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En el mundo del cuidado facial cada día lanzan productos para tener la “rutina perfecta”. El skincare no solo una moda; es un mercado en auge impulsado por likes, tendencias y una creciente obsesión por la piel perfecta. El gasto individual de los hogares colombianos en esos profuctos fue de aproximadamente $250.000 anuales, de acuerdo con la ANDI.
Sin embargo, los especialistas recomiendan utilizar productos especiales para cada necesidad de su piel, pues utilizar un producto que no sea para el tipo de piel adecuado puede causar irritación, enrojecimiento, descamación, picor o aparición de brotes. Por eso, es fundamental que cada persona sepa cuál es su tipo de piel y características para que pueda darle lo que necesita.
“Usar productos diseñados para cada tipo de piel es clave, pues lo que funciona en una piel grasa, por ejemplo, puede resultar demasiado agresivo o poco efectivo en una piel seca o sensible. Una rutina correcta para cada tipo de piel ayudará a mantener la barrera cutánea equilibrada, prevenir irritaciones y obtener mejores resultados a largo plazo”, dijo Sandra Malca, directora de marketing regional de La Roche-Posay & CeraVe Centroamérica y la Región Andina.
¿Qué debe usar cada tipo de piel?
Grasa: fórmulas seborreguladoras, como ácido salicílico, niacinamida, ácido azelaico, retinol, con texturas ligeras de preferencia en gel, emulsiones muy fluidas y sérum.
Seca: activos nutritivos como glicerina, ácido hialurónico y ceramidas y antioxidantes como vitamina E y C.
Mixta: combinaciones equilibradas, hidratantes ligeros y antioxidantes. Las texturas en serum son una buena alternativa para este tipo de piel.
Sensible: fórmulas hipoalergénicas, sin fragancias ni alcohol, con ingredientes calmantes como el agua termal, aloe vera y extracto de avena.
Para todos los tipos de piel es indispensable el protector solar. En el mercado se encuentran disponibles con filtros contra la radicación UVA, UVB, luz azul y visible.
¿Cremas con ácido salicílico o ácido hialurónico?
Por ejemplo, el ácido salicílico es un beta-hidroxiácido con acción queratolítica y antiinflamatoria, “ideal para pieles grasas, mixtas o con tendencia acneica, ya que penetra en el poro, elimina células muertas, regula el exceso de sebo y ayuda a prevenir puntos negros y brotes”, explica la doctora Sandra Suárez, médica cirujana con énfasis en estética y antiedad.
Ese producto puede resultar irritante o resecante en pieles secas o sensible.
El ácido hialurónico, por su parte, es una molécula humectante que atrae y retiene agua, “por lo que mejora la hidratación, elasticidad, suavidad y aspecto de las arrugas, siendo especialmente beneficioso para pieles secas, normales, sensibles o maduras, ya que no exfolia ni irrita”.
Así las cosas, cuál debería elegir. Según la especialista, la elección depende de la necesidad: “si el objetivo es controlar imperfecciones, poros obstruidos o acné, se elige ácido salicílico; por el contrario, si se busca hidratar y reforzar la barrera cutánea, el indicado es el ácido hialurónico”.
En mujeres y hombres después de los 50 años, cuando la piel pierde agua, colágeno y lípidos, la prioridad suele ser la hidratación profunda, el uso diario de protector solar, antioxidantes y activos reparadores, “por lo que el ácido hialurónico suele ser la base del cuidado y la hidratación”.
Por su parte, “el ácido salicílico después de los 50 años es para casos puntuales de engrosamiento cutáneo o imperfecciones, siempre con supervisión especializada”.
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