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Koko, un perro de apenas un año diagnosticado con gusano del corazón y atrofia muscular, fue sacrificado el pasado 28 de mayo en el refugio BARC Animal Shelter de Houston, Estados Unidos. Esta decisión se tomó en medio de una grave crisis de sobrepoblación y falta de espacio que enfrenta el centro, obligando a establecer plazos estrictos para la adopción o rescate de los animales.
La historia fue difundida por una voluntaria del refugio a través de su cuenta de TikTok, @Bristexastails, y rápidamente generó una fuerte reacción en redes sociales. Miles de usuarios expresaron su tristeza e indignación ante la medida, cuestionando la autoridad y los criterios detrás de la decisión de sacrificar a animales enfermos o en condición vulnerable.
Koko permaneció en el refugio a la espera de un hogar o un rescate que pudiera ofrecerle una segunda oportunidad. Sin embargo, ante la imposibilidad de encontrar un adoptante o grupo de apoyo antes del límite establecido, el refugio tuvo que proceder con la difícil decisión.
“Es terrible que el ser humano se arrogue la autoridad para decidir quién vive y quién muere”, comentó uno de los usuarios en redes sociales, reflejando el sentimiento generalizado de frustración y dolor. Otros aprovecharon para compartir experiencias similares, mientras que algunos lamentaron no haber podido ayudar a Koko a tiempo: “Un año, un bebé que merecía vivir”, expresó un internauta.
La voluntaria que dio a conocer la historia describió a Koko como “un alma dulce” que solo anhelaba cariño y abrazos. En su mensaje, explicó las estrictas reglas del refugio, donde los perros en lista de sacrificios deben ser adoptados o rescatados antes de cierta fecha para evitar la eutanasia.
“Los refugios están saturados y la única manera de salvar vidas es a través de la adopción o el acogimiento temporal. No esperen hasta el último momento para actuar, cada día cuenta para estos animales que solo buscan una segunda oportunidad”, instó la voluntaria a través de un emotivo video publicado en redes sociales.
Asimismo, aclaró que no forma parte del personal del refugio ni tiene autoridad sobre las decisiones que allí se toman. “Solo soy un voluntario que busca dar voz a los perros en riesgo, pero las decisiones finales corresponden al centro de acogida”, puntualizó.
El refugio BARC, legalmente obligado a aceptar todos los animales que se presenten sin importar raza, temperamento o condición de salud, enfrenta una alta demanda que supera su capacidad, lo que genera listas de eutanasia para aquellos perros con enfermedades graves que no encuentran hogar a tiempo.
Para quienes deseen ayudar, el refugio solicita que se pongan en contacto directamente con ellos, ya que solo realizan adopciones presenciales y no pueden mantener perros para adopción fuera del estado. Los interesados pueden escribir a los correos barcfoster@houstontx.gov, barcadoptions@houstontx.gov o BARC.Aid@houstontx.gov.
*Este artículo es informativo y se basa en datos proporcionados por las fuentes. El medio de comunicación no participa en procesos de adopción ni se responsabiliza por acuerdos entre particulares.
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