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Tras siete años de servicio, Tambor, un perro “terapeuta”, se despidió de la Clínica Medellín, marcando el cierre de una etapa significativa en el programa de intervenciones asistidas con animales, conocido como WOOF. En un emotivo acto de jubilación, personal médico, pacientes y colaboradores que compartieron con él destacaron el impacto de su labor, que transformó la experiencia hospitalaria al llevar calma, compañía y bienestar emocional a quienes más lo necesitaban.
De acuerdo con la Fundación Instintos, organización especializada en intervenciones asistidas con animales rescatados, y la Clínica Medellín, Tambor fue mucho más que un perro de compañía. Durante su trayectoria, se convirtió en un puente emocional capaz de generar calma, aliviar la ansiedad y propiciar momentos de alegría en contextos marcados por la enfermedad y la incertidumbre.
“Hay seres que no necesitan palabras para dejar huella. Hoy despedimos de su labor en nuestra institución a Tambor, un compañero que durante siete años junto con el Escuadrón Woof, recorrió nuestros pasillos llevando calma, compañía y esperanza a quienes más lo necesitaban. Su resonar, tocó la vida de pacientes, familias y colaboradores. En cada visita dejó sonrisas, alivio y momentos de paz que permanecerán con nosotros”, señalaron desde las redes sociales de la institución médica.
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El programa WOOF, que hoy es referente en este tipo de intervenciones, tuvo sus inicios gracias a tres perros pioneros: Lulú, Choco y Tambor. Ellos fueron los primeros en recorrer los pasillos de la Clínica Medellín de Occidente, acercándose a pacientes y equipos médicos para demostrar el impacto positivo que puede tener la interacción con animales en entornos clínicos. Su trabajo ayudó a disminuir la ansiedad, generar espacios de calma y fortalecer los vínculos humanos en medio de la atención hospitalaria.
Este camino, según destacan las entidades, también ha sido posible gracias a otros perros que ya no están, pero que dejaron una huella profunda en el programa. En ese legado colectivo, Tambor ocupa un lugar especial, no solo por su tiempo de servicio, sino por la conexión que logró establecer con quienes lo conocieron.
Las entidades confirmaron que Tambor inició su merecido descanso, dejando atrás años de servicio silencioso pero profundamente significativo. Aunque se retira de su labor activa, su impacto seguirá vivo en la memoria de quienes encontraron en él un alivio en momentos difíciles. “Hoy no es un adiós, es un gracias infinito”, concluyó la Clínica Medellín.
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