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hace 8 mins

‘Twiteratura’, cuando la ficción es viral

Entre el 20 y el 26 de agosto, en un perfil de Twitter perteneciente a una mujer llamada Nela García se contó una historia que se volvió viral. ¿Qué hay detrás de un relato de ficción que se sale de los libros para aterrizar en redes sociales?

Al fondo, Modesto García (izq.) y Manuel Bartual (der.). En el computador, la imagen de #RedMonkey, el hilo de ficción que ambos escribieron en Twitter durante una semana.

Un tuit tras otro tuit, y así sucesivamente durante días. Cada uno de ellos, contando una escena. Los capítulos midiéndose no por cantidad de hojas, sino por el intervalo de tiempo que hay para que quien escribe retome la historia. Texto, pero también videos, imágenes y gifs. Y, del otro lado de la pantalla, cientos, sino miles, de personas siguiendo el cuento que puede pasar por cierto o que su falsedad se hace evidente.

Hace poco, en España, o más bien entre los españoles usuarios de Twitter, hubo revuelo. Una mujer cualquiera, que en realidad no existe, publicó un trino: “A ver, tengo que contar esto porque estoy FLIPANDO. El otro día me encontré este móvil por la calle. Al principio pensé que era de la chica de la foto, pero acabo de descubrir que eso es imposible porque murió hace 8 años en EEUU. Y es que esto no es lo más extraño de todo”.

Así empezó una historia que durante varios días mantuvo atento a personas no solo en España, sino alrededor del mundo. La historia de Nela García (@nelagarnela) trataba de cómo ese celular que encontró la fue llevando, poco a poco y a través de varios acertijos, a una organización cuyo fin era “reiniciar” internet.

Cuando empezó, era difícil saber si lo que estaba escribiendo Nela era verídico o, si como en otras ocasiones, era una ficción. Con el pasar de los días, se confirmó que, en efecto, era falsa. Y, no solo eso, sino que detrás del relato -titulado #RedMonkey-, que tuvo más de 300 millones de reacciones, estaban dos personas que ya habían hecho sus propios relatos ficcionales: Manuel Bartual y Modesto García.

Bartual fue tendencia mundial en agosto de 2017 cuando, en su Twitter, construyó el relato “Todo está bien”, en la que él era el protagonista. García, por su parte, fue el ganador de la Feria del Hilo, un evento realizado por Twitter España en el marco de la pasada Feria del Libro de Madrid, con un relato en el que su alter ego, Mr. Brightside (@plot_tuit), descubrió por una foto publicada en esa red social cómo un hombre, al que no conocía, fue asesinado, a pesar de que el supuesto crimen fue presentado en un primer momento como un suicidio.

De la viralidad de la historia de Nela (cuando empezó, el perfil contaba con menos de 200 seguidores, mientras que ahora superó los 154 mil), surge una pregunta: ¿cómo las redes sociales están convirtiéndose en una herramienta para contar ficción? En entrevista con El Espectador, Bartual y García creen que Twitter, con su formato de microblogging, les permitió construir un relato de ficción, al que no definen como literatura, pues creen que también echa mano de, por ejemplo, el cine y el cómic.

Lo primero que aclaran es que el relato no empezó con el primer trino, sino dos meses antes cuando se sentaron a idear al personaje. Tomaron un perfil que ya existía y empezaron a construir su personalidad desde lo que allí publicaban. Así, por ejemplo, empezaban a soltar datos que luego resultarían fundamentales para la historia: que Nela es programadora, que le gustan los videojuegos, que un día cualquiera perdió sus llaves. También le crearon cuenta en otras redes como Facebook e Instagram, para darle más verosimilitud al personaje.

Y entonces, en la tarde del 20 de agosto, publicaron el primer trino del relato, de un personaje que pasaba por real. Durante seis días, los trinos fueron constante -aunque con pausas que Bartual y García idearon para darle dinamismo a la historia-. A diferencia de un novelista, ellos tenían que enfrentarse con el hecho de que los lectores de la ficción de Nela participarían en ella. Desde el comienzo sabían que tendrían tres tipos de lectores: los que se limitarían a leer, los que entrarían al juego y los que, sospechando que era falsa, buscarían demostrar quiénes estaban detrás (a quienes les dejaron pistas como el nombre, que proviene de Manuel y toma el apellido de Modesto).

(Lea aquí: El hilo de Manuel Bartual: rompiendo fronteras entre tecnología y literatura).

Es decir, si quizá las historias de “Todo está bien” y del asesinato fueron fruto del azar, en esta cada paso fue planeado -aunque a medida que avanzara el relato tuvieran que salirse del guion para mantener la interacción-, incluyendo el que sería el recurso más importante: la ambigüedad. “Nosotros jugábamos con una ambigüedad, al principio, sobre todo. No saber si la historia es verdad o no, engancha a la gente”, explica Bartual, a lo que García complementa, agregando que “es un ingrediente fundamental en esta receta, porque Twitter es realidad”.

Sobre si creen que lo que han hecho, hablando de los tres hilos mencionados, es literatura, afirman que creen que no lo es, sino que es un “híbrido de muchos lenguajes”. Y cuando la llaman ‘twiteratura’ -así lo hizo García en el trino en el que agradeció a los miles de seguidores que consiguió Nela en menos de una semana- lo hacen para “hacer una diferenciación entre lo que es un hilo normal (realidad, debate, opinión) y lo que es un hilo de ficción. No queremos quedarnos con la idea de literatura, porque es una combinación de muchos formatos”.

Aun así, aquí hacen una pausa. Son insistentes en que lo que ellos han hecho no es literatura, pero sí ha logrado que gente que nunca leía, se interese por hacerlo. Bartual cuenta que, después de su hilo, publicó una novela titulada El otro Manuel y que, durante las firmas de autógrafos, “han llegado chavales que me han dicho que no han leído nunca un libro y que, a raíz de mi hilo del verano pasado, han comprado mi novela. Descubrir que ha despertado interés en gente joven es una pasada”.

Lo mismo le ocurrió a García con su hilo del asesinato. “Me gustó mucho que con mi hilo la gente me pedía que le recomendara libros que tuvieran que ver con la novela negra. Mucha gente me decía que no leía nada y que con mi hilo se quedaba 25 o 30 minutos leyendo. Estás consiguiendo que la gente tenga unos hábitos que, por la velocidad en la que se mueve el mundo, les cuesta adquirir”, dice.

Pero también hay algo más. La pretensión de ambos no es que los llamen literatos, sino contar una historia en un espacio que suele ser hostil, como sucede a menudo en las redes sociales. Conectar con las personas, diciéndoles que “a las redes no hay que entrar a descargar toda tu ira, sino que es un sitio para compartir ideas y pasarla bien”. Y, en palabras de García, “contar una historia de forma entretenida, utilizando muchos formatos”.

Aquí, el hilo de cómo Bartual y García hicieron la historia.