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El maullido excesivo o los sonidos que los cuidadores suelen interpretar como “llanto” en los gatos, son en realidad una de las herramientas de comunicación más complejas que tienen estos animales.
Aunque existe la creencia popular de que los felinos son seres independientes y silenciosos, un incremento en la frecuencia o intensidad de sus vocalizaciones es una señal que los dueños no deben ignorar, pues actúa como indicador directo de su estado físico o emocional.
Causas médicas y biológicas
De acuerdo con la American Association of Feline Practitioners (AAFP), antes de atribuir el llanto a un capricho conductual, se deben descartar problemas de salud. Los gatos son expertos en ocultar el dolor, pero el maullido persistente puede ser síntoma de enfermedade como:
- Hipertiroidismo o hipertensión: comunes en gatos mayores, estas condiciones suelen generar desorientación y vocalizaciones nocturnas.
- Enfermedad renal o infecciones urinarias: el dolor al orinar provoca que el felino emita quejidos agudos cerca de su caja de arena.
- Deterioro cognitivo: similar al Alzheimer humano, los gatos de edad avanzada pueden sentirse perdidos en su propio hogar, lo que aumenta su ansiedad.
Si el veterinario descarta patologías, la fuente del problema suele hallarse en el entorno. La etóloga felina Helena Bat, en sus publicaciones sobre comportamiento, enfatiza que el gato es un animal de rutinas.
Cualquier alteración en su territorio (muebles nuevos, mudanzas o la llegada de otra mascota) genera un estrés que se manifiesta mediante el llanto.
Asimismo, el aburrimiento es un detonante crítico. Si el cuidador no proporciona estímulos adecuados (enriquecimiento ambiental), el animal utilizará el maullido para demandar atención o comida. Además, según la organización International Cat Care, es vital que se establezcan sesiones de juego activo para canalizar esa energía acumulada.
Recomendaciones para el cuidador
Para gestionar esta situación, los expertos sugieren observar el contexto del llanto. Si el gato llora mientras la familia duerme, evite acudir a su llamado o darle alimento, ya que esto refuerza positivamente la conducta y el animal entenderá que gritar es el método efectivo para obtener lo que desea.
Una evaluación del territorio le permitirá identificar si el estrés ambiental es el causante del malestar de su mascota.
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