Por: Cartas de los lectores

Nuestro Aquiles ha muerto

El campeonísimo Ramón Hoyos Vallejo ha muerto. ¡Viva por siempre Ramón Hoyos!

Para los colombianos que nacimos hacia la mitad del siglo pasado, nuestra Ilíada fue la Vuelta a Colombia, y Ramón Hoyos Vallejo nuestro Aquiles. Fue él el gran héroe de nuestra infancia.

Nacido el 26 de mayo de 1932 en Marinilla, Antioquia, hizo su debut en la segunda Vuelta (1952), que ganó el campeón olímpico de ruta de Londres 1948, el francés José Beyaert. El veinteañero Hoyos gana la novena etapa, Cali-Sevilla, y termina sexto en la clasificación general.

En las cuatro siguientes vueltas, tercera a sexta, será el campeón absoluto. Retirado en circunstancias dramáticas en la séptima, volverá a triunfar en la octava. En la quinta, 1955, impondrá una marca a nivel mundial en este tipo de pruebas: gana en total 12 de las 18 etapas, de ellas las seis primeras seguidas. Esa marca solo será equiparada 22 años más tarde por el belga Freddy Maertens en la 32ª Vuelta a España, cuando gana 13 de las 19 etapas, de las cuales cinco seguidas (quinta a novena). Tanto Hoyos como Maertens ganaron esas vueltas de punta a punta, imponiéndose en la primera y en la última etapa.

El mismo año de 1955 vio coronarse a Ramón Hoyos como campeón de la prueba de ruta en los Juegos Panamericanos que se celebraron en México. Y fue precisamente en este año cuando las hazañas del marinillo llamaron la atención de un joven reportero de El Espectador, solo cinco años mayor que él, quien escribió su serie de crónicas tituladas “El triple campeón revela sus secretos”, segunda obra que el público colombiano leyó masivamente de quien muchos años después, frente al rey de Suecia, habría de ser coronado con el Premio Nobel de Literatura (la primera fue “Relato de un náufrago”, dos meses antes en el mismo diario).

Antes, en 1954, “don Ramó”" había triunfado ya en el exterior, ganando la Vuelta a Puerto Rico. En la dura prueba de ruta (188 km) de los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 solo terminaron 44 de los 88 participantes. Hoyos siempre se mantuvo en el grupo de cabeza y al final ocupó el puesto 13, a 14 segundos de la medalla de plata. En los Olímpicos de Roma (1960) ocupó el puesto 48, a 1' 01" del ganador, el ruso Kapitónov.

No cabe duda de que si en los tempranos años 50 hubiera existido en Colombia algún Miguel Ángel Bermúdez, nuestro “escarabajo de la montaña” estaría hoy inscrito en las grandes gestas del ciclismo europeo de la época, al lado de figuras como Jacques Anquetil, Raymond Poulidor y Federico Martín Bahamontes.

¡Gloria para nuestro Aquiles!


* Bernardo Mayorga. Bogotá.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Carta a un colombiano

El malestar en Francia e Inglaterra

Dos cartas de los lectores