'Siempre he sido fan de Tom Cruise'

Es uno de los actores más respetados en el mundo del cine. Con 75 años cumplidos, estrenará cuatro filmes durante los dos próximos años.

Morgan Freeman dice que le gustan los directores que trabajan rápido.    / AFP
Morgan Freeman dice que le gustan los directores que trabajan rápido. / AFP

La pantalla se pone oscura. Han pasado varios minutos de Tom Cruise paseándose por el planeta Tierra en ruinas. De repente se prende un fósforo y aparece el rostro de Morgan Freeman, iluminado apenas por la llama que utilizará para encender un puro. Así se encuentran, por primera vez en una pantalla, dos estrellas de Hollywood. Cada uno desde su esquina.

El señor Freeman, a pesar de sus 75 años, premios y honores, sigue asistiendo a las jornadas de promoción como si fuera un actor novato. Sonríe bastante, pero sobre todo, se toma su tiempo para responder cada pregunta. Ahora, cuando conversa con un grupo de periodistas, entre los que está El Espectador, deja claro que lo suyo es actuar como le enseñaron. “Es aprenderme las líneas que están en el guión, repasar las indicaciones de dónde debo pararme a la hora de filmar. Eso es actuar, no creo que haya que hacer un largo proceso de introducción en el personaje. Eso es lo que pienso”, afirma.

El señor Freeman sigue sonriendo. En estos momentos su nombre es uno de los atractivos para dos de las películas que se esperan sean las más taquilleras de la nueva temporada. Una de ellas es Olympus has fallen, en la que interpreta al presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, quien debe manejar una toma de la Casa Blanca, y la otra es Oblivion, una idea futurista donde se enfrenta a Tom Cruise por el futuro de la humanidad.

“La razón por la que yo acepté trabajar en esta película es Tom Cruise. Era un proyecto de él y siempre he sido un fanático de su trabajo. Cuando me contactaron, sabía que no iba a ser un papel menor y sé que los proyectos en los que él se involucra siempre tienen algo de creativos y son bastante inteligentes. Si usted compara el guión con el resultado de la película, no hay manera de hacerlo, la película es mucho más que la idea del guión, pero en el momento de recibir la propuesta yo sólo sabía que era una película de ciencia ficción con Tom Cruise. Y eso bastaba para mí. Siempre pensamos que podía estar en algunas de las de Misión imposible con él. Pero cuando llegó el proyecto adecuado, todo fue como en un efecto dominó, los horarios se acordaron, los tiempos quedaron perfectos, todo se configuró para que los dos pudiéramos estar en este proyecto. Yo comencé a seguir a Tom Cruise desde Risky business. Y en esa película estuvo genial, en esa famosa escena cuando se desliza por el suelo y canta. Yo pensé: “Este muchacho es increíble”. Y creo que no he visto ninguna película de él en la que no tenga un comentario positivo o algo que destacar. Él nació para hacer esto”.

En Oblivion (dirigida por John Kasinski, el mismo de Tron: el legado) Freeman interpreta a Beech, el líder de un grupo de humanos que se resisten a abandonar la Tierra después de que ésta ha sido aniquilada por una invasión extraterrestre. Mientras tanto, Cruise interpreta a Jack, una especie de policía que debe vigilar los procedimientos para extraer recursos de la tierra. Es allí cuando los dos se encuentran en la oscuridad.

“Cuando leí por primera vez el guión, me llamó la atención la historia sobre el misterio de un grupo de personas que no puedes ver, que están ahí, pero que no puedes ver. Al final, cuando todo se revela, te das cuenta de que eran otra cosa. Y yo soy el líder de esta gente. Creo que lo interesante y original de esta historia es que nos narra una historia de amor en medio de algo que no habíamos visto anteriormente, con esa nave espacial que se podía manejar a control remoto. Cuando la vi pensé: “¿De verdad se puede hacer eso?”. Estoy de acuerdo con que no le hemos visto hace mucho rato en las películas, que es tratado de una forma bastante inteligente y creativa. Los drones están presentados de una manera que sabes que no son reales, pero lo crees. De verdad lo crees”, dijo Freeman.

Una de las cosas más destacadas de Oblivion fue el diseño de producción. Por alguna razón, casi un año después de su filmación, no se ha desmontado el set para presentarlo a la prensa. Aunque no hay una revolución visual, como lo han hecho películas como Avatar o las de Guerra de las galaxias, la propuesta, no sólo de las naves o de Ta tierra destruida, sino del vestuario, es bastante llamativa. Para Freeman, que ha sido musulmán, detective, presidente de los Estados Unidos y hasta Dios, el vestuario es muy importante.

“Los trajes siempre son un accesorio. Por lo general lo que estás vistiendo siempre dice algo del personaje que estás interpretando. Si vistes un traje de corbata puede decir muchas cosas, que te gusta la elegancia o que tienes dinero o cualquier otra cosa. Lo cierto es que los trajes que utilizas es tal vez lo segundo más importante que tienes para describir a tu personaje. El traje que utilizo en Oblivion costó bastante que se adecuara a mi cuerpo, tardaba como media hora para lograr entrar en él, pero cuando ya te veías adentro, te dabas cuenta de que servía mucho, que te daba una personalidad que de otro modo sería mucho más complicado”.

Y respecto a los fanáticos, que algunas de las estrellas de Hollywood prefieren evitar —de hecho, aunque concede entrevistas de promoción, Tom Cruise, con menos pergaminos que Freeman, pero más alcance, no asiste a las promociones o algunas premieres—, para el señor Freeman el público hace parte de su vida como actor.

“Una vez, viendo a Jack Paar, el presentador de Tonight show antes de Johnny Carson, me encontré con el que es mi héroe del cine: Humphrey Bogart. Y Paar le preguntó sobre la relación que tenía con el público. Bogart respondió que lo único que le debía al público era una buena actuación. Tratar de hacerlo bien. Alguna vez alguien me dijo que nosotros le pertenecíamos al público y que no podíamos quitarle eso. Yo quisiera adoptar las palabras de Bogart, pero eso no funciona para mí. Yo creo, en mi personal opinión, que al público le debemos un poco más que una buena actuación”.

Este mes, el señor Freeman ha recibido un nuevo homenaje: ícono del cine por parte de los organizadores de la Convención del Cine (CineCon). El año pasado recibió de las manos de Sidney Poitier el Globo de Oro honorífico y un año más atrás, en 2011, recibió del Instituto Fílmico de América (AFI, por sus siglas en inglés) el reconocimiento a toda una vida. Aún así, cuando podría jubilarse feliz, el señor Freeman quiere seguir actuando: en dos años estará en cuatro películas más.

“Yo nací para actuar. Yo disfruto todos los días ser actor. Lo que pasa es que esto no es como un trabajo de lunes a viernes. Durante un año puedes tener cinco o seis aventuras distintas y eso, al menos creo yo, es bastante excitante”.

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