¿Tendrán los Dodgers la suficiente capacidad de reacción?

El favoritismo que acompaña a la novena de Los Ángeles, se está desvaneciendo lentamente, aun cuando todavía se espera mucho del equipo que está en manos de Dave Roberts.

¿Tendrán los Dodgers la suficiente capacidad de reacción?
Los Ángeles Dodgers se ubican a ocho juegos de los Arizona Diamondbacks. AFP

Todos los veteranos aficionados al béisbol recuerdan con alegría, para unos, y con nostalgia para otros, aquella Serie Mundial de 1963, cuando los Dodgers de Los Ángeles vapulearon a los Yanquis de Nueva York, en cuatro juegos consecutivos, dos en el ‘’Yanqui Stadium’’ y dos en el ‘’Dodgers Stadium’’, en una finalísima de temporada que nadie ciertamente esperaba.

Pero el béisbol es así, en donde cualquier cosa puede suceder, y todo lo que ocurra sobre el diamante, hace parte del juego.

Los Yanquis que venían de triunfar en los Clásicos de Otoño de 1961 y 1962, luego de caer en 1960 frente a los Piratas de Pittsburgh, con aquél ‘’bambinazo’’ de Bill Mazeroski, el diminuto segunda base de los ‘’Bucaneros’’, quien le cazó un lanzamiento al relevista Ralph Terry para sacarla del estadio, abriendo el noveno episodio, dejando la pizarra 10-9 a favor de los ‘’Corsarios’’, sabían que por delante iban a encontrar a una novena que estaba dispuesta a todo en procura de conquistar la corona, pero que, dadas sus condiciones y su nómina, tendrían mucho que ofrecer para disputar palmo a palmo esa Cita de Octubre, con todas las de la ley.

Ciertamente no ocurrió así. El zurdo de oro, Sandy Koufax; el formidable, Jim Podres; y el espectacular Don Drysdale, se encargaron de dominar por completo a la poderosa artillería de los Yanquis, para liquidarlos en cuatro partidos al hilo en esa cita inolvidable para los seguidores de los Dodgers, pero de nostalgia para los Mulos del Bronx.

Parte de la historia

60 años más tarde, desde cuando los Dodgers llegaron a Los Ángeles, luego de abandonar Brooklyn, han conquistado en cinco ocasiones la Serie Mundial, en los años de 1959, 1963, 1965, 1981 y 1988. Es decir, hace 30 años no llegan a coronarse campeones del béisbol de las Grandes Ligas.

En 18 participaciones de Series Mundiales, sumadas sus actuaciones tanto en Brooklyn como en Los Ángeles, los Dodgers han conquistado 6 coronas y han perdido en 12 oportunidades la gran final.

El año pasado estuvieron muy cerca de capturar el título, en una Cita de Otoño pletórica de emociones, que se extendió a siete desafíos, perdiendo en el último compromiso jugando en su casa, frente a los Astros de Houston, por pizarra de 5 carreras por 1.

Pero los Dodgers han sido los triunfadores en los últimos cinco años en la división Oeste de la Liga Nacional, y por el talento y la calidad de sus peloteros, al concluir las sesiones de entrenamientos en marzo pasado, los pupilos de Dave Roberts contaron con una buena porción de favoritismo para ir, primero, a la postemporada, y segundo, para disputar una vez más la Serie Mundial.

¿Qué está pasando?

Eran otros tiempos, dirán muchos, cuando se refieren a las posibilidades de reacción que puedan tener los Dodgers de hoy día, que ocupan la incómoda cuarta casilla en la división Oeste de la Liga Nacional, con apenas 16 victorias y 25 derrotas, distanciados a más de ocho juegos del primer lugar, que ocupan los Cascabeles de Arizona, y con cinco derrotas de manera consecutiva en igual número de presentaciones de los últimos días, todo compilado al 15 de mayo de este año.

¿Qué está pasando en los Dodgers?, es la pregunta que muchos se hacen, inclusive, los críticos y expertos que, en el fondo, no encuentran las razones suficientes para semejante actuación en el primer cuarto de los juegos del calendario regular de esta temporada en las Grandes Ligas.

Lo primero que hay que señalar es que es la segunda peor marca de los Dodgers desde cuando llegaron a Los Ángeles en 1958. Fue precisamente en ese año, cuando compilaron 15 victorias y 25 derrotas, en el comienzo de la temporada; pero seis años más tarde, disputaron la Serie Mundial, liquidando a sus eternos rivales de siempre, los Yanquis de Nueva York, en cuatro partidos en línea, como ya quedó reseñado.

Y lo segundo, es que el equipo de Dave Roberts, no ha rendido lo normal de un club con la nómina que tiene, amén de la serie de lesiones que ha soportado la novena desde cuando empezó la campaña de este año.

Los Dodgers eran favoritos para ir a la postemporada, con un 65 por ciento; y de volver al Clásico de Otoño, en un 55 por ciento, antes de lanzarse la primera bola de este año. Pero aún hay posibilidades, porque todavía ‘’no están muertos’’, ni matemática ni deportivamente hablando. Claro está, que todo depende de la suficiente capacidad de reacción que tenga el equipo de ahora en adelante.

