La mashua es uno de esos alimentos andinos que pueden pasar desapercibidos, pero que esconden una historia y unas características que vale la pena conocer. Este tubérculo, de sabor suave y ligeramente dulce, ha sido cultivado y consumido durante generaciones en distintas regiones de los Andes y puede utilizarse tanto en preparaciones saladas como dulces.
¿Aún no lo identifica? Quizás lo conozca por otro nombre: en Colombia se le llama cubio. Su sabor puede recordar a la papa criolla o al yacón, pero este tubérculo tiene una identidad propia y unas propiedades que lo hacen particularmente interesante.
¿Qué es y por qué se llama así?
Cubio y mashwa son dos nombres que hablan de una misma planta, pero provienen de contextos indígenas diferentes. Mientras en zonas de los Andes, especialmente en Perú, el tubérculo es conocido como mashwa o mashua, en el altiplano cundiboyacense de Colombia recibe el nombre de cubio, asociado a la lengua muisca.
Conocido científicamente como Tropaeolum tuberosum, este tubérculo andino ha sido cultivado durante siglos por comunidades indígenas y campesinas de las zonas altas de los Andes. En Colombia también recibe nombres como mauja o nabo, dependiendo de la región.
La planta crece principalmente en zonas de clima frío y alta montaña. Un ejemplo es que en Colombia puede encontrarse entre los 2.800 y 3.600 metros sobre el nivel del mar, especialmente en departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Cauca. Su distribución también comprende otros países andinos como Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.
A diferencia de cultivos que desarrollan sus frutos sobre la superficie, el cubio concentra su principal producto bajo tierra. Es una planta de tallos carnosos, ligeramente rojizos, que puede extenderse sobre el suelo o trepar sobre otras plantas. En sus raíces desarrolla tubérculos de forma cónica, generalmente de color blanco con manchas rojizas u oscuras, que son la parte aprovechada como alimento.
El cubio es un tubérculo andino de origen prehispánico que hizo parte de la alimentación de las poblaciones de las zonas altas de los Andes. Sin embargo, aunque el cubio todavía se cultiva en algunas regiones de Colombia, enfrenta un problema que va más allá de la producción: la pérdida de interés por los cultivos ancestrales está poniendo en riesgo parte de la diversidad agrícola y cultural asociada a estas especies.
Actualmente, pueden conseguirse semillas en departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Cauca. No obstante, existe un riesgo de erosión genética y cultural, relacionado, entre otros factores, con el reemplazo de estos cultivos por productos con mayor presencia comercial, como la papa.
Esta situación también ha provocado que buena parte de los productores que conservan estas especies sean adultos mayores, quienes mantienen las semillas y los conocimientos necesarios para cultivarlas y transmitirlos a las siguientes generaciones.
¿Qué propiedades tiene?
Además de su valor como alimento tradicional, la mashua contiene compuestos a los que se les atribuyen diferentes propiedades. De acuerdo con información del Ministerio de Salud del Perú (Minsa), entre las características que se han estudiado se encuentran:
- Propiedades antiinflamatorias: algunos de sus compuestos han sido relacionados con efectos antiinflamatorios y con su uso tradicional como apoyo frente a problemas como la hiperplasia prostática benigna.
- Acción antifúngica: se han identificado características que podrían contribuir a combatir determinados hongos.
- Aporte a la cicatrización: también se le atribuye un uso tradicional relacionado con la cicatrización de heridas.
¿Cómo se puede consumir?
La mashua también puede incorporarse fácilmente a la alimentación cotidiana. Según el Minsa, una de las formas más sencillas de prepararla es sancocharla y utilizarla como reemplazo de la papa en diferentes recetas.
Además, el organismo señala que el agua utilizada durante la cocción puede consumirse, como parte de las formas tradicionales de aprovechar este tubérculo y sus compuestos.