Publicidad

No eres tú, son las tallas: ¿por qué la ropa cambia de talla dependiendo la marca?

A propósito de Gorda 10, el evento de moda para tallas plus size en Colombia y que se realizará este fin de semana, hablamos con expertos sobre un problema que se presenta en el país: el tallaje. A diferencia de otros países de la región, Colombia no cuenta con una ley de tallas, por lo que cada marca pone las medidas a su gusto. ¿Cuáles son las implicaciones?

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Lucety Carreño Rojas
12 de junio de 2025 - 05:00 p. m.
Imagen del backstage de la colección de Jorge Duque en BFW. / Cortesía Cámara de Comercio de Bogotá
Imagen del backstage de la colección de Jorge Duque en BFW. / Cortesía Cámara de Comercio de Bogotá
Foto: GusPerdomo Gustavo Perdomo Gustavo Perdomo - GusPerdomo©
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La estandarización de las tallas nació con la Revolución Industrial. “Dos inventos fueron claves: la máquina de coser industrial y la cinta métrica, ambos creados en el siglo XX. Con ellos, vino la producción serial de prendas de vestir y un cambio en el modelo de consumo de la ropa”, cuenta William Cruz Bermeo, profesor de historia de la moda y el vestir de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Desde ese momento, cambió la forma de consumir ropa, pues las personas dejaron de mandarla a hacer con un sastre o modista, “que te medía por palmos en el cuerpo”, según cuenta Cruz, y comenzaron a comprarla hecha en la tienda.

Hacia 1900, el comercio internacional de confecciones en Alemania y Estados Unidos vio necesario tener unas tallas, y hacia la década de 1930 se implementaron unos tallajes hasta en la ropa interior.

Inicialmente, el tallaje se movía en tres rangos: grande, mediano y pequeño. Italia fue pionera en ofrecer tallas intermedias.

Aunque el fin de establecer un tallaje era masificar y democratizar la producción de ropa, con las décadas esa estandarización ha generado problemas, como distorsión de la imagen y dismorfia corporal.

“La tabla de tallas y las medidas surgen como una respuesta ‘para hacernos la vida más fácil’ y acceder a prendas, porque es más sencillo producirlas bajo un molde vs. lo que es hecho a la medida. Eso nos quitó muchas cosas, como ver el cuerpo como individuo. Pasamos de tener ropa para cuerpos hecha a la medida a tener cuerpos que deben encajar dentro de estas medidas que están estandarizadas por la industria, pero los cuerpos no se pueden estandarizar”, explica Sarita Echeverry, psicóloga y estudiante de moda.

En Colombia, por ejemplo, en el marco del libre mercado, cada marca puede tener su propia tabla de tallas y ofrecer las medidas que quiera dependiendo del consumidor al que apunta.

“Las tallas no funcionan regularmente porque todo va dirigido al público o comprador objetivo. Además, se debe tener en cuenta la edad y el tipo de cuerpo, porque no es lo mismo una prenda talla 8 para alguien de 20 años a la misma pieza para una persona de 40 años. Biológicamente, los cuerpos cambian, por eso no encajamos. El problema no es nuestro, es que no somos el público objetivo de dichos mercados. El problema es la industria“, dice la diseñadora y profesora de moda Jolie Benítez.

Benítez se ha dedicado a estudiar el cuerpo de la mujer colombiana y afirma que a las marcas les hace falta ajustar el cuadro de tallas, mientras que hay países como Chile y Argentina que han avanzado en una Ley de Tallas.

“Colombia es un país productor de ropa y siempre se ha manejado como un libre mercado: cada quién elige cómo vender y a quién. No están violentando a las mujeres, debemos entender que hay diferentes marcas con distintos tipos de opciones, hay que buscar marcas que se adapten a nuestros requerimientos. Las marcas tienen claro a quién le quieren vender”, dijo Benítez.

Desde la academia, la diseñadora de moda les recomienda a los estudiantes que no se queden con el cuadro de tallas estándar que les enseñan en las escuelas de moda. “Si bien tienen que presentar sus productos basados en mujeres delgadas, a la hora de emprender y diseñar, la sugerencia es que se enfoquen y estudien un cuadro de tallas más amplio. Piensen en la mujer del común, la de a pie. La consumidora habitual de la moda que está afuera, y no solo en las modelos de pasarela”, agregó.

