El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Una cita con el sastre: ¿por qué el rock se puso traje para sobrevivir?

Mientras todos buscaban verse descuidados en la escena, ellos se pusieron traje para demostrar que el rock se podía tomar tan en serio como un trabajo de oficina.

Camilo Gómez Forero y Lucety Carreño Rojas

26 de febrero de 2026 - 09:44 a. m.
Paul Banks, vocalista de Interpol.
Foto: AP - AP
PUBLICIDAD

Hubo un momento en que el rock decidió dejar de verse como un accidente de garaje para vestirse como una institución. Mientras la generación de 2000 apostaba por el descuido, bandas como Interpol, The Hives y The Killers rescataron la sastrería no como un disfraz, sino como una armadura psicológica. Desde la “capa de invisibilidad” de Paul Banks hasta el uniforme de guerrilla sueco o el brillo de casino de Brandon Flowers, el traje se convirtió en la herramienta definitiva para sobrevivir al caos del escenario.

Tras su paso por el festival en 2019, los neoyorquinos de Interpol regresan al Estéreo Pícnic para defender su estatus como leyendas del pospunk. Nacieron en el caos de Nueva York a principios de 2000, y a diferencia de sus contemporáneos que buscaban el descuido, ellos apostaron por la disciplina y la seriedad absoluta. El domingo 22 de marzo cerrarán el FEP.

The Killers, por otro lado, regresará al FEP tras sus presentaciones de 2013 y 2018. Su historia es la de un ascenso imparable: de ser empleados en casinos a convertirse en uno de los actos de rock más grandes de su generación. El sábado 21 de marzo volverán a Bogotá para confirmar por qué son el grupo que mejor sabe fabricar himnos que no pierden vigencia.

La banda estadounidense Interpol volverá al Estéreo Pícnic.
Foto: EFE - José Méndez

Interpol: el traje como declaración de profesionalismo

Para la banda neoyorquina, el traje es una herramienta de distancia y disciplina. Surgieron en una escena (2000), donde lo más llamativo en cuanto a estética era el descuido medido (como ocurría con The Strokes), y ellos respondieron con una pulcritud quirúrgica.

Mientras sus contemporáneos se veían como adolescentes en -y para- el negocio, Interpol se veía como una institución desde el inicio.

Chris Lombardi, dueño del sello Matador Records, recuerda que cuando se reunió con ellos por primera vez se quedó en shock: “Es raro sentarte con una banda en tu primera reunión y que todos lleven traje”, dijo.

Inspirados por la estética del “film noir” y la soledad urbana de autores como Paul Auster, utilizan la sastrería negra para mimetizarse con el asfalto de Manhattan.

Read more!

Paul Banks, su vocalista, confesó que el traje era su “capa de invisibilidad”. Siendo alguien tímido, el uniforme le permitía transformarse en el “cantante de Interpol” y separar su vida privada del caos del escenario.

Pero también Banks lo ve como una declaración de profesionalismo. En una entrevista con Highsnobiety contó que odiaba sus trabajos normales, por lo que se vestía mal a propósito. Decidió que para el “trabajo” que sí amaba (la música) se presentaría de manera profesional. Es su forma de decir “me tomo esto en serio”.

Por otro lado, Daniel Kessler, la guitarra, es el propio guardián del estilo. Se dice que nunca se le ha visto en público sin traje, integrándose como su piel diaria, no solo como vestuario de show.

No ad for you

Y si eso parece extremo es porque Carlos Dengler, el bajista, no ha aparecido en escena. Usaba pistoleras (holsters) de hombro y corbatas de bolo, pareciendo un villano de una película de espías de la Guerra Fría. Reveló que, tras su etapa de fiestas salvajes, el traje se convirtió en su forma de buscar “claridad” y “seriedad”.

Esta obsesión por la forma los convirtió en los embajadores definitivos del concepto “Hedi Boy”. El influyente diseñador Hedi Slimane (mente detrás de Dior Homme y Celine) encontró en Interpol la musa perfecta para su estética: trajes de corte “skinny” extremadamente entallados que redefinieron visualmente el pospunk para el siglo XXI.

Read more!

Esta alianza entre la banda y la alta costura se consolidó no solo en sesiones fotográficas, sino en una devoción mutua por marcas como Prada, elegida por su minimalismo industrial. Así, el look de Interpol no es solo “ir de traje”, es una apuesta por una silueta afilada y moderna que los separa del rockero convencional y los acerca a la elegancia del lujo europeo.

No ad for you
Brandon Flowers, de The Killers, y uno de sus trajes clásicos en escena.
Foto: AP - AP

Brandon Flowers (The Killers): el traje como espectáculo de neón

Para el líder de The Killers, el traje fue la transición del chico de Utah a la estrella de Las Vegas. Aunque hoy es un ícono de estilo, Flowers confiesa que sus atuendos más excéntricos fueron una reacción a la fama repentina para sobrevivir a la presión de Londres siendo un “chico de pueblo”, decidió “inflar el pecho y extender las plumas” para fingir una confianza que aún no tenía.

Sus piezas más icónicas, como la chaqueta con plumas en los hombros de la era Day & Age (creada por Fee Doran), elevaron su rock a una fantasía visual que él describe como una “ceremonia”. Aunque hoy ha donado esas plumas al Hard Rock Cafe de Londres, admite que ponerse ese traje lo hacía sentirse empoderado.

La noción de traje como armadura alcanzó su punto máximo con el famoso traje de oro, un guiño a Elvis que utiliza para los finales de sus conciertos, transformándose en un “Rey Midas” del indie.

Ha pasado por etapas de vaquero de lujo con Saint Laurent y lentejuelas de casino, usando la moda como un reflector. Para Flowers, el traje es la herramienta que le permitió sentirse cómodo en su propia piel, asegurándose de que, incluso desde la última fila del estadio, nadie pudiera dudar de su estatus como “showman”. Tanto Interpol como The Killers estarán en el Festival Estéreo Pícnic en menos de un mes.

No ad for you
Pelle Almqvist supervisa cada detalle de sus hombreras “pagoda” y calza zapatos de la Marina.
Foto: José Vargas - José Vargas

The Hives: el uniforme de combate táctico

Para los suecos, la sastrería no es una elección individual, sino un uniforme de guerrilla en blanco y negro, que elimina la individualidad en favor del “escuadrón”. Como regla absoluta, nunca se presentan sin sus trajes coordinados, diseñados recientemente en colaboración con Tiger of Sweden. Pelle Almqvist, su explosivo vocalista, supervisa personalmente los detalles, como las hombreras tipo “pagoda” y los bordados que brillan bajo los focos.

Sus famosos zapatos blancos son el calzado reglamentario de la Marina de EE. UU. Pelle los eligió porque, al tener suelas de goma, le permiten moverse como una “pirotecnia humana” sin resbalar. Para ellos, el traje es una herramienta de trabajo diseñada para ser destruida y sudada, una armadura de gala para los “embajadores del rock” que no aceptan menos que la victoria total sobre el escenario.

👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Por Lucety Carreño Rojas

Comunicadora social de Uninpahu, vinculada a El Espectador desde 2016. Periodista de moda y negocios. Directora de El Hilo, el formato audiovisual de moda de EE.@LucetyClcarreno@elespectador.com

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.