Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

Liderazgos políticos democráticos (XII): Luis Carlos Galán

La fuerza de su reflexión, carisma y pasión por Colombia, lo constituyen en un ejemplo para las nuevas generaciones.

Notas introductorias: En 2019, se cumplirán tres decenios del asesinato de Luis Carlos Galán. Me inclino a pensar que su irrupción al escenario político nacional, latinoamericano y mundial no fue fruto del azar, sino de la correlación de factores internacionales y nacionales que se conjugaron en el intervalo 1943-1989, facilitando que una combinación de componentes de las dominaciones carismática, tradicional y legal, acompañadas de su gran voluntad de poder y vocación de servicio público, se concretaran en un original liderazgo.

La comprensión adecuada de la personalidad de Galán implica entender su tiempo histórico. En el intervalo de sus 46 fecundos años, se presentaron procesos cuyo estudio facilitará entender el ámbito dentro del cual desarrolló su gestión política. Quisiera enfatizar que es en estos últimos decenios en los que se ha dado una socialización, internacional excepcional; el fenómeno socio histórico de la globalización y el más grande avance científico tecnológico de todos los tiempos, gracias al desarrollo acumulativo de la ciencia.

A medida que fue conociendo el país y se comprometió con la solución de sus problemas significativos, Galán deseó abiertamente ser un educador político de la juventud y de los sectores mayoritarios colombianos. Estudió y practicó la política como arte y ciencia, y tenía un conocimiento apropiado para su tiempo. Enunciemos entonces aspectos claves de sus reflexiones y propuestas en lo político, económico, social, cultural, ecológico e internacional.

Su pensamiento en el escenario actual. En lo político, recordaba con frecuencia el aporte de Rodrigo Escobar Navia en el sentido de que tenemos más territorio que Nación y más Nación que Estado. Por tanto, es necesario que el Estado esté presente en la totalidad del territorio, con sus servicios y cumpliendo sus funciones. A través de la reforma constitucional debería facilitarse la institucionalización de la democracia participativa con todas sus implicaciones y teniendo en cuenta las limitaciones del desarrollo histórico nacional.

En relación con la legitimidad, no reconocía las vías de hecho como fuente de derecho, ni promulgó, ni aceptó la dinámica de la lucha de clases. Entendió, como nos lo enseñaron en la Universidad Javeriana, que el derecho debe ser un ordenamiento social, fundado en la justicia, susceptible de coacción y ordenado al bien común.

Sobre la estructura del poder, propugnó que ésta debía organizarse en forma pluralista, y explícitamente manifestó, como Uribe Uribe, Gaitán y Echandía su no aprobación de las prácticas oligárquicas ejercidas por los partidos políticos tradicionales a través de la historia.

Respecto a los partidos políticos, reconocía los esfuerzos hechos por el bipartidismo y particularmente por las realizaciones impulsadas por el Partido Liberal en el campo de lo social. Cuestionó las exclusiones y hegemonías del Frente Nacional y afianzó sus convicciones sobre la conveniencia de institucionalizar en Colombia un sistema pluripartidista. Sobre los procesos electorales propuso el tarjetón, la consulta popular y buscar la organización de un poder electoral autónomo. En torno al proceso de la toma de las decisiones, enseñó que debía ser abierto, policlasista y democrático.

En cuanto a la gobernabilidad, esperaba que ella fuera una capacidad del sistema político para implementar un proyecto que permitiera: a) satisfacer las necesidades fundamentales de la mayoría de la población; b) asegurar la estabilidad del orden político democrático; c) propiciar una comunicación ética del gobernante con la comunidad, y d) permitir una acción eficiente y eficaz por parte del Estado.

Sobre los liderazgos políticos esperaba que, como resultado de cambios fundamentales del sistema educativo, pudiéramos tener ciudadanos comprometidos con la democracia participativa y conocedores y practicantes de sus derechos y de sus deberes.

En relación con el Servicio Civil y la Escuela Superior de Administración Pública, sostuvo que ellos debían ser frenos al clientelismo y la corrupción administrativa para vincular a la Administración personas versadas en las materias y funciones inherentes a sus cargos. Todo aspirante a un cargo público debe cumplir las pruebas y requerimientos del Servicio Civil. La Administración pública debe estar al servicio de la ciudadanía. Es indispensable frenar el abuso del poder y el despotismo. En gran síntesis: hay que reestructurar la Administración Pública y la Administración de Justicia con sentido democrático participativo.

En lo económico, propuso impulsar los siguientes megaproyectos: a) el cordón energético del Valle del Magdalena; b) la modernización del transporte; c) la adecuación de tierras; d) el incremento de las reservas petroleras, y e) el plan de telecomunicaciones. En cuanto a la deuda externa, sostuvo que este problema ha cambiado y cambiará la vida de América Latina, en forma más profunda y definitiva que cualquier otro hecho en la historia. Los préstamos obtenidos por América Latina tienen condiciones más difíciles que los contratados por los países desarrollados.

