Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Las ciudades, un reto para el próximo cuatrienio

El crecimiento urbano, la gestión ambiental de territorios de influencia y dependencia, y la calidad de vida en las ciudades son temas que el próximo Plan Nacional de Desarrollo (PND) y los colombianos debemos enfrentar.

La expansión urbana que se realiza sobre suelos fértiles —Medellín y Bogotá—, la contaminación del aire en niveles muy altos y aumentando, y las dificultades en el suministro de agua en ciudades como Tunja y Bucaramanga son indicadores de la necesidad de asumir la planificación urbana y su relación con sus entornos territoriales en el PND.

Dado el cambio climático y sus efectos, es indispensable identificar los municipios de mayor potencial de sostenibilidad para un crecimiento urbano y aquellos donde debe frenarse. Debemos redefinir las relaciones entre lo urbano y lo rural. Los gobiernos nacional, departamental y municipal deben establecer acuerdos para regular el crecimiento y hacer planificación urbana.

Uno de ellos es acordar las tasas y transferencias que tengan como objetivo la conservación de las cuencas proveedoras de agua para las ciudades. El Decreto 870 de pago por servicios ambientales es una herramienta muy útil, ciudades sin agua no son espacios habitables. El PND debe tener como prioridad la tarea de mejorar la sostenibilidad financiera, social y ambiental para el abastecimiento de agua y el saneamiento básico en las ciudades.

En producción y manejo de residuos sólidos debemos mejorar, partiendo de la urgente necesidad de disminuir la producción per cápita de basuras, que continúa aumentando en Colombia, mientras está disminuyendo en otros países. Adicionalmente, debemos mejorar el reciclaje e incorporar de manera organizada a los recolectores informales en el proceso.

El documento Conpes 3874 (noviembre /2016), sobre la gestión integral de residuos, no ha tenido la repercusión esperada y los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos, que debieron haber sido formulados el año pasado, tuvieron un nivel de cumplimiento mínimo.

Según la Superintendencia de Servicios Públicos, Colombia generó 9’967.844 toneladas de basura durante el año 2015, de las cuales el 96,8 % fueron a parar a los rellenos sanitarios, cuya vida útil se acorta. El país cuenta con 147 rellenos, de los cuales 13 tienen la licencia de funcionamiento vencida; 20 tienen menos de un año de vida útil; 21 tienen entre uno y tres años de capacidad, y a 41 les quedan entre tres y diez años de funcionamiento. Es evidente la falta de inversión y manejo en este tipo de infraestructura, tanto por parte de los administradores locales como del Gobierno Nacional. La OCDE (2014) recomendó incrementar la inversión en infraestructura para aumentar la capacidad de tratamiento en los rellenos sanitarios y la necesidad de mejorar en este aspecto está señalada en la propuesta 176 del programa de gobierno de Duque.

Hace falta formular la Política Nacional de Asentamientos Humanos y Expansión Urbana (Ley 99/93). El Gobierno, en negociaciones internacionales, ha acordado asociar la adaptación al cambio climático con la reducción de riesgos y la resiliencia urbana como estrategia de ordenamiento territorial. La incorporación integral de estos enfoques en la planificación exige el diseño de indicadores para su monitoreo y apropiación. Este es tema clave para municipios y ciudadanía y debe ser prioritario en el próximo PND.

 

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