¿Por qué no hay una ley de tallas en Colombia?

De acuerdo con los expertos consultados, no hay alguien que lo proponga como se debe hacer. Para crearla, primero debe haber un proyecto de ley y un congresista, con estudios previos, que lo lleve ante el Congreso. “En Argentina hay una ley de tallas aprobada y establecida, pero todavía no está ejecutada. En estudios se tardaron más de 8 años para promediar los cuerpos”, dice Laura Agudelo, cocreadora de Gorda 10, el evento de moda para tallas grandes que se realizará este fin de semana en Bogotá.

En Colombia se requeriría de una máquina o aparato especial para medir la densidad de los cuerpos y así poder argumentar por qué es necesaria dicha ley. “Esos estudios permitirían demostrar que el tallaje que utiliza la industria colombiana está errado y se necesitan ajustar las medidas”, agrega Agudelo, más conocida como “La pesada de moda”.

Es importante tener en cuenta que los cuerpos de los colombianos son distintos a los americanos y europeos, por eso, las tallas de tiendas de fast fashion que tienen presencia en el país no se ajustan a muchos cuerpos.

“En el país tenemos medidas diversas, nuestros cuerpos no obedecen a una curva establecida de un tallaje. Hay una tipología latina que nos hace más anchos y bajos, a las mujeres más curvilíneas en caderas y busto. Los diseñadores y la industria debemos pensar e imaginar una tipología de cuerpo latino”, dice Jorge Duque, diseñador de moda.

Otro problema es que la sociedad nos ha vendido la idea de cuerpos delgados y la manera en la que se debería llevar la ropa. Las marcas en Colombia, en muchas ocasiones, no diseñan para la mujer colombiana, pues buscan sumarse a los estándares para llegar a nuevos mercados internacionales.

Se trata, según lo explica Echeverry, de un tema social y aspiracional. “No solo es tener dinero o pertenecer, es verme cómo X o Y. Son pocas las marcas colombianas que no acuden a ese aspiracional normativo”.

En palabras de Cruz, hablar de una legislación sobre la tallas es un tema polémico para algunos, porque implica un avance del Estado sobre la vida de los individuos y la libertad de empresa. “Sobre todo en países latinoamericanos donde la legislaciones y controles estatales se están tornando cada vez más asfixiantes”.

Sin embargo, si se mira por el lado de la estandarización de tallas —que es distinto— hay aspectos positivos. “Por ejemplo, se podría mejorar la confianza del consumidor en línea, ya que sabría que su talla corresponde siempre a las dimensiones que ya conoce”.

Por su parte, Fabián Rodríguez, diseñador de moda, reitera en lo complicado que sería unificar el tallaje en Colombia, “por la diversidad de cuerpos que hay en el país y en Latinoamérica. En Estados Unidos hay un promedio de altura, en cambio, en Colombia, por ejemplo, tienes un promedio de cuerpo para las bogotanas, pero en Cali son más grandes o en Medellín pueden ser más curvilíneas. Las marcas la tienen compleja porque llegar a una estándar es difícil”.

El tallaje y la percepción del cuerpo

La tabla de medias también juega un papel de control en el que se tiene que estar pensando en dónde cabe el cuerpo y eso está ligado a que hayan diferentes tipos de tallaje, incluso dentro de las mismas marcas.

“No voy a pensar: ‘ay, la marca se equivocó’. Uno piensa: ‘me engordé, ya no me sirve y no me siento cómoda’, lo que altera la percepción del cuerpo, porque está atravesada por muchas cosas: no solo es un tema individual, estamos permeados por la sociedad, que nos pide ciertas medidas. El cómo nos debemos ver está interiorizado y no caber en estos estándares es un rechazo del lugar en el que queremos ser aceptadas, al éxito, porque este se ve y se viste de cierta manera, no lo entendemos y lo que pasa muchas veces es que lo tomamos personal”, explica Echeverry.

El problema no somos nosotros. Rodríguez reconoce que el tema puede afectar la autoestima, pero invita a los consumidores a que sean consciente de que cada marca maneja una talla distinta.

