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hace 3 horas

Para volver la casa un refugio

A la manera de los grandes diseñadores, Silvia Tcherassi desarrolla su línea para el hogar, especializándose en baños y camas.

Silvia Tcherassi presentaba su colección en 2004, en el Carrusel del Louvre, en París, y mientras veía pasar a sus modelos, predominantemente vestidas de blanco, pensaba que si bien había llegado a un punto crítico en su carrera era hora de aventurarse en cosas nuevas. “No me podía quedar haciendo dos colecciones al año. Me daba cuenta de que el mundo del diseñador era más extenso que eso, que se había convertido en un creador de estilos de vida que inundaban cada vez más esferas de la vida de la gente”, recuerda que pensó, como una revelación.

Esta barranquillera había estudiado diseño interior y, en busca de echar mano de ese talento que palpitaba siempre callado en su taller, hace cinco años decidió crear su hotel en Cartagena. En el ejercicio de ser ama y señora de una gran casa que atendía a selectos invitados, Tcherassi se dio cuenta de que había sido capaz de traducir hábilmente sus líneas de vestido, esas de volúmenes y materiales livianos, ricos en cortes y capas sobre capas, a los espacios.

Así, atendiendo una gran tendencia mundial, se embarcó en un nuevo proyecto: desarrollar una línea para el hogar, Tcherassi Home, para que sábanas y toallas, edredones y almohadas hablaran también de su mundo personal, un mundo calmo que se revela cuando se lo conoce, que sabe de paciencias, que se alimenta de sentarse en una silla en la calle de cualquier ciudad para ver gente pasar o que espía por las ventanas que se insinúan abiertas junto a las aceras, para jugar con su hija a construir el mundo que existe detrás del marco.

“Soy muy visual, me fascina el entorno, y así como disfruto vistiendo un cuerpo, disfruto vistiendo los espacios”, asegura la diseñadora que, de la mano de Distrihogar, ha lanzado para Colombia y Latinoamérica su colección para baños y camas, que estará en los 75 puntos de venta de la marca Carulla Pomona en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, entre otras.

El blanco, el beige y el crudo son los colores con los que la diseñadora se viste. Son entonces los tonos por los que se ha movido para pintar los objetos de la casa. También se pueden ver los plisados tradicionales de sus camisas —prenda que ha sido uno de sus estandartes de diseñadora— en los bordes de las sábanas y las fundas de las almohadas. Y, por supuesto, en la selección de algodones egipcios se puede experimentar su pasión por el tacto, por las formas como las telas se combinan con la piel. “Lo que siempre he buscado es que los vestidos resbalen por la piel, que la consientan. Igual he hecho en mi línea de hogar”.

Este ha sido un año muy prolífico para la diseñadora. Su colección de zapatos para la marca Payless; haber conquistado importantes tiendas de lujo en Nueva York y Londres, en donde ahora se venden sus creaciones; empezar a sacar una colección resort; haber sido invitada, en mayo, al programa de decoración de la creadora estadounidense Martha Stewart, en donde habló de cómo convertir una mochila en la expresión máxima del lujo, son todos indicios de que su nombre tiene ya repercusión internacional.

“Me encantan las cosas que no se parezcan a las otras, por eso cada colección es tan desgastante. Empieza siempre desde las telas. Voy cuatro veces al año al Lago de Como, en la región de Lombardía, Italia, que es donde compro mis materiales. Ahí me quedo temporadas porque los tejidos son importantísimos. Luego vienen las siluetas y luego el tema”, explica la diseñadora que, sin embargo, advierte que cada proceso es diferente. “Nunca es igual. Ahora el tema de la colección del año entrante está inspirado en el trabajo de una artista francesa, Louise Bourgeois. Le tengo una admiración profunda a su juego con todos los tejidos del mundo; eso me llevó a desarrollar las telas, así que acá el proceso fue a la inversa”.

Tcherassi ha creado una colección capaz de extender en cualquier espacio su gusto limpio, imperturbable. Que devela su gusto por no salir y por ser feliz en su habitación; su carácter práctico, ese que surge cada vez que tiene un poco de tiempo libre, el que usa con su hija haciendo una sesión de fotos para crear pintas predeterminadas, para luego no sufrir con las urgencias de un evento, sin saber qué ponerse, con todo lo que hay en el clóset. Un modo de ser que a pesar de estar tan pendiente del mundo es capaz de sustraerse a él. Sus diseños son de alguna forma una manera de hacer de la casa el mejor refugio.

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