De parte y parte

Tres de sus peloteros titulares, como lo son el guardabosques cubano Yasiel Puig, el torpedero Corey Seager, quien se perderá el resto de la temporada; y el antesalista Justin Turner, no han podido contribuir con la novena con su presencia en los diamantes, por lesiones que hacen parte del juego.

Sólo un bateador de su alineación regular, el veterano jardinero Matt Kemp, está por encima de los 300 a la ofensiva, (38 imparables en 124 turnos, para 306), sumando 5 cuadrangulares y 17 carreras impulsadas; mientras que el receptor cubano, Yasmani Grandal, con 270 de promedio ofensivo, incluyendo 6 tablazos de circuito completo y 24 carreras remolcadas, es el líder en ese departamento para la divisa; y el zurdo primera base, Corey Bellinger, con 269 al bate, otro con 6 ‘’bambinazos’’ conectados y 19 carreras impulsadas, son los que sacan la cara con el madero sobre sus hombros.

Los Dodgers son novenos en la Liga Nacional a la ofensiva, con 237 de promedio (337 indiscutibles en 1.419 turnos); con 38 cuadrangulares despachados; 11 triples y 75 dobles; 161 carreras remolcadas y 173 anotadas; mientras que su rotación registra 3.96 carreras limpias por juego, para ocupar la octava casilla del circuito.

Clayton Kershaw, su astro lanzador zurdo, no ha tenido una temporada con la fortaleza que lo caracteriza, sumando una lánguida victoria frente a cuatro reveses, con efectividad de 2.86, lo que refleja sin discusión alguna, que está pasando por una verdadera crisis. En los actuales momentos, está por fuera de juego, por lesión.

Su otro serpentinero zurdo, Alex Wood, tampoco ha respondido a las expectativas que tenía la novena en él. En 9 presentaciones, no ha sumado un sólo triunfo, pero en cambio, ha tenido 4 derrotas, con marca de 3.35 carreras limpias por juego.

Lo mejor en la rotación es el zurdo coreano  Hyun-Jin Ryu, con 3 ganados y 0 perdidos, y  2.12 en efectividad, luego de 6 apariciones en la loma de los sustos, con 36 bateadores abanicando la brisa, en 29 episodios y dos tercios de labor.

Como si fuese poco, los relevistas están haciendo agua, perdiendo 10 juegos en posibilidades de salvar, en 17 oportunidades que se les ha presentado, con 4.57 carreras limpias por juego, guarismo alto si se tiene en consideración la calidad de los lanzadores que están a cargo del cierre de los encuentros.

Kenley Jansen, su taponero oficial, ha salvado 6 partidos de las 8 ocasiones que ha tenido, con 3.78 de efectividad, con 0 ganados y 1 juego perdido.

A la defensiva, ocupan la octava casilla de la Liga Nacional, con 26 errores, 373 asistencias, y 1.126 outs realizados, en un gran total de 1.525 lances, para promedio de 983, numeritos por debajo de lo esperado de la divisa, cuya combinación de novatos y veteranos, ofrecen garantía para cualquier novena.

Ni siquiera en casa

Los Dodgers no han encontrado la fórmula ganadora hasta ahora, ni siquiera en casa.

Jugando como visitante, la novena ha sumado 8 triunfos frente a 12 derrotas; pero en casa, que ha sido una constante ganadora para el club, haciendo respetar su campo de juego, los Dodgers muestran una tarjeta con 8 victorias frente a 13 reveses.

Dave Roberts, el estratega de los ’’Filibusteros’’, sabe que no la tiene nada fácil, pero que todavía ‘’hay tiempo’’ para enderezar las cargas, si es que todos sus titulares vuelven a la normalidad y se encuentran saludables para el resto de la campaña.

No puede despreciar la organización frente a la crisis que están soportando en los actuales momentos, en pensar seriamente en conseguir los servicios de dos formidables abridores para la rotación, porque la temporada está avanzando sin que la consistencia de sus lanzadores hayan ofrecido los resultados que se esperaba de ellos; y darle un compás de espera para el grupo de relevistas que, como ya lo anotamos, no ha dado los frutos esperados.

Obviamente que la ofensiva también tiene que despertar, lo cual se puede producirse en cualquier momento, porque Yasiel Puig, Justin Turner, Kike Hernández y el veterano Chase Utley, tienen que hacer la diferencia con el bate de aquí en adelante, porque de lo contrario, los Dodgers sumarán un año más sin poder acariciar la oportunidad de triunfar en el Clásico de Otoño.

Los Dodgers todavía pueden aspirar a muchas cosas buenas, pero todo dependerá de la capacidad de reacción que tengan, por lo menos, de aquí al Juego de Estrellas, que se efectuará en la segunda semana de julio venidero. De lo contrario, ¡apaga y vámonos!