12 Mar 2020 - 4:36 p. m.

Los peligros del nuevo gobierno nacionalista en Malasia

El nuevo gabinete, anunciado el pasado lunes, incluye a políticos islamistas hostiles con las minorías de origen indio y chino, así como a miembros del Frente Nacional, la veterana coalición vinculada con diversos escándalos y casos de corrupción, y diputados del anterior Ejecutivo. 

EFE

El nombramiento esta semana de un nuevo Gobierno en Malasia dominado por nacionalistas malayos ha culminado el jaque mate contra la anterior coalición gubernamental, que consiguió en 2018 el primer cambio de poder en las últimas seis décadas con una agenda multicultural. 

Minorías de origen chino o indio

 

Malasia, con 32 millones de habitantes, está conformada por un 69 % de malayo-musulmanes e indígenas, así como un 22 % de malasios de origen chino y un 6,9 % de origen indio, según datos oficiales.  El nuevo primer ministro, Muhyiddin Yassin, anunció el lunes la creación de un Ministerio para la Unidad Nacional con el fin de velar por la armonía de los diversos grupos étnicos y religiosos en el país. 

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Sin embargo, diversos analistas consideran que la nueva coalición gubernamental, llamada Alianza Nacional, es quizás la más promalaya desde la independencia del país en 1957. 

Por primera vez desde la creación de la Malasia moderna, el Ejecutivo cuenta con miembros del Partido Panislámico de Malasia (PAS), que aboga por implementar la ley islámica y ha denunciado la pérdida de la influencia malaya en los dos últimos años.  Además, desde la caída del anterior Ejecutivo, el fiscal general, el presidente del Tribunal Federal y el ministro de Finanzas, que eran todos miembros de las minorías étnicas desde 2018, han sido sustituidos por malayos. 

La alianza entre viejos rivales

 

El 9 de mayo de 2018, Malasia vivió un momento histórico después de que la coalición Pacto por la Esperanza encabezada por el nonagenario Mahathir Mohamad venciera al Frente Nacional, encabezado por el entonces primer ministro, Najib Razak, implicado en un megacaso de corrupción. 

Mahathir, que se convirtió en el jefe de Gobierno más veterano del mundo, se alió con un antiguo rival, Anwar Ibrahim, al que acordó ceder el cargo después de dos años. 

Sin embargo, el mandatario, que ya gobernó Malasia entre 1981 y 2003, fue postergando la decisión y el mes pasado Muhyiddin, compañero de partido de Mahathir, maniobró para hacerse con el poder tras provocar disensiones en la coalición. 

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Malasia Nadzri Mohamed Noor indicó a Efe que los "nacionalistas malayos" en Pacto por la Esperanza estaban teniendo problemas con otros partidos de la coalición más orientados hacia las minorías de origen chino e indio.  "En realidad, la división (de la coalición liderada por Mahathir y Anwar), en cierta manera, parecía inevitable", aseveró Nadzri. 

El regreso de la hegemonía malaya

 

Poco después de su independencia, Malasia emprendió una política de discriminación positiva hacia la mayoría malaya y la población indígena, como cuotas en la Administración y las universidades, para compensar su menor poder adquisitivo frente a la próspera minoría china.  Además de luchar contra la corrupción, la coalición de Mahathir y Anwar se comprometió a aumentar las oportunidades de las minorías no malayas, que se han sentido discriminadas durante décadas. 

La llegada al poder de la Alianza Nacional es vista como el regreso a la hegemonía malaya.  "Lo que tenemos hoy es una coalición con la menor representación de las grandes minorías en la historia de Malasia", indicó Ooi Kee Beng, politólogo malasio y director del Penang Institute, en un correo enviado a Efe. 

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 Mahathir, de 94 años, ha culpado a Najib de estar detrás de la caída de su Gobierno y, aunque acusa a Muhyiddin de traición, ha afirmado en declaraciones a la prensa local que cree que el nuevo Gobierno tiene apoyo suficiente en el Parlamento para aguantar hasta los siguientes comicios en 2023. 

Inmerso en varias causas relacionadas con el desfalco del fondo de inversión estatal 1MDB, Najib Razak ha confesado que espera un juicio "más justo" con la nueva coalición en el poder tras defender su inocencia y denunciar que las acusaciones en su contra están motivadas políticamente. 

Entre otros cargos, el ex primer ministro está procesado por haber recibido en sus cuentas privadas unos 2.600 millones de ríngit (al cambio actual 630 millones de dólares o 572 millones de euros) desviados del fondo estatal que él mismo fundó.

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