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hace 3 horas

Falsos positivos de Ibagué fueron premeditados

Esta es la historia de los 14 militares acusados de asesinar a cinco comerciantes en Ibagué.

El viernes en horas de la noche, el CTI de la Fiscalía General de la Nación capturó a 11 de los implicados. Familiares de las víctimas dice que se hizo justicia.

La medida de aseguramiento se dictó a 14 militares, entre ellos: el teniente William Eduardo López Pico, Cabos segundo Darwin Humberto Medina Quiroga y Albeiro Buitrago Murcia y los soldados profesionales José González Never, Luis Antonio Silva, José Enrique Váquiro Moreno, Carlos Augusto Acevedo Ramírez Max Devia y Hugo Melo López, entre otros.

El hecho ocurrió el 20 de diciembre de 2006. Ese día, tropas de la Sexta Brigada, al mando del teniente William Eduardo López Pico, informaron que durante combates con el Ejército, cinco presuntos paramilitares habían sido dados de baja en el corregimiento de El Totumo, a10 minutos de Ibagué.

Los muertos fueron identificados como: Rubén Fernando Sánchez Morales, de 36 años, Jeison Méndez Zorro, de 23 años; Alexander Jaramillo Quitora, de 32 años; Dorancé Enciso Medina, de 36 años y Armel Ramírez Lozano, de 36.

Lo que los uniformados dijeron es que habían tenido información de que estos jóvenes, según ellos, de una banda delincuencial pretendía atracar un bus de Velotax, y que cuando les hicieron la señal de pare, los muchachos comenzaron a dispararle a la patrulla, y se presentó el combate.

Pero contra todos los testimonios de los militares, los parientes de las víctimas iniciaron una lucha para demostrar la inocencia de sus seres queridos, comerciantes que habían viajado ese día porque iban a celebrar en una finca, la final del campeonato de fútbol del barrio.

"A nuestros familiares los masacraron para poder mostrar un positivo", afirma María Ruth, hermana de Rubén Fernando Sánchez Morales, a quien le propinaron 17 tiros, varios de ellos por la espalda.

Según un investigador de la Fiscalía, las evidencias fueron suficientes para demostrar que el hecho fue una matanza a premeditada y que hubo alteración de la escena del crimen.

El Espectador conoció varias de las pruebas valoradas: Por ejemplo, aunque en el caso de Rubén Fernando Sánchez, quien fue hallado con una pistola en la mano derecha, y el dedo índice en el disparador, se comprobó que siempre usaba su mano izquierda para escribir y hacer todas sus actividades manuales.

También Rubén Fernando había recibido un disparo en su antebrazo derecho y en la cabeza, lo que lo imposibilitaba para agarrar algo, dice el informe del perito.

Se pudo evidenciar que fue movido del lugar de manera brusca, ya que a su camisa le faltaban los botones, es decir, se los arrancaron al hacer el esfuerzo para levantarlo y moverlo. El cuerpo de Rubén Fernando fue encontrado a 20 metros de su masa encefálica.

Los soldados en su versión aseguraron que los cinco comerciantes dispararon desde el carro, lo que se desvirtuó porque el vehículo no presenta ningún impacto.

"Esto indica que cuando el Ejército les hizo el requerimiento para que pararan el carro, ellos bajaron sin oponer resistencia", indica el investigador. Así mismo, manifiesta, los cinco jóvenes presentaban disparos por la espalda.

"Con esto podemos determinar que no se presentó enfrentamiento como lo dijeron, porque cómo una persona va a disparar contra su contendor estando de espalda" señala y agrega que además uno de ellos (Dorancé Enciso) fue hallado con las manos sobre su cabeza, lo que para las autoridades es señal de sometimiento.

Finalmente, se obtuvo el testimonio de un testigo, quien le dijo a la Fiscalía que vio cuando la tropa tenía a los cinco hombres arrodillados y apuntándoles con las armas.

Un oficial de la Sexta Brigada, afirma que se debe hacer justicia y que el ánimo de la Institución es que haya transparencia y se aclaren los hechos.

"Si hubo esta medida debe ser que se encontraron méritos y lo que esperamos es que se conozca la verdad", indicó.

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