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Los casos de animales devueltos a los refugios son cada vez más comunes y reflejan una preocupante falta de compromiso y conciencia sobre la adopción responsable.
Esta semana se conoció la historia de Atenea, Venus y Antonia, tres adorables y dulces perritas criollas que, injustamente, regresaron a las jaulas después de ser adoptadas por familias que prometieron cuidarlas y amarlas.
Según contó en redes el Refugio Patitas de San Vicente, ubicado en Buenos Aires, Argentina, Atenea fue la primera en ser devuelta. La razón que dieron sus dueños es que no podían hacerse cargo de su cuidado, pues era una perrita muy activa y ellos buscaban algo más tranquilo y que no diera problemas.
Como en una triste secuencia, la historia se repitió, pero esta vez con Venus, hermana de Atenea. En este caso el problema, según sus cuidadores, no era la hiperactividad, sino la falta de ella, agregándole un factor externo: el miedo. Querían un animal más activo, con ganas de explorar el mundo, pero Venus, debido a su cruel pasado, aún vivía con miedo a lo extraño.
Y la última que regresó fue Antonia. Este caso fue el más doloroso porque Antonia, además de ser una perra tierna y encantadora, es también una “abuelita”. Llevaba seis meses en su nuevo hogar, pero no la quisiera más porque, según sus tutores, nunca se “adaptó a su estilo de vida”.
Estas tres devoluciones dejan en evidencia que las personas aún no están preparadas para adoptar responsablemente. Los animales son seres sintientes, que merecen respeto y amor, no son simples objetos o juguetes que se puedan desechar cuando dejan de funcionar.
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No más devoluciones
Cada devolución, además de ser dolorosa, dificulta el rescate de otro animal de compañía. “Cada devolución ocupa un lugar que podría haber salvado otra vida”, dicen desde el refugio.
Actualmente, la fundación no cuenta con espacio para albergar más animales: tienen 250 y los casos no paran de llegar. “Estamos construyendo nuevos caniles porque ya hay perritos que no tienen dónde dormir”.
Por esta razón, desde el Refugio Patitas de San Vicente invitan a las personas a adoptar responsablemente y salvar la vida de un animal que lo necesita con urgencia, pero entendiendo todo el compromiso que esto implica.
Atenea, Venus y Antonia siguen esperando en el refugio, ojalá que no sea por mucho tiempo más. Si quiere adoptarlas y brindarles el hogar que tanto merecen, puede comunicarse con las redes sociales del Refugio Patitas de San Vicente.
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