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hace 6 horas

Un ‘reciclador’ del arte

Juan Carlos Delgado expone hasta el dos de agosto en Bogotá. Sus instalaciones plásticas, simplemente, no tienen nombre. Este artista capitalino prefiere no darles ninguna denominación a sus creaciones para contar con la complicidad del espectador.

El arte es una composición colectiva. Comprende la iniciativa del artista que en algún momento gestó una idea y la quiso plasmar. Incluye también lo que la pieza logra comunicar por ella misma y, finalmente, involucra la percepción que tiene el espectador al enfrentarse al mundo sugerido por la propuesta. Cuando se produce la mezcla de estos tres actores, se llega al resultado definitivo que es, de acuerdo con el pensamiento de Juan Carlos Delgado, el arte en su expresión más genuina.

Este bogotano lleva gran parte de su vida dedicada a las artes plásticas, pero desde que tiene memoria ejerce las labores de un reciclador, porque le gusta recorrer las calles para encontrarse con los objetos más inspiradores que, después de un trabajo incansable y comprometido, se transforman en elementos esenciales, herramientas contundentes y piezas vitales dentro de sus creaciones.

Prefiere no bautizar sus instalaciones para no dar pistas adicionales y que el espectador se haga la idea que quiera y, por fortuna, siempre ha contado con ese ojo cómplice que le hace un guiño de aprobación a su labor.

Delgado trabaja con la fragilidad del vidrio, de la cerámica y de la resina. Esa debilidad, que para muchos puede ser un defecto, él la percibe como una característica que hace parte de la condición humana. Espejos y particulares jarrones de barro comprenden está instalación que, literalmente, no tiene nombre.

“Mi trabajo en esta oportunidad se podría definir como la perversión del diseño o de los procesos industriales para generar objetos, presentarlos en un contexto distinto al que comúnmente se asocian y que, a su vez, tengan una relación con el espacio muy fuerte hasta el punto de modificarle la concepción que se tiene de él”, asegura este artista que se empeña en afirmar que le complace prostituir los procesos industriales porque le llaman la atención los objetos sin terminar. Tal vez lo que le cautiva más es tratar de finalizar lo que otros, en alguna oportunidad, comenzaron.

Es reciclador de objetos pero no es reciclador de iniciativas. Sencillamente no le interesa que lo involucren con un estilo particular, porque cree que en cada nueva instalación se reinventa. No aplaude a quienes hacen refritos de ideas, ni mucho menos comparte el lugar con quienes han podido consagrarse con una única manera de abordar y manifestar el arte.

Para él esta propuesta es “un desencajamiento de los espacios mentales creado a partir de la modificación de escenarios reales, en los que la percepción de tiempo se distorsiona, como cuando sucede algo en un par de segundos y eso hace variar todo el curso de una existencia, llegando al punto de quebrar la supuesta linealidad. Es como si no hubiera un antes y un después, sino sólo una pausa”, comenta Juan Carlos Delgado.

Este artista emplea objetos arquitectónicos modelados por luz  blanca, espejos termoformados, contenedores de imágenes, puertas, muchas formas geométricas y recipientes blancos, casi farmacéuticos, con imágenes de doble lectura. Una propuesta novedosa para asimilar que el arte, así no tenga nombre, es capaz de transmitir muchas emociones.

Exposición de Juan Carlos Delgado.

Galería El Museo

Carrera 11 N° 93A-43

Teléfonos: 610 7301 y 610 7451.

Fax 257 0329

www.galeriaelmuseo.com

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