Por: Julio Carrizosa Umaña

El código ambiental y López Michelsen

Fue López Michelsen quien firmó, hace 40 años, el primer código ambiental del planeta, y lo firmó a pesar de que algunos poderosos de la época trataron, hasta el último momento, de que no lo hiciera. Firmado el código, López se preocupó por su aplicación y reglamentación. A los pocos días coincidió con Alberto Lleras Camargo, quien, desde El Espectador, sugirió que fuera en la sabana de Bogotá donde se empezara a aplicar la nueva norma. De esas sugerencias surgió la declaración de las reservas forestales que todavía defienden los Cerros Orientales y parte de la cuenca alta del río Bogotá.

La reglamentación del código se inició en el Inderena con el apoyo de la Secretaría Jurídica de la Presidencia, a cargo entonces del jurista Álvaro Esguerra, quien con sus colaboradoras entendió perfectamente la importancia del asunto. Las Naciones Unidas, a través de la FAO, envió expertos para colaborar en el proceso que duró los tres años siguientes, hasta culminar con la firma de López en los últimos meses de su mandato. La mayoría de estos decretos está todavía vigente, pero hay partes del código que nunca se han reglamentado.

López se preocupó también por aprovechar las nuevas normas para avanzar en el proceso de declaración de parques nacionales. Él y su jefe de Planeación, Miguel Urrutia, dieron al Inderena los recursos necesarios para estudiar las propuestas del Mono Hernández y seleccionar los parques más necesarios. En total, en el gobierno de López se declararon 18 parques nacionales y reservas de fauna y flora, entre ellos los de Chingaza y Sumapaz, indispensables también para defender las reservas de agua de la capital.

Durante estos 40 años el código ha sobrevivido, varios de sus artículos fueron incorporados a la Constitución de 1991 y la Ley 99 que creó el Ministerio del Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental sigue su espíritu. Sin embargo, el éxito de la aplicación de este instrumento legal ha variado según la situación social, económica y política del país se ha agravado. La eficacia del código ha dependido también del talante, la actitud y los intereses de las personas encargadas de aplicarlo. Todo esto confirma que problemas extremadamente complejos, como los ambientales, requieren soluciones más complejas que las normas legales.

López nunca buscó protagonismo ambiental y prefirió que la administración Pastrana recibiera todo el reconocimiento por la elaboración del código, pero si él no hubiera comprendido su importancia, Colombia no hubiera dado ese paso. Este es el momento de recordarlo.

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