Publicidad

¿Para qué sirve la hoja de mango? Beneficios y usos poco conocidos

El mango es parte del paisaje y la memoria en el trópico. Pero detrás de su pulpa dulce, sus hojas han despertado el interés por lo medicinal.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
La  Huerta
17 de abril de 2026 - 08:00 p. m.
mango biche
mango biche
Foto: EFE - Juan Manuel Blanco
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Hay frutas que no solo se comen, sino que incluso se habitan y se recuerdan. El mango es una de ellas. Dulce, fibroso y a veces desbordado de jugo, no solo conquista paladares en los países tropicales, sino que se ha convertido en un símbolo cotidiano, casi inadvertido, de identidad.

Pero reducir su valor a la pulpa sería quedarse en la superficie. Detrás de su presencia abundante hay un árbol generoso, cuyos usos han sido explorados durante generaciones. Entre ellos, las hojas —muchas veces ignoradas— guardan un conocimiento silencioso que hoy comienza a resurgir, conectando tradición y curiosidad.

Conozca rápidamente el mango

Aunque hoy parezca un árbol inamovible —como si siempre hubiera estado ahí—, el mango tiene una historia de viajes. Originario del sur de Asia, especialmente de la India, llegó a América con los colonizadores portugueses y españoles entre los siglos XVI y XVII. En el Caribe colombiano encontró un entorno ideal y se adaptó con tal facilidad que terminó fundiéndose con el paisaje: cae sobre las aceras, crece en los patios, da sombra en los parques y marca, incluso, el ritmo de las temporadas.

De acuerdo con el Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, el mango es un árbol perennifolio de gran porte que puede alcanzar entre 10 y 30 metros de altura. Su copa es amplia y tiene hojas alargadas que, cuando nacen, pueden tener tonos rojizos antes de volverse verdes. Sus flores son pequeñas y crecen en racimos, casi discretas frente al protagonismo del fruto.

Sus flores son pequeñas y crecen en racimos, casi discretas frente al protagonismo del fruto. Sin embargo, lo que lo hace más característico y llamativo es el fruto, el cual es una drupa carnosa, con una piel fina que puede ser verde, amarilla, roja o una mezcla de estos colores, según la variedad. En su interior, una pulpa jugosa y dulce rodea una semilla fibrosa que concentra la esencia de este árbol generoso.

¿Para qué sirven sus hojas?

Más allá de la pulpa, las hojas del mango han sido aprovechadas durante generaciones en distintas culturas, especialmente en Asia, donde forman parte de prácticas tradicionales de medicina natural.

De acuerdo con el Jardín Botánico Nacional - UH de Cuba, las hojas jóvenes pueden usarse en infusiones, mientras que otras prácticas populares incluyen su uso para la higiene bucal: se han empleado para limpiar los dientes, fortalecer las encías e incluso aliviar molestias como el dolor de muelas. En algunos casos, las hojas secas se pulverizan y se aplican directamente sobre los dientes como una forma de prevenir caries.

También se ha documentado el consumo de decocciones de hojas de mango —sin azúcar— como apoyo para regular los niveles de azúcar en la sangre, aunque este tipo de usos pertenecen a la medicina tradicional y no sustituyen tratamientos médicos.

Con el tiempo, el interés por estas propiedades ha llegado a la investigación científica. Estudios de la Universidad Autónoma de Manizales señalan que las hojas, junto con la cáscara y la semilla del fruto, contienen compuestos con potencial antioxidante, antiinflamatorio y antibacteriano.

En el campo de la salud oral, por ejemplo, algunas investigaciones han explorado su efecto frente a bacterias asociadas a enfermedades como la caries o la periodontitis. Incluso, ciertos extractos han mostrado resultados comparables a los de enjuagues comerciales, aunque sin sus posibles efectos secundarios.

Eso sí, los expertos insisten en que se trata de una alternativa complementaria. Si bien las hojas de mango concentran compuestos como los polifenoles —conocidos por su acción antioxidante—, todavía se requieren más estudios para confirmar su eficacia y seguridad en tratamientos médicos.

¿Cómo usar las hojas del mango?

Existen formas sencillas de aprovechar las hojas del mango, especialmente dentro de prácticas tradicionales. Estas son algunas de las más comunes:

Infusión (té de hojas de mango): Es una de las preparaciones más utilizadas.

  • Usar hojas jóvenes y bien lavadas.
  • Hervirlas en una taza de agua durante 10 a 15 minutos.
  • Dejar reposar, colar y consumir tibio, sin azúcar.Tradicionalmente se emplea como apoyo para la digestión o para ayudar a regular el azúcar en la sangre, aunque no sustituye tratamientos médicos.

Pasta para uso bucal

  • Secar las hojas y triturarlas hasta obtener un polvo fino.
  • Mezclar con unas gotas de agua hasta formar una pasta.
  • Aplicar suavemente sobre dientes y encías.

Otra forma sencilla de usarlas es masticarlas directamente. Para ello, se toman hojas jóvenes, previamente lavadas, y se mastican lentamente sin tragarlas. Esta práctica tradicional se ha asociado con el fortalecimiento de las encías y el alivio de molestias leves en la cavidad bucal.

🌳 ☘️ 🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. 🍂🌺 🌼

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.