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El lunes 4 de mayo se realizó uno de los eventos más importantes para la industria de la moda: la gala del MET, también conocida como los “Óscar de la moda”.
Se trata de una gala que se celebra anualmente el primer lunes de mayo en el interior del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) y los ingresos proporcionan al Instituto del Traje, su principal fuente de financiación anual para exposiciones, publicaciones, adquisiciones y operaciones. Los fondos recaudados también apoyan otras actividades del museo.
Lo que resulta paradójico es que una marca colombiana de diseño y arte textil que transforma el bordado a mano en piezas de lujo denuncie un presunto caso de plagio en un evento que busca preservar el talento y piezas con historia.
La coyuntura hizo que Ana Restrepo, creadora de la marca Amarpo, contara su historia a través de las redes sociales.
Vale la pena mencionar que la marca nació en Medellín con el propósito de preservar técnicas artesanales ancestrales y convertirlas en un lenguaje contemporáneo, donde cada puntada cuenta una historia y cada prenda se siente como un tesoro para conservar en el tiempo.
Según cuenta Restrepo, trabajan de la mano de artesanas locales creando piezas únicas que mezclan moda, arte y narrativa. “Nuestro universo creativo está inspirado en la naturaleza, lo surreal, lo mágico y lo emocional: flores, animales, símbolos, cielos, universos bordados y escenas que invitan a sentir”.
Según contó en entrevista para este diario, para la gala de 2025, la organización del evento la contactó para desarrollar unas piezas bordadas, particularmente unas servilletas que se utilizarían en la cena.
“A partir de ese momento comenzó un proceso serio de trabajo: diseñamos propuestas, desarrollamos muestras y las enviamos desde Medellín a Nueva York en varias ocasiones. Cada desarrollo implicó tiempo, recursos y la participación de manos artesanas que materializan cada idea puntada a puntada”, cuenta Restrepo.
Tras varios ajustes, la muestra final fue aprobada y cotizada. “Incluso manifestamos nuestra total disposición a adaptarnos al presupuesto necesario con tal de hacer parte de ese escenario”, detalla la creadora.
Sin embargo, no se concretó el acuerdo y tampoco volvieron a recibir una respuesta. Después, en la gala pasada, vieron en redes sociales las piezas que finalmente utilizaron y, “resultaban sorprendentemente cercanas a nuestros diseños: mismas composiciones, mismas puntadas, mismos elementos visuales”.
Al intentar entender lo ocurrido, recuerda Restrepo, aparecieron argumentos que reflejan una realidad más amplia: “la presión por cumplir tiempos y estándares, y la duda sobre si un equipo artesanal podría responder a esas exigencias”.
En ese tipo de decisiones —muchas veces silenciosas— “es donde el trabajo hecho a mano queda en desventaja, y donde su valor puede diluirse o ser subestimado”, expresa, porque cuando se percibe lo artesanal como ‘pequeño’ o reemplazable, se abre la puerta a que su origen pierda relevancia", dijo.
La creadora de la marca reitera que, más que hacer una acusación, busca dejar en evidencia la vulnerabilidad del trabajo creativo, “especialmente el artesanal, dentro de dinámicas más grandes donde no siempre se protege su autoría, pues detrás de cada bordado no hay solo una imagen. Hay procesos, decisiones, errores, aprendizajes y, sobre todo, personas”.
Así las cosas, al contar su historia, Restrepo pone sobre la mesa una conversación necesaria para la industria y las colaboraciones: la de reconocer el valor del diseño independiente y entender que una idea, también debe ser cuidada y respetada.
“En Amarpo creemos que el verdadero lujo no está únicamente en el resultado final, sino en el respeto por quienes lo hacen posible. Porque una pieza puede ser replicada, pero la historia que la creó no”, puntualiza.
Por el momento, los organizadores del evento no se han pronunciado al respecto.
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