Los abrazos y demasiadas caricias: un estudio de la Universidad de British Columbia llegó a la conclusión de que “los perros mostraban ansiedad o malestar cuando sus dueños los estrechaban entre sus abrazos”. Si su animal no se tensa, evita el contacto visual, baja las orejas o se lame la boca, esto quiere decir que le gusta, de lo contrario, no lo haga. Ellos tienen mil maneras de demostrar amor. Los gatos, a diferencia de los perros, son animales muy independientes y poco sociales. Por eso, evite acariciarlos en la barriga, las patas traseras y la cola. Mejor optar por darles cariño en la cabeza, orejas, barbilla, cuello y cerca de la cola.
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