La lucha de ser gay

El grupo terrorista y sus seguidores consideran la homosexualidad una desviación. Por eso, dicen, “debe ser erradicada”.

La comunidad LGBT en Alemania y otros países  realiza actos de solidaridad con las víctimas de Orlando.  / EFE
La comunidad LGBT en Alemania y otros países realiza actos de solidaridad con las víctimas de Orlando. / EFE

El presunto responsable de la matanza en una discoteca en Orlando (EE. UU.) Omar Seddique Mateen visitó el lugar antes del ataque y utilizó una aplicación para conocer personas homosexuales, según revelaron algunos testigos. Su padre Seddique Mateen dijo que su hijo podría haber actuado por motivos homofóbicos, pues “se molestó mucho al ver a dos hombres besándose”.

Homofobia o no, lo cierto es que la comunidad gay en Estados Unidos sigue enfrentando serios prejuicios. Georgia estuvo a punto de aprobar una ley que permitiría, por un lado, a empleados del registro civil negarse a oficiar uniones entre personas del mismo sexo por objeción de conciencia y, por otro, a organizaciones religiosas despedir a personas por su condición sexual. La misma normativa que intentó aprobar Indiana en 2015. Aunque en ciudades como San Francisco, Nueva York, Los Ángeles o Washington se puede vivir la propia homosexualidad con libertad. Incluso el Tribunal Supremo reconoció el derecho de los homosexuales a casarse con todos los beneficios y obligaciones de ley.

¿Orlando? Un ejemplo de avance para la comunidad gay, de acuerdo con expertos, que señalan que hasta Walt Disney World celebra unas jornadas gays. El problema es la aceptación social más allá de religión. Islam o cristianismo, el peso de la fe sigue presente en los homosexuales, sobre todo en la comunidad hispana, de la cual hacen parte la mayoría de las víctimas del atentado. Para Mark Krueger, militante gay del estado de Georgia, la religión está en franca oposición a los homosexuales, sobre todo en el sur de Estados Unidos. “El problema no es el grupo Estado Islámico. Son los cristianos de por aquí, que dicen que los gays son malas personas”.

Tal como pensaba Mateen, el atacante del bar en Orlando, quien, de acuerdo con psiquiatras consultados por medios locales, habría recibido inspiración en el Estado Islámico (EI), cuya condena a los homosexuales es pública y brutal.

Los terroristas del EI denuncian frecuentemente las costumbres “desviadas” en los países occidentales. Su revista Dabiq publicó un artículo en 2015 donde aseguró que los musulmanes que se marchaban de sus países rumbo a Europa se encontrarían allí “bajo la amenaza permanente de la fornicación, de la sodomía, de las drogas y del alcohol”.

La primera ejecución de un homosexual, según ha revelado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ocurrió el 25 de noviembre de 2014. La víctima, de 20 años, fue lapidado después de que los yihadistas encontraran, supuestamente, vídeos de él practicando sexo con otros hombres. Ese mismo mes, otro joven dos años menor fue apedreado hasta la muerte.

Fue en 2015 cuando el Estado Islámico cambió radicalmente de estrategia y optó por subirlos a una azotea y lanzarlos al vacío en mitad de una gran expectación. De hecho, el grupo terrorista editó varios vídeos para mostrar las consecuencias de ser homosexual en el Califato.

Según Human Rights Watch, existen 83 países donde la homosexualidad está explícitamente condenada por la ley. Entre ellos casi todos los miembros de la Liga Árabe. En algunos países la condena por sodomía (liwat) es la pena de muerte: Arabia Saudí, Irán, Mauritania, Sudán, Yemen y Afganistán.

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