En lo social, elaboró los siguientes megaproyectos: a) eliminar el analfabetismo; b) duplicar los niveles de escolaridad; c) agua potable y asistencia básica de salud para todos, y d) vivienda para los sectores de extrema pobreza. Sabemos que no empleó la dinámica de la lucha de clases como práctica social, si no una visión solidaria del modelo de desarrollo y de la existencia humana.

En lo cultural, tenía claro que un verdadero estadista era el que poseía la capacidad de incidir en el cambio de los hábitos nocivos de los pueblos. De allí su interés en impulsar reformas fundamentales en lo educativo y en los medios de comunicación, de tal manera que se pudiera incidir en el cambio de las costumbres políticas. Tuvo grandes preocupaciones por recuperar lo mejor de los valores tradicionales colombianos, tales como: el amor al trabajo, la honradez, el deseo de superación y la necesidad de insertarnos en un mundo pluralista y globalizado.

En lo ecológico, planteó argumentaciones importantes en relación con: a) la explotación adecuada de los suelos; b) la reforestación y manejo racional de bosques; c) la preservación de la fauna silvestre; d) la recuperación y protección de las aguas y cuencas; e) la exploración pesquera racional; f) la protección del aire y la explotación razonable de los recursos naturales no renovables.

Complementariamente, afirmó la necesidad de impulsar una ecología humana tanto en los ecosistemas urbanos como rurales; la conveniencia de reglamentar las normas vinculadas a la legislación ambiental; propiciar el estudio e implementación de mecanismos de contabilidad ambiental que permitieran incluir en pie de igualdad la consideración ambiental en los análisis de beneficio-costo de los diferentes proyectos y programas de desarrollo. También, que la institucionalización del manejo del medio ambiente debería ir acompañada de un serio ordenamiento territorial y una gran campaña de educación ambiental formal y no formal, a todos los niveles y a lo largo de todo el sistema educativo. Por ello, era necesario cristalizar una reforma institucional para la dirección del medio ambiente.

En lo internacional, cuestionó la carencia de una política exterior clara y consistente, y las actuaciones facilistas y dependientes de la potencia, en cuya área de influencia se encuentra nuestro país. Asimismo, problematizó el funcionamiento y escasa convocatoria de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. Sostuvo la impropiedad del manejo separado de los asuntos políticos y económicos de los impulsados por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Había que formular una política internacional coherente con las necesidades e intereses de nuestro pueblo, fundamentada en tres pilares: a) el no alineamiento como marco general; b) el contexto regional latinoamericano, y c) el interés nacional como deudor.

Propició la conveniencia de terminar la llamada relación especial con Estados Unidos y abrir la diversificación de las relaciones comerciales en beneficio del comercio latinoamericano, europeo, japonés y chino. Específicamente, confiaba en el fortalecimiento de nuestras relaciones con el Caribe y la apertura hacia el Pacífico.

¿Hemos de olvidar acaso sus propuestas específicas de reorganización del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo? Para replantear la política internacional, de manera eficiente y eficaz, era necesario reestructurar la Cancillería y la respectiva carrera diplomática. En gran síntesis: Colombia debería impulsar una política de relaciones exteriores sin sometimiento a potencia mundial alguna e interrelacionada con todas las naciones.

La revisión cuidadosa y ampliada de este conjunto de planteamientos, aunada a sus propuestas legislativas, su coherencia, su testimonio y sacrificio final, nos permite sostener que Galán fue el más importante político de nuestra generación.

A propósito de su liderazgo. Ahora, presentemos integralmente sus dotes como líder político. Galán se distinguió por su constante e inteligente consagración al trabajo, eticidad, inquebrantable vocación democrática, autenticidad, capacidad comunicativa y pasión por Colombia, y ello lo constituye en un paradigma para las nuevas generaciones. Como un politécnico bien informado, que tenía y sentía el peso de la historia, sabía que había que transformar las instituciones y, particularmente, las públicas, para concretar y desarrollar la democracia participativa.

Luis Carlos Galán fue un colombiano excepcional que consagró los mejores años de su existencia a la reivindicación de la política, habiéndose convertido en uno de los grandes líderes del siglo xx en Colombia y América Latina. La revisión contextual de su vida y liderazgo, así como el análisis de sus realizaciones, especialmente de su papel como educador político, nos permite visualizar cómo la política debe seguir siendo la más bella de las vocaciones cuando se ejerce éticamente, con responsabilidad y sentido histórico. Ahora, se me presenta indispensable releer analíticamente su pensamiento y difundirlo, para enfrentar los graves atrasos colombianos y desarrollar institucionalmente los presupuestos sustantivos de la democracia participativa consagrados en la Constitución de 1991.

