleza y la cosmética, donde su aroma se utiliza como ingrediente en jabones, champús y otros productos de cuidado personal.
¿Y cómo aprovechar la fresa en casa?
Además de consumirla fresca, esta fruta puede incorporarse fácilmente al día a día de varias maneras:
- Limpieza adecuada: Lave las fresas justo antes de usarlas, bajo un chorro suave de agua, sin retirar el tallo. Esto ayuda a evitar que absorban humedad en exceso.
- Consumo en fresco: Puede comerlas solas, añadirlas a ensaladas, yogures o bowls de fruta, tanto en preparaciones dulces como saladas.
- Preparaciones caseras: Tritúrelas para hacer jugos, batidos o salsas, o cocínelas a fuego bajo con un poco de azúcar para obtener mermeladas o compotas sencillas.
- Uso para la piel: Macháquelas y aplíquelas de forma puntual como mascarilla facial por pocos minutos, aprovechando su frescura y aroma, y luego enjuague con abundante agua.
- Conservación: Si no las va a consumir de inmediato, puede congelarlas enteras o en trozos para usarlas después en batidos o postres.
Si tiene dudas de cómo cultivarlas, aquí le dejamos esta pequeña guía.
🌳 ☘️ 🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. 🍂🌺 🌼