Se interpretaron obras de Beethoven, Ysaÿe, Prokófiev y Schumann

Violín (Yossif Ivanoff) y piano (Philippe Ivanov): un conjunto infinito

Reseña sobre la presentación de Yossif Ivanov y Philippe Ivanov ofrecido el martes 1° de agosto en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá. El dúo de Bélgica también estuvo también en Bucaramanga, Tunja y Cúcuta.

Yossif y Philippe Ivanov son dignos representantes del formato instrumental violín y piano. Gabriel Rojas ©Banco de la República

Las cuerdas frotadas y los instrumentos de teclado han marcado la historia de la música de cámara occidental. Es casi imposible pensar la música del periodo ‘clásico’ o ‘romántico’ sin imaginar esas pinturas que recrean reuniones familiares en las que la música en vivo era protagonista. El 1° de agosto la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango recibió música para violín y piano interpretada por el dúo belga conformado por Yossif y Philippe Ivanov. Este concierto se sintió como una de esas pinturas, muy familiar, no solo por el repertorio, que no es ajeno a nuestro medio, sino por los intérpretes, que se vieron muy cómodos y a gusto en el escenario en un concierto lleno de intensidad y virtuosismo.

El dúo interpretó la Sonata para piano y violín No. 1, Op. 12 No. 1 de Ludwig van Beethoven, obra que dejó ver la influencia de Hadyn y Mozart en el compositor; el arreglo para violín y piano de la Sonata Op. 94 original para flauta compuesta por Sergéi Prokófiev que, para mi gusto, resultó ser una pieza insulsa y un desacierto para cerrar el programa; y la Sonata para piano y violín No.1, Op. 105 compuesta por el alemán Robert Schumann, obra maravillosa, con mucho carácter, entretejida melódica y armónicamente de manera impecable.

El violinista Yossif Ivanoff, quien toca con el Stradivarius Lady Tennant de 1699 —violín cedido en préstamo por la Sociedad Stradivarius de Chicago gracias a su mérito artístico, interpretó la Sonata para violín solo No. 3, Op. 27 ‘Ballade’ del compositor belga Eugène Ysaÿe. Esta obra hace parte de un ciclo de seis sonatas para violín inspiradas en la música de J. S. Bach que, además de su belleza polifónica, se destaca por la exploración en el uso del instrumento, el sonido de las dobles y triples cuerdas y la búsqueda de sonoridades especiales.

No quisiera dejar de comentar lo importante que es para la música de concierto la manera como se concibe el programa a presentar. Antes dije que consideraba un desacierto cerrar el concierto con la obra de Prokófiev. Creo que la propuesta de los intérpretes fue pensada para ofrecer un recorrido histórico lineal (siglos XVIII, XIX y XX) dejando por fuera de este proceso de construcción la posibilidad de brindar un camino guiado más por la estética de la música que por la camisa de fuerza que implica una única comprensión del tiempo. En esa dirección imagino un programa en el siguiente orden: Beethoven, Ysaÿe, Prokófiev y Schumann.

El violín y el piano han sabido camuflarse en la historia para permanecer presentes en la tradición académica occidental centroeuropea, conmoviendo durante siglos los corazones y el intelecto del público. Yossif y Philippe Ivanov con su interpretación son dignos representantes de este formato instrumental, la forma en que abordaron el repertorio, exigente en musicalidad, técnica y expresividad, son una muestra de ello. Para finalizar, el dúo interpretó como bis el tercer movimiento, Melodie, del Scherzo Op. 42, No. 2 (Souvenir d'un lieu cher) el cual nos dejó con la veloz melodía rusa merodeando en la cabeza durante el regreso a casa.

* Compositora, intérprete, pedagoga e improvisadora.