Una causa feminista para el Día del Padre

Que los papás solo tengan ocho días para estar con su recién nacido tiene graves implicaciones, tanto para hombres como para mujeres.

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En Colombia se supone que los hombres son afortunados porque tienen una semana completa (ocho días) de licencia de paternidad. Aunque ocho días no son nada, cuando se trata de cuidar y adaptarse a un recién nacido, Colombia es el país de Latinoamérica con la licencia de paternidad más larga. Esto fue posible desde que pasó una ley en el 2002; antes, los nuevos padres tenían que pedir un permiso por ‘calamidad doméstica’ y otorgarlo estaba a discreción de la empresa. Como está la ley hoy en día, esa licencia de paternidad no la paga la empresa sino la EPS, pero solo si ambos, la madre y el padre son cotizantes. Si solo el padre es cotizante, la licencia se cubre por cuatro días. La posibilidad de que la cotizante sea la madre y el beneficiario el padre no está contemplada.  Ah, y solo cuenta cuando él o la recién nacida es hija de la esposa o pareja permanente, lo cual discrimina a los padres que no tienen una relación tradicional con las madres de sus hijos.

Colombia, con 18 semanas, también tiene una de las licencias de maternidad más largas de la región. Seguro muchos piensan que esto es bueno, porque compensa los escasos días que les dan a los hombres, pero en realidad esta licencia es un arma de doble filo. Como las condiciones son distintas para los hombres y para las mujeres, esto obliga a los empleadores a considerar el género en una contratación o en el desarrollo de un proyecto, y esto sí o sí termina en discriminación. Por ejemplo, digamos que Juan y María son dos candidatos con las mismas cualidades y la misma edad: 30 años. Digamos que no tienen hijos, que acaban de casarse y que ambos están buscando trabajo. Quien contrate a Juan sabe que si él llega a tener un hijo, mientras está contratado, a lo sumo faltará una semana al trabajo, mientras que María, si queda embarazada, no solo tendrá que faltar un montón de veces al trabajo por ir a citas médicas, también va a tener 18 semanas de licencia de maternidad en las que quizás toque contratar a alguien más para hacer su trabajo. De repente, solo por ser una mujer en edad reproductiva, María parece una candidata menos atractiva para el puesto.

Por supuesto que la solución no es quitar o reducir la licencia de maternidad. Cuatro meses y medio es un tiempo apenas razonable para que una mujer esté con su hijo. Cuando a los hombres solo les dan una semana, el sistema les está mandando el mensaje de que no son necesarios para cuidar a sus hijos y, más que eso, les impide estar ahí esos meses en los que se forman vínculos tan importantes. Por otro lado, las mujeres tienen que cargar con el peso de que disfrutar plenamente de su maternidad, como lo estipula la ley, les puede costar el puesto o rezagarlas profesionalmente, ya que las aleja del éxito en el mundo laboral y aliena a los hombres de los trabajos de cuidado y de la vida privada. Que el día del padre sirva para que exijamos las condiciones laborales para una paternidad más justa, en donde los trabajos de cuidado se compartan por igual.

 

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