Reflexiones finales. El estudio de la presente complejidad nacional, la especificidad del proceso electoral en el 2018, y la actual crisis mundial de liderazgos, nos muestran la utilidad que puede tener para Colombia el que especialmente, desde el interior de la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas educativas, se propicien cambios estructurales que faciliten el surgimiento de nuevos ciudadanos y de líderes políticos capaces de construir una sociedad justa (con estructuras que organicen la equidad ante el poder); pacífica (con ausencia de violencia abierta, estructural y cultural); libre (sin sometimiento a potencia mundial alguna e interrelacionada con todas las naciones), y con capacidad de institucionalizar un proceso de desarrollo sustentable.

Pensando en el futuro, ¿qué entreveo para los próximos decenios como un legado magnífico de Galán para nuestra juventud? Su autenticidad, la coherencia entre sus ideales y sus prácticas y su proceso progresivo de compromiso con los preceptos de la democracia y de la integración latinoamericana. Mas también una cualidad muy importante frente a ciertos arribismos, pragmatismos y ascensos fáciles: la perseverancia acompañada de la elaboración de grandes proyectos (políticos, económicos, sociales, culturales, ecológicos e internacionales) que imaginaron alternativas de progreso y justicia social, y que en gran medida están pendientes de realización.

Al encontrarnos en pleno proceso de elección presidencial, se me presenta útil recordar lo sostenido por Daniel Samper Pizano [1] quien sostuvo que “Luis Carlos desconfiaba de ese pragmatismo que exhibe el doctor Gaviria. A él se le ha señalado como virtud, esa actitud. Creo que Galán no consideraba que el pragmatismo extremo fuera una cualidad. Galán era un tipo de convicciones, que estaba resuelto a perder por esas convicciones. Eso me parece muy importante. Se ha perdido en la política colombiana la capacidad de aceptar una derrota a cambio de no entregar banderas. Gaviria es un pragmático y sobre todo, es un neoliberal, Galán no.

Esas doctrinas económicas de abrir el país a la inversión extranjera; de vender el sector público al mejor proponente, no lo hubiera hecho Luis Carlos. Él tenía ideas muy claras sobre la defensa del patrimonio público, sobre la defensa de la industria colombiana y de su desarrollo, que no son compatibles con el neoliberalismo y ya vimos que éste demostró que era una tragedia para el país”.

 

Referencia

[1] Roa Suárez Hernando. (2016). Grandes entrevistas. Colección Periodismo de opinión. Grupo Editorial Ibáñez. Bogotá. p 167.

Bibliografía

            GALÁN, Antonio (Comp). Reflexiones y pensamientos galanistas. (Cámara de Representantes, Imprenta Nacional, Bogotá, 1999).GALÁN, Juan Manuel. El rojo de Galán. Nueva manera de hacer política. (Planeta Colombiana, S. A, Bogotá, 1998). GALÁN, Luis Carlos. La crisis de la educación. 1970 – 1972. (Fundación Luis Carlos Galán – Ministerio de Educación Nacional, Presencia, Bogotá, 1993).____ Los carbones de El Cerrejón. (Oveja Negra, Bogotá, 1982).____ Los municipios: dueños de su destino. (Procomún, Bogotá, 1990).____ Galán y el Congreso. (Fundación Luis Carlos Galán e Instituto para el desarrollo de la democracia Luis Carlos Galán. 2 tomos, Bogotá, 1995).____Galán y la Justicia. (Ministerio de Justicia y Fundación Luis Carlos Galán. Bogotá, 1992). ____ Galán y la Constitución. (Fundación Luis Carlos Galán e Instituto para el desarrollo de la democracia Luis Carlos Galán, Bogotá, 1995).Roa Suárez, Hernando, Luis Carlos Galán. Un líder político comprometido (Cátedra de Colombia, esap Publicaciones, Bogotá, 1992).____Galán, en Política y administración. Periodismo de opinión (Servigraphic, P. L. C., Bogotá, 2001).____Galán (1943-1989). La presencia de una vocación, en Construir democracia (Universidad Pedagógica Nacional, Nomos, Bogotá, 2005). ____Luis Carlos Galán, en El liderazgo político. Análisis de casos (4.ª ed., Universidad Pedagógica Nacional, Nomos, Bogotá, 2005). ____ Reflexiones sociopolíticas galanistas, El espectador (agosto 8 y 27 y septiembre 22 de 2008, Bogotá). ____ Luis Carlos Galán. Un demócrata comprometido. Prólogo: Carlos Gustavo Cano. 2a Ed.(Universidad Javeriana, Compensar, SYSMAN, Grupo Editorial Ibáñez. Bogotá. 2014).

 

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