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La Galería del Rey, adherida al palacio de Buckingham, acoge la exposición más completa realizada del vestuario de la reina Isabel II a lo largo de casi diez décadas, con motivo de cumplirse este mes el centenario de su nacimiento.
Titulada “La reina Isabel II: Su vida con estilo”, la muestra recorre a través de la moda los momentos más importantes de la vida de la monarca, desde su nacimiento el 21 de abril de 1926 hasta sus años como jefa de Estado -de 1952 hasta su muerte en 2022-.
La exposición, que abrirá este 10 de abril y podrá ser vista hasta el próximo 18 de octubre, reúne unas 200 piezas, entre ellas abrigos, vestidos de día y de noche, así como guantes, zapatos, pamelas, sus legendarios minibolsos, joyas y tiaras.
Estilo sobrio, atemporal y a veces extravagante
A través de las pequeñas salas en que está dividida, la exposición refleja el estilo único, atemporal, sobrio y a veces extravagante que tenía Isabel II. Su vida transcurrió en paralelo a un gran cambio en la moda del Reino Unido, desde el declive de la grandeza que rodeaba a la sastrería de la corte, pasando por el auge de la alta costura y el posterior surgimiento de los modernos diseñadores británicos.
La piezas están agrupadas por orden cronológico, desde los vestidos que llevó cuando era princesa y heredera al trono británico hasta los que usó durante sus compromisos oficiales en las últimas décadas.
Una pieza que sobresale es la túnica de bautizo blanca en seda y encaje que encargó la reina Victoria en 1841 para todos los bebés de la familia real británica, usada durante 130 años por los recién nacidos cuando eran bautizados por la Iglesia de Inglaterra.
También hay vestidos informales, las faldas tartán que siempre vestía cuando pasaba los veranos con la familia en el castillo de Balmoral, al oeste de Escocia, y los pantalones que llevaba para montar a caballo, una de sus grandes pasiones.
A través de bocetos de diseño, la exhibición busca contar también la estrecha relación que la reina mantenía con cada uno de los diseñadores que ella misma elegía, como Norman Hartnell y Angela Kelly, a los que daba instrucciones sobre lo que quería.
Entre las piezas que sobresalen figuran su vestido de boda con el príncipe Felipe en 1947; el suntuoso que llevó del día de su coronación en 1953 y el vestido negro largo, sobrio, que dejaba ver ligeramente los hombros, que usó en el estreno de la película ‘The Battle of the River Plate’ (‘La batalla del río de la Plata’) en 1956, cuando conoció a la actriz Marilyn Monroe.
El color como instrumento de diplomacia
La comisaria de la exposición, la historiadora del arte Caroline de Guitaut, dijo que el estilo de Isabel II “era elegante, reflejaba la moda de la época, era sobrio. Al observar las prendas que nos rodean, se nota que le gustaba vestir y que disfrutaba del proceso de confección”.
Sobre los colores fuertes, la comisaria explicó que siempre fueron importantes para ella porque, “desde que alcanzó la mayoría de edad en la década de 1940, comenzó a usar colores más intensos y oscuros, principalmente, quizás, para distinguirse de los tonos pastel que usaba su madre, la reina Isabel, y su abuela, la reina María, que utilizaba colores más suaves y apagados.”
“Y a medida que envejecía, se dio cuenta de que el color podía usarse con fines diplomáticos”, como el que llevó en una gira en Pakistán en verde y blanco, los colores de la bandera paquistaní.
“El color podía transmitir mensajes y también se usaba para que la reina destacara. A menudo estaba rodeada, sobre todo en sus primeros años, de hombres. Estaba rodeada de miles de personas, a veces decenas de miles, todas allí para verla.”, explicó.
“Entonces se dio cuenta de que si vestía un color llamativo y, por supuesto, siempre con pamela para los actos oficiales diurnos, destacaría y se creaba una conexión entre ella y el público presente.”, subrayó De Guitaut.