'El Hombre de las Tres Emes'

La semana pasada falleció el primer y uno de los mejores productores de la televisión colombiana. Sus amigos lo recuerdan como un "mago de la imagen".

Lo llamaban director de cámaras en los años 60, esa época en que la televisión era otra cosa, en vivo, sin espacio para edición o errores, hecha a pulso, el mejor recurso no era otro que la creatividad. Es por eso que Manuel Medina Mesa solía ser un productor disciplinado y perfeccionista, buscaba en cada transmisión el encadenamiento emocional de las imágenes en función de una historia, para que no sólo se viera; él quería que se sintiera.

El ‘Hombre de las Tres Emes’, como fue conocido por muchos, el motor de la televisión colombiana, nació en Soatá, Boyacá. Estuvo en esos momentos en los que millones de almas se estremecieron frente a una pantalla, como aquel día en que un hombre pisó la luna, el día en que, como él mismo decía, “no fui a la luna, claro, pero fue como si hubiera ido”.

Venía de la disciplina de la radio cuando el Gobierno importó los primeros equipos de televisión. Desde entonces, tal como señala Jorge Alí Triana, dejaba huella en todo lo que hacía: “Tenía un lenguaje muy propio y una calidad fotográfica en el encuadre de la luz que era muy fácil de reconocer”. Un reto para él, pues decía que debía poner en juego su imaginación y creatividad en cada cosa que hacía. Al vincularse a Punch señaló que “venía a hacer ‘el teatro en cuarta dimensión’ (como en El proceso de Kafka) y esa disciplina la trasladé a mi trabajo en televisión, que desde un principio me gustó muchísimo. Para mi vida de hombre de radio, empezar en televisión era un cambio... sí, un cambio, pero no brusco. Desde un principio entendí que además del sonido perfecto, era indispensable también la imagen perfecta”.

No sólo fue el primero, sino que durante algunas semanas fue el único productor de la entonces llamada Televisora Nacional. Amaba recordar aquellas épocas de teleteatro, épocas audaces por las condiciones técnicas que se vivían en esos años. Consuelo Luzardo recuerda que sólo había espacio para ensayar con la guía del Hombre de las Tres Emes: “Ensayábamos cerca de 15 días, pensando siempre que debía salir perfecto; claro, antes de salir al aire nos dábamos el último ensayo”, de ahí “como salió, salió (…). Los recuerdos de Manuel Medina son incontables, qué más que los primeros años de la televisión donde todos compartimos junto a él un trabajo que adorábamos”.

Para 1955 su nombre llenaba los titulares de los principales periódicos del país. “El productor del año, Manuel Medina Mesa”, tituló El Espectador uno de sus artículos, el 31 de diciembre de ese año. De ahí que pocos dudaran en llamarlo el padre de la televisión colombiana, porque, como afirma Triana, prácticamente lo fue, así como “el gran maestro de muchos, tal vez sin proponérselo”.

El 007 está ocupado y Policarpa Salavarrieta, fueron las primeras novelas de nuestra televisión y la semilla de muchas otras que también estarían a su cargo. Además fue el primer productor de programas de concurso, de opinión, de transmisiones fuera de estudio. Sí, el primero, el primero de la pantalla chica en Colombia, maestro de otros.

Este enamorado de su oficio, como lo califica Luzardo, “un hombre muy serio, guapo, muy riguroso, realmente el mejor”, se fue para siempre, pero con él no muere su legado, sin duda imborrable, la semilla que dio vida a la pantalla chica.

La personalidad del Hombre de las Tres Emes deja marca en toda la historia de nuestra televisión. Siempre será recordado, en palabras de Triana, como “un mago de la imagen”.