La exclusión a la hora de donar sangre

“Las madres no querían que cargaras a sus bebés. La gente no quería darte un beso en la mejilla". Así narró Edmund White, un conocido novelista norteamericano, el drama de vivir con VIH sida en los 80s. En medio de un contexto de desconocimiento del VIH, se generó, en más de medio centenar de naciones, un veto en contra de los homosexuales para donar sangre.

Los bancos de sangre siguen discriminando a gais y lesbianas. / AFP
Los bancos de sangre siguen discriminando a gais y lesbianas. / AFP

Más de 30 años después la historia es distinta en algunos países. Entidades como la Agencia Estatal de Medicamentos (FDA), de EE.UU., anunciaron el levantamiento de la prohibición, interpuesta en 1983. En Colombia, sin embargo, la situación es otra. Si bien la población LGBT ha librado una batalla incansable y la Corte Constitucional les ha dado la razón, preguntar si se es homosexual o no, como criterio previo a la donación, es una realidad.

Le pasó a Tatiana Quiñonez, médica y presidenta de Ortopedia de la Universidad Javeriana, quien, siendo donante recurrente, intentó hacerlo en un banco de sangre de la Cruz Roja, pero le negaron esta opción después de que ella admitiera haber tenido relaciones sexuales con otra mujer. “Argumentaron que tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo era un factor de riesgo. Me pareció absurdo. Se trata de un concepto discriminatorio y prejuicioso. Como experta en el área de la salud puedo asegurar que ser homosexual no es ser VIH”, asegura.

La Corte dijo en una sentencia de 2012 que el Minsalud debía “revisar la reglamentación vigente sobre recepción, extracción y suministro de donaciones de sangre, con el fin de eliminar los criterios de selección de donantes basados en la orientación sexual”, por considerar que no existía sustento científico suficiente.

Han pasado cuatro años y el ministerio no ha cumplido. Más de 1.400 días ha esperado la población LGBT para que esto sea realidad, pero a la fecha no han sido expedidos los lineamientos que garanticen que la orientación sexual de los donantes de sangre no sea un criterio de selección de riesgo de enfermedades infecciosas.