“La solución no es dejar la tabla de tallas, sino entender que así funciona el sistema. Lo que puede haber es una gran revolución individual de entender qué es lo que me da valor como persona y preguntarme cuál es mi afán de tener X o Y talla”, dice Echeverry.

Jorge Duque, el diseñador que entiende la corporeidad

El diseñador Jorge Duque se destaca por el trabajo detallado que hace del cuerpo femenino. En su más reciente colección presentó sus diseños en diversos cuerpos y, en la pasada edición de Gorda, lanzó una colección para mujeres plus size.

“Lo primero que se debe tener en cuenta para crear ropa para mujeres con diversos cuerpos es entender que las tallas son una convención y la gente tiene medidas: diferentes estaturas, proporciones, ancho de espalda, contorno de busto, entre otros factores. Cuando uno se aproxima a un cuerpo diverso se debe acercar con respeto, entender su corporeidad, crear piezas que le permitan expresarse, exponerse, sentirse seguro, que le den movimiento”, explica el diseñador.

Sobre las marcas y diseñadores que no ofrecen prendas para tallas grandes, menciona que “no tenemos conciencia y hay que reconocer que tenemos pereza en entender los cuerpos, adaptar los cuerpos y tallas internacionales a las tipologías de cuerpos latinos”.

De acuerdo con Duque, como industria nos gusta un desarrollo más fácil y crear para tallas grandes demanda de un cambio completo de técnicas, comprensión del cuerpo, volumetría, gasto de material y eso dificulta el cómo queremos evolucionar una marca. Me cuestiono la pertinencia de una ley, lo que podemos hacer es un ejercicio de concientización al interior de la industria de cómo comprender la diversidad corporal e incorporarla en nuestras faces y procesos de diseño". agrega.

Tallas grandes, un mercado en crecimiento

Aunque en Colombia no existe un estudio que determine cifras del comportamiento real de este mercado, cada vez más marcas le apuestan a suplir necesidades con el componente de moda.

Sin embargo, no todas las marcas ofrecen ropa para tallas grandes y se debe a dos factores: no les interesa o les sale muy caro.

Crear ropa para tallas grandes requiere de mayor gasto de material textil, insumo y personas especializadas en adaptar medidas que no están en los moldes estandarizados. “Las empresas lo ven como un costo, porque habría que hacer menos cantidades para ampliar las curvas”.

Benítez menciona que, “a pesar de que más de 50 % de las personas tienen obesidad en el país, no representa una cifra significativa para que las marcas produzca de la talla 8 a la 24″ y también reconoce que ofrecer la misma prenda en tallas grandes causaría que costarán más y “la gente no lo entendería”.

La diseñadora destaca que el mercado de tallas plus size esté creciendo. “No hay nada mejor que hacer una prenda en patronaje especializado en ese tipo de cuerpo, que conozca la necesidad de su cintura, contorno y busto. La silueta de la 8 no le funciona a la de 20. Las marcas tendrían que tener presupuesto para dos tipos de patronaje, adaptar una prenda pequeña a una grande. Por eso, es que es bueno que hayan marcas especializadas en tallas grandes, que entiendas el cuerpo de la mujer gorda”.

La industria de la moda está poniendo sobre la mesa este tipo de conversaciones: tallas, la ropa y la relación con el cuerpo, el papel de los diseñadores y los nuevos nichos de mercado.

“Soy muy consciente. Tengo muchas clientes de tallas grandes y diversidad de cuerpos. Tengo buen entrenamiento en la formación de tallas grandes, tengo una marca que está en la conversación y damos esa declaratoria de que también nos concientizamos en el universo del vestuario”, dice Duque.

Finalmente, la recomendación es entender que, si bien la ropa y la moda atraviesan muchos aspectos de la vida de una persona, una talla o un peso no deben dictaminar su valor. “Debemos entender el sistema en el que estamos metidos, así podremos ser más compasivos con nosotros. Una prenda o una marca no definen mi valor como persona ni quién soy”, puntualiza Echeverry.

👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Lucety Carreño Rojas

Por Lucety Carreño Rojas

Comunicadora social de Uninpahu, vinculada a El Espectador desde 2016. Periodista de moda y negocios. Directora de El Hilo, el formato audiovisual de moda de EE.@LucetyClcarreno@elespectador.com

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.