‘Leche brava’

Este trabajo, auspiciado por la multinacional Nestlé, revela la realidad de ganaderos y campesinos que viven de los lácteos en Caquetá.

Algunos habitantes de Caquetá dejaron de sembrar coca para ordeñar sus vacas. Empezaron con unos pocos litros hasta que la producción fue tomando fuerza en una región neurálgica para la multinacional Nestlé, cuya presencia durante más de 30 años fue aceptada implícitamente por las Farc. Pero hace un año este pacto de convivencia fue roto con la destrucción de dos de sus instalaciones.

Leche brava, el nuevo documental de Ramón Jimeno, retrata la vida de esos campesinos y ganaderos que, desde los años 70, viven de la leche que les compra Nestlé. A pesar de que el trabajo fue patrocinado por la compañía suiza, la primera condición que el autor puso fue su total autonomía.

Siguiendo el recorrido histórico de la leche en Caquetá, una zona que ha sufrido como pocas el rigor de nuestra guerra, se logra plasmar la realidad de muchos de sus habitantes. La presencia de todos los grupos armados: paramilitares, Ejército y guerrillas, ha dejado su huella de sangre y terror en la población caqueteña, al tiempo que ha inscrito el departamento en el negocio de la coca, que alteró profundamente el sistema de producción local al traer la cultura del dinero fácil en un medio donde las Farc han fungido como autoridad regional.

En la pantalla se retrata cómo aquellas personas que han subsistido de la leche y la ganadería han tenido que vivir al filo del barranco: entre el abandono del Estado y el autoritarismo de los grupos armados, entre la falta de oportunidades y el trabajo con una de las multinacionales más grandes del mundo, entre la balacera por el control del territorio y el olvido del país.

Mientras se hace una radiografía histórica y social de la región, tomando como hilo conductor el negocio de la leche, la narración audiovisual se interna en la imponencia de los paisajes de Caquetá, la selva que retumba, la serranía pedregosa y los pastizales ganaderos.

Esta producción será presentada en Europa y Estados Unidos y por ahora se está negociando un acuerdo con las programadoras nacionales para difundirla.

Sin duda, Leche brava les abre el micrófono a voces y realidades marginadas de nuestro presente, dejando en puntos suspensivos y en signos de exclamación el tema de una paz negociada como el único camino para el desarrollo de Caquetá y su gente.

Ramón Jimeno en el terreno audiovisual

Ramón Jimeno Santoyo es doctor en derecho de la Universidad de los Andes de Bogotá, pero el periodismo y la escritura han sido su pasión.

Ha producido documentales para medios internacionales, como Der Spiegel Televisión (Alemania), CBC (Canadá), ABC News (EE.UU.) y PBS de (EE.UU).

Como parte de su experiencia en el medio audiovisual está la escritura del guión original de La estrategia del caracol, la asesoría de Ilona llega con la lluvia y su participación como coguionista de Golpe de Estadio.

Entre su dossier de documentales se encuentra El palacio de Justicia, Bullets or Money, La guerra de la coca, Muerte en la universidad, Noticias de un secuestro, El Pibe Valderrama, El Tino Asprilla, Cesar Rincón, René Higuita, Kid Pambelé, entre otros.

Actualmente es socio y consultor en comunicación estratégica de Jimeno, Acevedo & Asociados.

Entrevista a Ramón Jimeno

¿Qué fue los más duro en la realización?

Lo primero fue que las Farc no nos autorizaran a realizar este documental, muchas veces nos encontrábamos con guerrilleros que nos preguntaban qué estábamos haciendo, y contestábamos mordiéndonos la lengua que era un documental sobre la región. Fue muy difícil hacer que la gente le perdiera el miedo a la cámara.

¿Cómo surgió la idea del documental?

Alguna vez fui invitado por Nestlé a la inauguración de una de las plantas de tratamiento de agua que se instalaron en la región, y hablando con el ex director de la compañía me enteré del trabajo que la empresa había hecho en esta zona del país. Me sorprendió que en este rincón hubieran convivido durante tanto tiempo una multinacional de la talla de Nestlé y una guerrilla de la categoría de las Farc, y en la mitad, como siempre, la gente.

¿Cuál fue la sensación que le quedó de Caquetá?

Me impactó ver que no hay un proyecto de país. Los proyectos políticos y sociales han sido impuestos por los protagonistas de esta guerra, y la gente está sujeta a los planes de los violentos.

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