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“Flores a $10.000 pesos″, decía uno de los muchos vendedores de accesorios y prendas alusivas a Bad Bunny a las afueras del Estadio Atanasio Girardot, de Medellín. La ocasión no era otra que el primer concierto del artista, que los espectadores disfrutaron la noche del viernes 23 de enero. Al frente, un carro blanco tenía el maletero lleno de pavas, típicas de Puerto Rico (símbolo asociado a los jíbaros). l cantante ha resaltado la pava no solo en sus conciertos en otros países, sino que ideó un diseño especial de Prada, para asistir a la gala del Met, en mayo del 2025, uno de los eventos de moda más importantes del mundo.
Desde hace unos años, particularmente después de pandemia y por el deseo de retomar la normalidad, para los conciertos y eventos masivos se han creado códigos de vestuario que la gente adopta porque quiere sentirse parte de la temática. Desea, como dijo Bad Bunny al comienzo del concierto, “disfrutar de las cosas simples de la vida, como cantar una canción, bailar, brincar, sudar, reír y llorar”.
La gente, no solo va a conciertos a disfrutar del artista, también lo hacen para ser vistos y convertir esa noche, “en una que no olvidemos nunca”.
En el caso puntual de Bad Bunny, la gente busca looks con siluetas sin género, oversize, faldas, exceso de color como afirmación identitaria y simbólica de raíces, como artesanías, banderas, gráficas populares, así como flores, transparencias y brillo que reflejen lo latino y lo caribeño.
En cuanto a zapatos, la gente elije zapatillas deportivas de una marca específica, por la colaboración que el artista tiene con la firma. También hay un interés por elegir looks con el streetwear elevado, prendas relacionadas con un estilo vaquero (como chaquetas de cuero, botas, jeans, cinturones) y accesorios como lentes y gorras, muy utilizados por el artista. Aquí te dejamos algunas ideas para que armes tu pinta.
Como era de esperarse, el color, el brillo y las prendas alusivas y con simbología de Puerto Rico desfilaban por los alrededores del lugar. Las mujeres seguían un cógido de vestuario no oficial que va en línea con las diferentes estéticas del artista: flores en el cabello, tops y crop tops, vestidos y faldas cortas y con brillos o bermudas de jean y tenis o botas texanas.
Los hombres, por su parte, vestían prendas ligeras y camisetas con frases de canciones del último álbum del artista y el que le da el nombre a la gira “Debí tirar más fotos”.
El clima y la sutil lluvia no fueron impedimento para que los looks tuvieran su momento, aunque muchos tuvieron que protegerse con carpas que ofrecían por $3.000 pesos.
Los “looks” de Bad Bunny
El show del artista comenzó a las 9:00 p. m. en punto con unas “palabras mágicas” para hacer que el cantante apareciera en escena. Tras recitarlas y unos breves silencios, el puertorriqueño llegó al escenario para interpretar “La mundaza” vestido con un traje beige con corbata blanca.
Cuando se trasladó a la casita, en donde estaban Ryan Castro y SOG, el artista utilizó un set de la marca deportiva que representa, con chaqueta azul con las líneas amarrillas y pantaloneta amarilla con rayas azules, y un gorro blanco, muy alineado con su estilo urbano y sportwear.
En el tercer y último acto se volvió a cambiar para usar un gorro con orejeras, guantes, camiseta, suéter y corbata con pedrería, un jean y gafas.
Bad Bunny tiene una consciencia fashionista que se evidencia en su capacidad de dialogar con el arte, la imagen y la cultura contemporánea. Esta transformación no es casualidad, es el fruto del trabajo colaborativo entre Bad Bunny y su equipo de fashion stylists, “quienes han sabido traducir su visión artística en propuestas visuales coherentes, innovadoras y cargadas de mensaje. Así, la moda se convierte en un lenguaje más dentro de su propuesta global: musical, política y cultural”, afirma Cristian Baena, artista Visual y escritor.
Bad Bunny no solo es un artista que conecta con su música, también lo hace con su estilo. Es un artista que sabe el poder que tiene su imagen para posicionarse como un referente de moda que, más que seguir tendencias, las desplaza, “demostrando que la autenticidad cultural puede convertirse en lenguaje internacional sin perder raíz”, agregan desde el Laboratorio de Conocimiento de Inexmoda.
Medellín vivió el viernes 23 de enero la primera noche de los tres conciertos que Bad Bunny tendrá como parte de su gira mundial “Debí tirar más fotos”. Falta ver si en las dos fechas que faltan la gente seguirá ese código de vestuario no oficial y si el artista tendrá otras apuestas estilísticas.
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