22 Mar 2019 - 2:00 a. m.

Temer: el pasado no perdona

Tres meses y 21 días después de entregar la Presidencia de Brasil —a la que llegó tras la polémica salida de la presidenta, Dilma Rousseff del poder—, Michel Temer corrió un destino parecido (o peor) al del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción desde abril de 2018.

- Redacción Internacional

Temer: el pasado no perdona

Temer fue a parar este jueves a prisión por orden de un juez de la operación Lava Jato. La diferencia con Lula es que a Temer la justicia ya lo perseguía desde que ocupaba el sillón presidencial. En mayo de 2017, unos meses después de pasar de ser un vicepresidente en la sombra al jefe de Estado brasileño, se revelaron unos comprometedores audios en donde Temer sugiere sobornar a Eduardo Cunha, uno de los arquitectos del impeachment que destituyó a Rousseff.

En junio de 2017 el fiscal general Rodrigo Janot lo denunció por corrupción pasiva. Aún así Temer pudo terminar el gobierno.

La Fiscalía llegó a solicitar dos veces ante la Corte Suprema la apertura de juicios por corrupción contra Temer, pero el Congreso se negó a autorizar los procedimientos, por lo que el avance de todas las causas en su contra dependía de que perdiera el fuero privilegiado con el fin de su mandato, lo que ocurrió el pasado 1° de enero.

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Y, además, ya no se podía seguir tapando el sol con un dedo. Y menos después de que la justicia brasileña haya hecho alarde de su imparcialidad con Lula da Silva, quien en menos de dos años fue condenado a prisión por dos casos de corrupción: el primero por haber recibido un apartamento en una playa de São Paulo a cambio de sobornos y el segundo, en febrero de este año, por los delitos de corrupción y lavado de dinero.

El nombre de Michel Temer está directamente asociado al escándalo de corrupción Lava Jato, que salpicó a las constructoras más grandes de Brasil. Odebrecht fue el caso más sonado. Básicamente, las empresas entregaban sobornos a líderes políticos para obtener contratos con el Estado. Inflaban los precios de los proyectos para luego financiar campañas electorales.

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Corrupción presidencial

Temer se convirtió en el segundo jefe de Estado en ser detenido en Brasil por casos vinculados a Lava Jato, justo cuando la operación cumple cinco años: desde el 17 de marzo de 2014 hasta este año, la justicia ha dictado sentencia en cincuenta procesos e impartido 242 condenas contra 155 personas. La suma de las penas totaliza 2.242 años y cinco días.

Temer fabricó la imagen de un político sagaz, frío y calculador. Fue por años diputado federal, después se convirtió en líder del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y, tras fungir como presidente de la Cámara de Diputados, ascendió a la Vicepresidencia de Rousseff. Al comienzo todo marchó hasta cuando confesó sentirse “ignorado por la presidenta”, quien lo califica como “verdugo, traidor y conspirador”.

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