Las crueles estrategias de ‘Jojoy’

Las grandes movilizaciones de guerrilleros, el uso de los cilindros bombas, los secuestros para pedir el canje, la urbanización del conflicto y las pescas milagrosas fueron sus métodos.

El accionar de Víctor Julio Suárez  Rojas o Jorge Briceño marcó una triste época para el conflicto armado en Colombia. Más allá de su fama de cruel y sanguinario, Jojoy fue el gran estratega militar de las Farc. Bajo su orientación, el bloque Oriental creció en hombres y en armas hasta llegar a 4.000 guerrilleros a mediados de la década de los 90, cuando les propinó los golpes más contundentes a las Fuerzas Militares. Durante la zona de distensión logró tener a más de 9.000 unidades bajo su mando. Por esa capacidad para incorporar hombres y por la contundencia de sus acciones fue que se ganó el puesto de jefe militar de esta guerrilla. Estos son algunos de sus crueles métodos para hacer la guerra:

Los cilindros bombas

Fue él quien acogió la sugerencia de su segundo al mando en el bloque Oriental, Martín Villa, un septuagenario guerrillero, de utilizar los cilindros bombas. Su uso se propagó por todos los bloques y frentes en el país. Las primeras tomas a poblaciones en las que se utilizaron estas armas de uso no convencional fueron en el departamento de Caquetá: Milán, Paujil y Cartagena del Chairá.

El canje

Una semana después de la toma a la base antinarcóticos de Miraflores, Guaviare, el Mono Jojoy les envió a sus tropas el siguiente mensaje: “Les informamos a los camaradas que a partir de ahora le pediremos al Gobierno y al Congreso una ley de canje para intercambiar soldados y policías retenidos por guerrilleros presos en las cárceles del régimen”. Un mes más tarde, las Farc enviaron al presidente del Congreso una carta en la que aparecían los nombres de 180 militares y 68 policías y reclamaban la libertad de cerca de 500 guerrilleros presos.

El canje fue su obsesión. Fue suya la idea de secuestrar políticos cuando no logró doblegar al Estado: “Tocará que algunos de la clase política acompañen a los soldados para ver si salen con el canje. Si no quieren por las buenas, tocará por otros medios", dijo en enero de 1999, rodeado de cientos de hombres armados hasta los dientes, en uno de sus alardes de fortaleza.

Era tal su interés en el tema, que fue el único que lo motivó a acercarse a la mesa de diálogo en el Caguán. Fue él quien llevó la batuta de una dura negociación con el gobierno de Andrés Pastrana que terminó con la liberación de más de 300 uniformados a cambio del regreso al monte de 15 guerrilleros presos. Y fue él quien recibió una comisión de congresistas que se conformó para tramitar la famosa “ley de canje”.

Las alambradas

El mismo Jojoy supervisaba las condiciones de cautiverio de los militares, policías y líderes políticos. También  ordenó construir las horribles alambradas en las que encerraron a los rehenes. Y fue él quien ordenó ponerles cadena a los secuestrados para evitar que huyeran de las entrañas de la selva.

Grandes movilizaciones

El Mono Jojoy ordenó a todos sus frentes la movilización de varias columnas guerrilleras (hasta 1.000 combatientes) para garantizar el éxito de las tomas a poblaciones. La misma estrategia la utilizó el bloque Sur, al mando de Joaquín Gómez, con gran éxito, hasta el punto que algunos analistas hablaron de que el conflicto colombiano había pasado de la guerra de guerrillas a la guerra de posiciones. Eso se evidenció en tomas como Las Delicias, La Carpa, El Billar, Patascoy y Mitú, entre otras.

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