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Durante años, moverse por el país con perro o gato no era precisamente un plan fácil de ejecutar. Entre cobros adicionales, trámites poco claros y la incomodidad de enviarlos en la bodega del avión como si fueran equipaje, muchos dueños optaban por evitar el viaje o buscar alternativas. Ese panorama empieza a cambiar.
Con la aprobación del proyecto de ley conocido como No Son Equipaje, la Cámara de Representantes puso sobre la mesa nuevas condiciones que buscan algo básico, pero clave, garantizar el bienestar de las mascotas sin afectar la seguridad de los demás pasajeros.
Este proyecto llegaría a reforzar lo establecido en la Ley 1774 de 2016, que reconoce a los animales como seres sintientes, y toma impulso tras avances recientes en protección animal en el país.
En avión, la cabina gana protagonismo
Uno de los cambios más relevantes está en el transporte aéreo. Ahora, la regla general apunta a que las mascotas viajen en cabina junto a su dueño o a un responsable.
Eso sí, hay condiciones que deben cumplirse:
- Animales de hasta 12 kilos podrán ir en cabina dentro de un guacal adecuado.
- Será obligatorio avisar a la aerolínea con al menos 12 horas de anticipación.
- Se deberá presentar el carné de vacunación al día.
- La mascota deberá permanecer controlada durante todo el trayecto.
También se fijó una edad mínima de cinco meses para poder volar, una medida pensada para proteger a los animales más jóvenes.
Ahora bien, no todos los casos aplican igual. Algunas situaciones seguirán manejándose bajo condiciones especiales. Por ejemplo, razas consideradas potencialmente peligrosas, mascotas con problemas de salud o animales de gran tamaño podrían requerir transporte en bodega, según las políticas de cada aerolínea.
En bus, más flexibilidad, pero con control
En el transporte terrestre el panorama es más flexible, pero no significa ausencia de reglas.
Las mascotas podrán viajar junto a su dueño, ya sea sujetas o en espacios definidos dentro del vehículo. Todo dependerá de su tamaño y comportamiento.
Acá también hay puntos que no se negocian:
- Las empresas deberán verificar la documentación del animal.
- Será obligatorio el uso de elementos como arnés, guacal o bozal cuando aplique.
- El dueño será responsable del comportamiento de la mascota durante todo el recorrido.
Más que una ley, un cambio cultural
Más allá de los requisitos, este proyecto de ley refleja algo que ya venía pasando en Colombia. Las mascotas dejaron de ser solo compañía y pasaron a ser parte del núcleo familiar. Viajan, celebran y se integran en la vida cotidiana de millones de personas. Por eso, este tipo de medidas no solo responden a una necesidad logística, sino también emocional.
El país empieza a adaptarse a esa realidad, donde viajar con perro o gato ya no es una excepción, sino parte del plan.
