Profesor que la acosó no tendrá aumento salarial en dos años

“Me dijeron que tomara aromáticas”: docente de la Nacional víctima de acoso

Mientras las mujeres se animan cada vez más a denunciar, una profesora de la Universidad Nacional, que tiene a cargo una importante área de la Facultad de Derecho, ganó un proceso por acoso en Estados Unidos. El tema aún está pendiente en Colombia.

Estudiantes del Grupo de Seguridad y Género de la Nacional protestan por la invitación a Ronald Stephens. / Archivo particular

La Universidad de Purdue dio la razón a la profesora afrocolombiana Luz Alba*, de la Universidad Nacional, quien presentó una queja disciplinaria en esa institución estadounidense contra el profesor Ronald Stephens por acoso. Para Purdue, la evidencia fue preponderante y confirmó que el profesor Stephens “realizó avances sexuales indeseados hacia la abogada Luz Alba, que le crearon un ambiente hostil”. Un resultado casi inesperado para un tipo de proceso sobre el cual, en Colombia, a la justicia y las entidades aún les cuesta mucho entender y reaccionar: la delgada línea sobre la cual funciona el acoso a las mujeres.

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“Soy una mujer privilegiada por ocupar una plaza docente en un área tan masculinizada históricamente como el derecho constitucional, por tener un doctorado en ello y por haber tenido experiencia en las altas cortes. Además, tengo formación en los temas de género. Pero cuando surgió el acoso, me sentí como la mujer más vulnerable, porque no hay un protocolo de atención, uno va de oficina en oficina contando su triste historia a funcionarios que dicen solidarizarse, pero que al final me trataban con indiferencia”, dice Luz Alba.

Ella viajó en el primer semestre de 2016 a la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos, para promover un intercambio académico con la Nacional. Durante su visita conoció al profesor Stephens, experto en estudios afroamericanos. En su estadía, según la víctima, Stephens le manifestó interés en tener algo con ella, a lo que se negó. Se olvidó del asunto y al otro año lo invitó a participar en un congreso de filosofía del derecho en la Universidad Nacional; él aceptó. A su llegada a Colombia, Luz Alba recogió al profesor, lo llevó a almorzar y luego lo dejó en el hotel. Él volvió a manifestarle su interés en ella, a lo que se negó por segunda vez.

Al otro día, la profesora Luz Alba recibió un mensaje de Stephens, quien indagaba por cuatro memorias usb donde tenía guardados documentos. Las buscó en su carro sin éxito. Stephens le dijo que no las había encontrado en su cuarto ni donde almorzaron. Comenzó a insistir en que “alguien las había robado”. A esa insinuación le siguieron una serie de conversaciones de Whatsapp e intercambio de correos electrónicos que se convirtieron en amenazas de romper con el lazo institucional entre las dos universidades por el supuesto robo de las memorias.

La única persona que estuvo con Stephens el día anterior fue ella. Por ende, sintió que la acusación del robo era directa y fue ahí que se decidió a poner la queja por acoso, pues la acusación ponía en riesgo su reputación profesional y alteraba su vida. El asunto escaló al punto que la Facultad de Derecho de la Nacional canceló la mayoría de las actividades de Stephens, mientras la profesora presentó una queja disciplinaria por acoso contra él en la Universidad de Purdue. Su teoría era que había sido víctima de hostigamiento luego de rehusarse dos veces a tener algún encuentro con él. Era mayo de 2017.

El regreso de Stephens

Cuando la profesora visitó Purdue en 2016, lo hizo en compañía de profesores de la Nacional, entre ellos Maguemati Wagbou, líder del Grupo de Migraciones y Desplazamientos de la Universidad Nacional, quien luego testificó en favor de Stephens en el marco de las indagaciones en Purdue. Un año y tres meses más tarde, Wagbou invitó a Stephens al evento “Afrocolombias, conflicto y reconciliación”, celebrado el 18 y 19 de octubre pasados y organizado por su grupo y el de Estudios Afrocolombianos (GEA). Primero intentó traerlo por la Facultad de Derecho, pero ésta dijo que no. Luego lo hizo por la Facultad de Ciencias Humanas, donde tuvo éxito.

Al enterarse de la segunda visita de Stephens a la Nacional, Luz Alba presentó el pasado 12 de octubre un derecho de petición a la Vicerrectoría y a la Dirección de Bienestar de la sede Bogotá, donde exponía su caso y solicitaba que se cancelara la invitación e impulsaba a la decana de Ciencias Humanas a tomar medidas preventivas e iniciar una investigación disciplinaria contra Maguemati Wabgou y la Veeduría Disciplinaria de la universidad por “negligencia y omisión de sus funciones”.

La Dirección de Bienestar designó a dos asesoras de paz y convivencia para manejar el tema. La solución ofrecida, sin embargo, no fue la que Luz Alba esperaba: “Me dijeron que fuera a tomarme unas aromáticas y me ofrecieron un tratamiento psicológico. Jamás recibí una comunicación del vicerrector de sede ni del director de Bienestar, hubo una revictimización y una improvisación vergonzosa”. El Espectador trató de obtener la versión de Bienestar, pero no hubo respuesta. “La veedora, Natalia Guzmán, le dijo a este diario: “Mi competencia se limita a la Nacional. Pero quiero aclarar que la universidad está solidaria con ella y comprometida para acabar con la violencia de género”.

Por su parte, la Decanatura de Derecho envió una carta a su par de Ciencias Humanas, explicando que ante “la grave denuncia de acoso que había expuesto la profesora Luz Alba en Purdue, el consejo de la facultad consideró que se debía aplicar el principio de precaución y de garantía en favor de la colega”, aclaró Andrés Rodríguez, vicedecano académico de esa facultad. Este diario trató de comunicarse con Luz Amparo Fajardo, decana de Ciencias Humanas, pero tampoco hubo respuesta.

En la Nacional el asunto levantó polvareda. Jaime Arocha, director del Grupo de Estudios Afrocolombianos, manifestó que él y sus colegas sólo vinieron a conocer sobre el proceso disciplinario que Stephens tenía en Purdue un día antes de que comenzara el evento. Por esta razón, el GEA canceló la participación de Stephens en la mesa de trabajo a la que estaba asignado. Preguntado al respecto, el profesor Maguemati Wagbou expresó a este diario que sólo se pronunciará ante las autoridades correspondientes.

Este miércoles 25 de octubre, la Universidad de Purdue se pronunció sobre el caso en favor de la profesora Luz Alba. La institución señaló que Stephens recibiría un llamado de atención, lo vetaron de volver a representar a Purdue ante la Nacional, le prohibieron contacto directo o indirecto con la profesora, le negaron la posibilidad de recibir aumento salarial en los próximos dos años y, por último, le indicaron que debe recibir un entrenamiento sobre acoso en máximo un mes. Contactado por El Espectador con el propósito de que diera su versión de los hechos, Stephens señaló: “Estimada periodista (…) apreciaré si deja de acosarme”.

* Nombre modificado para proteger la identidad de la víctima.

 

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