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En las calles de Bogotá, donde miles de perros y gatos en condición de calle enfrentan a diario el riesgo de ser atropellados, una iniciativa de la Fundación Arca Luminosa trabaja para cambiar ese destino. Su apuesta busca reducir los peligros que amenazan a estos animales y, al mismo tiempo, promover una relación más consciente entre la ciudadanía y su entorno.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), entre 2019 y 2025 se registró la atención de 4.585 casos de perros y gatos atropellados en las vías de Bogotá.
Frente a este panorama, la misión de la fundación es “iluminar la vida de los animales callejeros en Colombia”, a través de estrategias de acción directa, educación y participación ciudadana. Su principal línea de trabajo son los “collares de vida”, accesorios que están diseñados para hacer visibles a los perros en situación de calle, permitiendo que los conductores los detecten a tiempo y disminuyan el riesgo de atropellamiento.
Así nacieron los collares
En 2017, mientras se dirigía a su trabajo por la vía que conecta Chía con Tocancipá, María Adelaida Aristizábal, directora de la fundación, se enfrentaba a diario a una escena recurrente: perros atropellados a un costado de la carretera. Muchos de estos accidentes ocurrían en horas de la noche, cuando la baja visibilidad y el alcance limitado de las luces de los vehículos impedían a los conductores detectar a los animales a tiempo. Esa imagen era dolorosa: “Un día, tras casi atropellar a una perrita, sentí la necesidad urgente de hacer algo”.
Aristizábal comenzó a buscar una solución. Una noche, mientras conducía, observó a dos trabajadores salir de una fábrica con uniformes cubiertos de material reflectivo. Pudo verlos desde la distancia y frenar a tiempo. Fue entonces cuando surgió la idea. Si las personas podían protegerse con elementos reflectivos, ¿por qué no hacer lo mismo con los perros callejeros?.
Al principio los collares se fabricaban de manera artesanal. Tras contactar a más de diez proveedores, Aristizábal logró fabricar los primeros 100 collares. Cada mañana salía con anticipación para alimentar a perros en situación de calle y colocarles estos elementos reflectivos.
“Empezamos con 100 collares y cinco voluntarios, y hoy hemos colocado más de 6.000 collares reflectivos. Estos collares pueden dar hasta 12 metros de visibilidad, permitiendo que los conductores reaccionen a tiempo y eviten atropellamientos”, explica Karen Varón, directora de Impacto de la Fundación Arca Luminosa.
Los collares están diseñados especialmente para animales que viven en la calle: no tienen hebillas para evitar lesiones, son ajustables para adaptarse a diferentes tamaños y mantienen su visibilidad incluso si se voltean, gracias a su diseño simétrico.
Sin embargo, su impacto va mucho más allá de la seguridad vial. Cada uno de los collares tiene un mensaje que busca despertar empatía y promover la adopción de animales que se encuentran en situaciones vulnerables. “No estoy perdido. Busco un hogar. ¡Adóptame!” es el mensaje que llevan.
Según Varón, esta estrategia también ha transformado la forma en la que muchas personas perciben a los animales sin hogar. “Cada vez es más común ver perros con collar, y eso hace que las personas los identifiquen como animales que necesitan apoyo. Muchos se acercan, los alimentan, los cuidan o incluso deciden adoptarlos”, señala.
En 2019, el proyecto recibió un importante impulso al ser reconocido por el Laboratorio de Innovación Social de la Universidad Nacional de Colombia. Este respaldo permitió perfeccionar el diseño de los collares y ampliar su producción.
“Las personas pueden sumarse a través de nuestras jornadas de voluntariado en zonas críticas de Bogotá y Soacha, donde colocamos collares reflectivos y alimentamos perros en situación de calle. Estas jornadas se realizan los domingos, duran medio día y también son una oportunidad para conectar con el propósito de servir a los animales”, indica Varón.
Más allá de la visibilidad: una fundación que transforma realidades
Aunque los collares reflectivos son el corazón de la iniciativa, el trabajo de la Fundación Arca Luminosa abarca otras problemáticas que afectan a los animales en condición de calle.
Durante las jornadas de colocación de collares, la organización ha identificado sobrepoblación de perros y gatos en distintas zonas de la ciudad, así como la presencia de animales en condiciones extremas de vulnerabilidad. Ante este panorama, decidieron ampliar su alcance con programas de esterilización gratuita y rescate.
Las jornadas de esterilización, realizadas con equipos veterinarios especializados, buscan reducir la reproducción descontrolada, prevenir el abandono y mejorar las condiciones de salud de los animales. De acuerdo con cifras de la organización, hasta el momento han logrado esterilizar más de 2.000 perros y gatos en diferentes zonas vulnerables.
“Rehabilitamos animales en condiciones vulnerables, realizamos jornadas de esterilización gratuita para perros y gatos y promovemos la conciencia sobre los derechos de los animales mediante proyectos educativos”, afirma Varón.
A esto se suma el programa de rescate y rehabilitación, enfocado en animales víctimas de atropellamientos, maltrato o abandono. Para su recuperación, la fundación cuenta con una red de hogares de paso, aliados veterinarios y un sistema de donaciones que permite sostener su atención.
La labor de Arca Luminosa no solo apunta a intervenir directamente en la vida de estos animales, sino también a generar un cambio cultural. A través de proyectos educativos, la organización promueve la conciencia sobre los derechos de los animales y la responsabilidad de la ciudadanía frente a su bienestar.
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