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Los perros ocupan un lugar cada vez más importante dentro de los hogares en Colombia y todo el mundo. De acuerdo con cifras del DANE, al menos el 60 % de las familias en el país conviven con una mascota y, en la mayoría de los casos, se trata de animales mestizos o de origen mixto. Esta realidad ha impulsado una conversación sobre la importancia de entender el origen genético de las mascotas y cómo este puede influir en su comportamiento, salud y necesidades diarias.
Aunque muchas personas suelen dividir a los perros entre “de raza” y mestizos, la historia de varias de las razas más populares del mundo demuestra que, en realidad, muchas nacieron gracias a cruces.
Según información compartida por Nestlé Purina, estos cruces buscaban potenciar habilidades específicas como la resistencia física, la adaptabilidad o ciertos rasgos de comportamiento.
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Uno de los ejemplos más representativos en Colombia es el Sabueso Fino Colombiano, reconocida oficialmente en 2026 como la única raza canina del país. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando sabuesos europeos llegaron al territorio y comenzaron a adaptarse a distintas regiones como la Costa Caribe, Antioquia y los Llanos Orientales. Con el tiempo, esos cruces dieron origen a un perro reconocido por su olfato, resistencia y carácter equilibrado.
A nivel internacional, esta situación también se repitió. El labrador retriever, considerado uno de los perros más populares del mundo, surgió en el siglo XIX a partir de cruces entre perros de Newfoundland y water spaniels. Esa mezcla ayudó a desarrollar la capacidad de adaptación y el temperamento sociable que hoy caracterizan a la raza.
Otro caso muy conocido es el bulldog francés, ampliamente asociado a la vida urbana y a espacios pequeños. Su origen está ligado al cruce entre bulldogs ingleses y perros ratoneros en Francia. De acuerdo con Nestlé Purina PetCare, comprender esa herencia genética también permite entender algunas de las condiciones de salud que suelen afectar a la raza, como problemas respiratorios, dermatológicos y oculares.
Por su parte, el pastor alemán, el perro policía por excelencia, nació de cruces enfocados inicialmente en el pastoreo y el trabajo rural. Con el paso de los años, su inteligencia y versatilidad lo llevaron a convertirse en uno de los perros más utilizados en labores de seguridad, rescate y acompañamiento.
Más allá de estas historias, especialistas coinciden en que conocer el origen genético de un perro puede ser una herramienta clave para su bienestar. Ana Cristina García, veterinaria y líder de visita médica veterinaria de Nestlé Purina, explicó que entender la base genética de cada animal permite anticipar comportamientos, niveles de energía e incluso posibles predisposiciones de salud.
“Entender el origen de un perro, sea el que sea, es un buen inicio para brindarle un cuidado más adaptado a sus necesidades. Conocer su base genética nos permite tomar decisiones más informadas y mejorar su calidad de vida”, señala la experta.
Esto también influye en aspectos cotidianos. Perros con herencia de razas activas pueden necesitar mayores rutinas de ejercicio y estimulación mental, mientras que otros requieren cuidados específicos para el pelaje o controles veterinarios preventivos más frecuentes.
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