¿Alguna vez se ha detenido a pensar cuántas veces se ha cruzado con una guadua sin siquiera notarlo? Puede estar en una cerca, en el techo de una vivienda, en un mueble, en un puente o incluso en una estructura que hace parte del paisaje de muchas regiones de Colombia.
Aunque suele pasar desapercibida, esta planta ha acompañado durante siglos la vida de distintas comunidades del país. Su resistencia y versatilidad la convirtieron en un material fundamental para la construcción, especialmente en zonas rurales, donde el bahareque encontró en la guadua uno de sus principales aliados.
Por eso, cuando hablamos de especies de uso cotidiano, de esas que están mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos, la guadua merece un lugar especial. En este nuevo ¿Para qué sirve? de La Huerta, le contamos qué hay detrás de una de las plantas nativas más utilizadas en Colombia y por qué ha sido tan importante para las comunidades.
¿Qué es la guadua?
¿La guadua es un bambú? Sí. Aunque por su tamaño puede parecer un árbol, en realidad pertenece al grupo de los bambúes y, como ellos, hace parte de la familia de las Poáceas, la misma de los pastos. Por eso, no es exagerado decir que estamos frente a un pasto gigante.
En Colombia, cuando hablamos de guadua, generalmente nos referimos a Guadua angustifolia Kunth, una especie nativa de Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. Eso sí, según explica la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, la guadua puede crecer desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud, aunque encuentra condiciones más favorables entre los 900 y 1.600 metros.
De hecho, por esto es especialmente reconocida en la región Andina y el Eje Cafetero, donde ha acompañado durante generaciones la construcción de viviendas, muebles, cercas y otros elementos de uso cotidiano.
Y si hay algo que sorprende de esta planta es su tamaño: sus tallos, conocidos como culmos, pueden superar los 20 metros de altura y alcanzar más de 15 centímetros de diámetro. Estos crecen agrupados y dan forma a los guaduales, que hacen parte del paisaje de varias regiones del país.
Pero lo más llamativo es la velocidad con la que alcanza esa dimensión. Un culmo puede llegar a su altura definitiva en cuestión de meses después de emerger del suelo. Además, nace con el diámetro que conservará durante toda su vida, por lo que no continúa engrosándose como ocurre con el tronco de un árbol. Una vez alcanza su tamaño, comienza un proceso más lento: la maduración, que puede tardar entre cuatro y cinco años y es determinante para definir cuándo puede ser aprovechado.
Y aquí aparece otro dato que quizá no todos conocen: no todas las guaduas tienen las mismas características. Según el Jardín Botánico de Medellín, el género Guadua reúne alrededor de 38 especies. Dentro de la guadua que crece en Colombia también se reconocen diferentes biotipos, un término que se utiliza para agrupar plantas que presentan características particulares, como diferencias en el diámetro y el grosor de sus tallos, o en las condiciones del terreno donde crecen.
Entre los biotipos que se encuentran en el país están la Castilla, Cebolla, Macana y Cotuda.
¿Para qué sirve la guadua?
Si hay un uso por el que la guadua ha ganado reconocimiento en Colombia es por su capacidad para convertirse en un material de construcción. Durante siglos ha sido utilizada por diferentes comunidades para levantar viviendas, cercas y otras estructuras, y uno de los ejemplos más representativos es el bahareque, una técnica tradicional en la que la guadua cumple una función estructural.
Pero ¿qué hace que esta planta sea utilizada para construir? Además de ser liviana y renovable, la guadua tiene una estructura compuesta por fibras que recorren longitudinalmente sus tallos, lo que le proporciona resistencia y flexibilidad. Estas características han permitido que se utilice en columnas, vigas, paredes, cubiertas y otros elementos de diferentes construcciones.
Su comportamiento frente a los movimientos sísmicos también ha sido objeto de investigación. Un ensayo realizado por la Universidad de los Andes evaluó una vivienda de dos pisos construida con un sistema de guadua y madera, sometiéndola en laboratorio a movimientos que reprodujeron cinco terremotos registrados en diferentes lugares del mundo, con magnitudes entre 5.7 y 6.9.
Este tipo de investigaciones contribuyó al reconocimiento de la guadua como material para sistemas constructivos sismorresistentes en Colombia. De hecho, la NSR-10 incluye disposiciones específicas para el diseño de estructuras cuyo elemento resistente principal es la Guadua angustifolia Kunth.
Pero la guadua no solo se aprovecha después de ser cortada. Según el Jardín Botánico de Medellín, mientras crece, también cumple funciones dentro del ecosistema. Sus raíces y rizomas ayudan a mantener el suelo y sus agrupaciones pueden contribuir a disminuir procesos de erosión. Además, los guaduales aportan materia orgánica y ofrecen refugio y alimento para diferentes organismos.
Su rápido crecimiento también está relacionado con su capacidad para capturar carbono durante el desarrollo de la planta, aunque la cantidad que puede almacenar depende de factores como las condiciones del lugar, el manejo del guadual y el destino que tenga la biomasa.