Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Medidas efectistas

Improvisan o hacen como que improvisan. Más allá del efectismo, a punta de golpes de opinión, para desviar la atención pública o parecer que actúan, no se entienden los vaivenes de los funcionarios y las autoridades para —dizque— contrarrestar la ola de inseguridad que azota al país.

No es sino mirar la (in)decisión acerca de la prohibición de circulación de motos con parrillero en algunas zonas de la capital, a raíz del incremento de hurtos usando ese vehículo. La medida, a todas luces apresurada, modificada sobre la marcha y defendida a capa y espada, no fue sino el camino del atajo para acallar las protestas contra la indefensión de los ciudadanos ante un delito de alto impacto e impunidad.

En vez de arreciar en los esfuerzos de investigación, seguimiento y desarticulación de bandas y delincuentes, las autoridades vendieron el sofá, sin tener en cuenta efectos colaterales en desplazamiento de moteros o impacto económico o laboral.

Ahora, cuando —según dicen en la administración— han disminuido casi en una tercera parte los casos de hurto en moto, es hora de desmontar la medida porque era provisional y ya cumplió su objetivo. Pero que si vuelven a subir los hurtos la volverán a implantar. Será pues también una suspensión provisional. ¿Acaso confían en los efectos pedagógicos de una decisión represiva?

Quedamos expuestos a ideas “salvadoras” y siempre “transitorias” como esa absurda de instalar cámaras en un baño de un colegio de Montería para evitar acciones indebidas, o la clásica del populismo punitivo de incrementar las penas en las que parece experto el presidente entrante, que pide y promete sanciones más drásticas para los delitos de explotación sexual infantil; que no se les olvide que ya no están en campaña y que todo lo que los ciudadanos reclaman es que haya menos show, menos pretextos propagandísticos y que se haga elemental justicia.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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