“La novia”: un amor entre la vida y la muerte

La quinta edición de la Muestra de Cine Español, que se realiza del 2 al 9 de noviembre, tiene como invitado al actor ibérico Álex García, antagonista de la cinta dirigida por Paula Ortiz.

Álex García interpreta a Leonardo, e Inma Cuesta a la novia en la cinta estrenada en 2015.  / Cortesía
Álex García interpreta a Leonardo, e Inma Cuesta a la novia en la cinta estrenada en 2015. / Cortesía

La vida y la muerte son temas frecuentes en la obra de Federico García Lorca. El uso de símbolos, como la luna, el agua, la sangre y el caballo, representa la muerte; también el erotismo, la fecundidad, la belleza y la vitalidad. Elementos que están presentes en cada verso de Bodas de sangre, escrita en 1931 y estrenada tres años después en el Teatro Beatriz de Madrid. Esa tragedia que cuenta la historia de tres personas, atravesadas por el amor y desterradas de la cordura. Dos hombres muertos y una mujer trashumante.

Lorca se sumergió en las pasiones profundas y oscuras del alma humana: los celos, la persecución y la muerte. Convirtió al amor en la posibilidad de salvar la vida de sus protagonistas. Pero que, sin embargo, no alcanzó para saciar las dudas y los miedos de una mujer que vio morir a sus dos enamorados perforados por el vidrio de un puñal.

Esta obra, en la que se puede apreciar su realismo poético, ha sido llevada al ballet bajo el título Crónica del suceso de bodas de sangre (1974). A la ópera como Bodas de sangre (1956), Bluthochzeit (1957) y La boda de sangre afrocaribeña (2015). Y al cine por el marroquí Souhel Ben Barka en 1976 y por Carlos Saura, en 1981, dentro de su trilogía flamenca.

Este año, cuando se conmemoran los 80 años de la muerte de García Lorca, llega a las salas colombianas de cine La novia (2015), una mirada femenina a la obra del español. Su directora, Paula Ortiz, convierte Bodas de sangre en una experiencia sensorial en la que el amor, el dolor, la muerte, la culpa y la venganza están presentes en cada escena a través de la luz, el espacio, los paisajes, la música y el propio lenguaje.

En el filme, Ortiz ha intentado no sólo adaptar el texto clásico con todas las herramientas que ofrece un guion cinematográfico, sino también reconstruir la belleza de García Lorca que es, como decía el escritor, “pasión, fuerza e identidad”.

En una entrevista Ortiz contó que en esta producción Lorca parecía el director por la precisión que tenían sus versos en cuanto a la imagen visual y ella solamente era su asistente porque “no existe un diálogo en la película no escrito por Lorca”.

La novia es una historia contada a través de la poesía, la belleza y la magia, en donde tres amigos de infancia: Leonardo (Álex García), el novio (Asier Etxeandia) y la novia (Inma Cuesta), se ven involucrados en un triángulo amoroso en el que ella debe cumplir el deber de casarse con el novio, pero teniendo sentimientos muy poderosos e irrompibles por Leonardo. Como pasa con los amores bestiales y prohibidos, la novia queda en medio de una tierra baldía, entre lo bueno y lo malo, entre el amor y la convención social. Este es el hilo de la pasión que une a dos personajes que sin importar los impedimentos o peligros se dejan llevar por sus deseos, los mismos que los lleva a la muerte.

“Para Paula Ortiz yo tenía mucho de Leonardo, sin embargo, ella sólo me pedía que respetara el verso, que trabajara pensando en Lorca porque sus textos de entrada ya tienen muy bien reflejadas las emociones de manera poética”, comenta Álex García, invitado a la quinta edición de la Muestra de Cine Español, en Bogotá.

En la cinta de Ortiz se observa en cada plano cómo el peso de la historia recae en las mujeres, en especial en la novia, son ellas el impulso de la creación, el amor, la muerte y la fuerza de la tierra: ese desierto de los Monegros o el de la región de las Cinco Villas, en Aragón, donde fue rodada gran parte de la producción. La mujer es la luz, es el centro por el que transcurre la vida de dos familias que viven en unas casas cavadas entre las rocas.

Aunque según García lo más complicado del rodaje fueron las escenas en exteriores por el calor extremo, la cantidad de mosquitos y los fuertes vientos del desierto, en la película la naturaleza se convierte en un personaje más, porque a través de sus movimientos se cuenta la historia. La aridez de la tierra, la fuerza del viento, el sonido de una tormenta y el fuego crean sensaciones que para el espectador son la suma de una belleza imperfecta.

Belleza en la que personajes secundarios de la obra original como la muerte, la mendiga y la luna han sido precisados en el mundo gótico, fantástico y romántico que creó Lorca y que Ortiz simplemente tomó para hacer un espectáculo de poesía.

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