La respuesta a Arco Iris

Según José Obdulio Gaviria, los escritores de Arco Iris abandonaron la práctica armada pero conservaron el ideario.

Arco Iris: el regreso de Torquemada. Así se titula el primer ensayo, escrito por el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, de los 10 que componen el libro Parapolítica: verdades y mentiras, publicado por el Centro de Pensamiento Primero Colombia. La obra promete armar polémica pues se trata de una respuesta al libro Parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos, publicado por la Corporación Nuevo Arco Iris, que ha liderado en los últimos tiempos las investigaciones sobre la relación de dirigentes políticos con grupos de autodefensas.

Se trata de diez ensayos en los que académicos y periodistas plasman su interpretación sobre el fenómeno paramilitar en el país y que, según lo dice su presentación, “pretende aportar luces a la comprensión de algo muy complejo que no se resuelve sólo con señalamientos y órdenes de captura”. En ese primer capítulo, el asesor presidencial asegura que los “escritores de la Fundación Arco Iris han publicado un libelo difamatorio contra Uribe. Denigran de quien se propuso, por fin, liberarnos de la peste del terrorismo en todas sus expresiones”. Y la emprende contra Claudia López, investigadora de la Corporación, calificándola como una “Torquemada del siglo XXI”, en alusión a Tomás de Torquemada, la leyenda negra de la Inquisición española.

Asegura Gaviria que López, en un artículo publicado en el periódico El Tiempo titulado ¿Quiénes obstruyen la justicia sobre parapolítica?, “con pedantería de ‘académica’ recién togada”, pidió revivir la inquisición y dio por sentado que “si ella o sus compañeros de la organización de desmovilizados del Eln, Corporación Nuevo Arco Iris, señalaban a alguien como hereje ante las autoridades; si ‘relajaban el brazo secular’ a algún desviado de la fe verdadera; no quedaba más que hacer –a tales autoridades– que aceitar el potro, coser los sambenitos, secar leña para las hogueras y animar la turba a acompañar el auto de fe, a oler con fruición la traidora carne chamuscada y a despedir el espíritu cismático en su tránsito hacia el fuego eterno”.

En otra parte de su ensayo, el asesor presidencial dice que “los escritores de Arco Iris pertenecen a una corriente de pensamiento y de actividad política de oposición extrema al Estado y a la institucionalidad”, y que casi todos “estuvieron en una organización terrorista de militantes exacerbados y agrios, cuyo discurso es la colérica deslegitimación del poder político en Colombia”. Y enfatiza: “Abandonaron la práctica armada, refinaron el lenguaje, pero conservaron el ideario”.

Asimismo, revela que en 2002, cuando según él existía la moda de “adular, alabar y apoyar las pretensiones terroristas de las Farc”, el entonces contralor general Carlos Ossa Escobar, hoy rector de la Universidad Distrital e involucrado en un escándalo por la presencia de encapuchados en un evento de bienvenida a estudiantes de la institución, tenía una “profunda identificación” con las prácticas de esa guerrilla: “A mí no me da temor decir que coincido con las Farc y el Eln en la necesidad de construir un nuevo país, incluso un nuevo Estado, una nueva sociedad”, habría dicho en una entrevista al periódico El Mundo.

A lo largo de su ensayo, José Obdulio Gaviria hace referencias a los cuatrienios de los presidentes César Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana, de los que dice “fueron 12 años de avasallamiento y de adoctrinamiento”. Por ejemplo, señala que cuando César Gaviria era ministro de Gobierno del presidente Virgilio Barco, reconoció públicamente que su despacho tenía noticia de 140 grupos paramilitares repartidos en todo el territorio nacional, pero que “no se recuerda que haya emprendido una acción como la del gobierno Uribe para derrotarlos, desmovilizarlos y reinsertarlos”.

También habla de los “caguaneros”, refiriéndose a los partidarios de negociaciones políticas con las Farc y el Eln, pero enemigos de hablar con las autodefensas; dice que la Corporación Arco Iris sufre de amnesia selectiva y recuerda que su director, León Valencia, participó en una comisión para analizar las cosas del paramilitarismo y que recomendó iniciar contactos con ellos. Además del asesor presidencial, en Parapolítica, verdades y mentiras, escriben Darío Acevedo, Libardo Botero, William Calderón, Hernando Corral, Gustavo Castro, Juan Carlos Moncada, Mauricio Pava, Luis Carlos Restrepo y César Mauricio Velásquez.

Son 365 páginas de defensa a la obra del presidente Uribe en las que se cuestiona el sistema investigativo de Nuevo Arco Iris; se repasan casos como el del ex senador Mario Uribe Escobar y la extradición de los jefes ‘paras’ y, en un último capítulo del periodista William Calderón, se hace un ‘juicio’ a la Corte Suprema de Justicia, afirmando que algunos de sus magistrados tienen “rabo de paja” y que “no son los más legítimos para administrar justicia y, mucho menos, para intentar tumbar presidentes de la República”. Sin duda, un libro provocador que dará mucho de qué hablar.

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