Digamos sí a la esterilización en el año de los 50 millones de colombianos

Por culpa de los mitos, mujeres y hombres todavía no contemplan esta opción, a la que tenemos acceso desde el día en que nacemos. Ser mayor de edad es lo único que necesitas para que la EPS autorice el procedimiento.

Imagen tomada de Pixabay

Según el Dane, en octubre llegaremos a los 50 millones de habitantes en Colombia, cifra difícil de masticar cuando tu medio de transporte es Transmilenio, SITP, flota o lo que sea que debas tomar para ir de un lugar a otro .

Menos de un mes tardó la EPS en programar mi cirugía. Inicié el trámite en febrero, dos meses antes de cumplir años. La necesidad de saberme estéril se hizo apremiante por dos razones: me fui a vivir con mi novia y amigos y amigas en común empezaron a quedar embarazados. ¿Pronto me tocaría el turno, por más métodos anticonceptivos que use con mi pareja? La respuesta es sí, a menos que yo lo permita.

La idea de ser un adulto sin posibilidades de ser papá nunca me atormentó, antes al contrario: siempre me produjo una paz refrescante y definitiva. De hecho, la esterilización la concebí hacia el final de mis veintes, etapa en la que proyecté mi próxima década. En mis planes estaba seguir trabajando, buscar tiempo para hacer una maestría, tener una vida estable en concubinato, hacer la maratón de Medellín y punto.

Hoy mi vida está construida sobre esos cuatro ejes. Por eso un día de este año, en febrero, levanté el teléfono, pedí cita con el médico general, que a su vez me derivó a un especialista en urología. Este último llenaría el formulario que terminaría en las oficinas de Profamilia,  donde finalmente me vio otro urólogo que finalmente autorizó la esterilización.

Antes de la operación en total pasé por tres médicos, en un rango de treinta días. En ninguna de la citas hubo intentos de disuasión. En mi caso, solicitar una vasectomía fue como solicitar Acetaminofen. Los especialistas incluso fueron muy claros para resolver mis preguntas entorno a la intervención. En ningún momento dijeron mentiras, realmente no duele el corte en el conducto deferente (también le puede interesar No soportaba mi fertilidad y así me fue en la vasectomía por EPS).   

“La vasectomía es una operación de diez minutos, en la que se cortan los conductos que transportan los espermatozoides. Se hace al nivel del escroto, con anestesia local. Es reversible, aunque las tasas de éxito nunca van a ser del 100%”, explica el urólogo Mauricio Plata.

Desde que soy estéril me aterra la posibilidad de reconexión. En mi caso los espermatozoides en el semen son una suerte de arma mortal, porque me gusta innovar en mi vida, pero nunca con un hijo. No quiero ser referente de nadie, no quiero traer a una persona que tenga mis rasgos físicos y sicológicos, no quiero que mi hijo tenga que encerrarse en un trancón, ir al colegio, la universidad, al trabajo. La vida es interesante, sí, pero más interesante es estar solo o nunca despertar al ser que espera el llamado, donde quiera que esté, porque, como dice el maestro Fernando Vallejo, “dejemos al que no ha venido al mundo en la paz de la nada, no nos reproduzcamos”.