12 Nov 2021 - 6:50 p. m.

El caso del periodista de EE. UU. que enfrenta cadena perpetua en Birmania

Danny Fenster fue condenado a 11 años de prisión por incitación a la disidencia, asociación ilegal y vulneración de la ley sobre los visados, dos días después que le imputaran, además, cargos por terrorismo y sedición, los cuales le pueden acarrear cadena perpetua. Esta condena hace parte del plan de la Junta Militar birmana para presionar al Gobierno estadounidense.

Agencia AP

Danny Fenster, periodista de 37 años, trabajaba para Frontier Myanmar desde mediados de 2020, cubriendo el golpe militar en Birmania y la posterior represión contra la disidencia.
Danny Fenster, periodista de 37 años, trabajaba para Frontier Myanmar desde mediados de 2020, cubriendo el golpe militar en Birmania y la posterior represión contra la disidencia.
Foto: Fenster Family / AFP

Danny Fenster, periodista estadounidense detenido en mayo en Birmania, fue condenado a once años de prisión por la Junta Militar del país del sudeste asiático, la cual asfixia a la prensa desde el golpe de Estado perpetrado en febrero.

“Fenster fue condenado a 11 años de detención por incitación a la disidencia, asociación ilegal y vulneración de la ley sobre los visados”, declaró a la AFP su abogado Than Zaw Aung, agregando que su cliente no ha decidido aún si apelará el fallo.

El reportero está encerrado en una cárcel de la Junta Militar en Rangún y hace dos días le añadieron dos nuevos cargos (terrorismo y sedición), los cuales le pueden acarrear una condena de por vida. Fenster es el primer periodista occidental detenido en muchos años en Birmania, donde los militares tomaron el poder, derrocando al gobierno civil dirigido de facto por Aung San Suu Kyi.

Frontier Myanmar, el medio para el que trabajaba Fenster, afirmó en un comunicado que están “profundamente decepcionados” por la decisión tomada en un juicio a puerta cerrada. “Solo queremos ver a Danny libre lo antes posible para que pueda ir a casa con su familia”.

El periodista de 37 años trabajaba para Frontier Myanmar desde mediados de 2020, cubriendo el golpe militar y la posterior represión contra la disidencia. Aung San Suu Kyi, la anterior presidenta del país, se encuentra actualmente bajo arresto domiciliario, esperando su juicio y la imputación de cargos.

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De acuerdo con reportes de la Agencia AP, uno de los crímenes imputados en contra de Fenster está relacionado con una ofensa realizada por su antiguo empleador, con el cual Fenster ya no trabaja desde hace más de un año y medio.

El 24 de mayo de este año, el periodista fue arrestado, cuando se encontraba en el Aeropuerto Internacional de Rangún, esperando por un avión para salir del país. De acuerdo con las declaraciones de su familia y su abogado, el periodista contrajo COVID-19 en la cárcel y ha perdido mucho peso.

Sentencia “escandalosa”

Esta sentencia es “escandalosa e inaceptable (...). Las acusaciones fueron inventadas por completo”, declaró Phil Robertson, subdirector de Human Rights Watch en Asia.

“Envía un mensaje no solo a los periodistas internacionales (...), sino también a los birmanos de que informar de la situación puede significarles muchos años de prisión”, dijo por su parte el consultor de Crisis Group Myanmar, Richard Horsey. “Este régimen no respeta ninguna regla. Está determinado en hacer lo que quiere”, lamentó. Para él, la condena del periodista es “un gran revés para la diplomacia estadounidense”, que ha hecho muchos esfuerzos por su liberación.

En efecto, la condena se produce apenas unos días después de una reunión entre el exdiplomático estadounidense Bill Richardson y el líder de la junta birmana Ming Aung Hlaing. Ambos políticos hablaron sobre la entrega de material sanitario y sobre las vacunas contra la COVID-19.

Richardson declaró que el Departamento de Estado estadounidense le había pedido no mencionar el caso del periodista durante la reunión. No ofreció más detalles al respecto.

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Birmania se ha sumido en el caos y la inestabilidad desde el golpe de Estado en febrero, tras el cual los militares lanzaron una fuerte represión, dejando más de 1.200 personas fallecidas, según una ONG local.

La prensa ha sufrido también las consecuencias de esta represión, padeciendo un mayor control de la información por parte de la Junta Militar, un acceso a internet limitado y la revocación de algunas licencias para algunos medios locales. Hasta ahora, más de 100 periodistas han sido detenidos desde el golpe contra Suu Kyi, según Reporting ASEAN, una asociación de defensa de los derechos humanos, que indica que 31 periodistas aún siguen en prisión.

Por su parte, Estados Unidos denunció la sentencia a 11 años de cárcel en contra de Fenster y exigió su liberación. “Condenamos enérgicamente la sentencia del régimen a Danny Fenster. El fallo de hoy representa una condena injusta contra una persona inocente”, dijo un portavoz del Departamento de Estado. “Estamos siguiendo de cerca la situación de Danny y continuaremos trabajando para su liberación inmediata”, agregó. “El periodismo no es un crimen. Los medios de comunicación libres e independientes son indispensables para construir sociedades prósperas, resilientes y libres”, aseveró.

A su vez, la ONU pidió a la Junta Militar birmana que “libere inmediatamente” a todos los periodistas detenidos por hacer su trabajo, tras la condena del corresponsal estadounidense.

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