Naomi Osaka, una tenista multicultural

Hija de madre japonesa y padre haitiano, ha vivido siempre en Estados Unidos. Este sábado, desde las 3:00 p.m. por Espn, enfrentará a Serena Williams, en la final femenina del US Open.

Naomi Osaka ocupa el puesto 19 del escalafón femenino y busca su primer Grand Slam./ AFP

Tiene el color de piel de una haitiana, los ojos de una japonesa y habla inglés como si fuera estadounidense. Naomi Osaka, la finalista del US Open 2018, es producto de una fusión de culturas. Nació en Osaka (Japón), de donde es su madre, heredó el color de piel de su papá haitiano y desde los tres años ha vivido en Estados Unidos. Primero en Nueva York, en donde trabajaban sus padres, y luego por el tenis, cuando tenía ocho años, ella impulsó a los suyos a trasladarse al estado de Florida, en donde encontró una academia de tenis en la que comenzó su sueño de ser profesional. Por recomendación de su papá, desde que comenzó a participar en torneos internacionales lo hizo con el pasaporte japonés. La razón: que podría ser la mejor de ese país, en donde la cultura tenística no está tan desarrollada como la de Estados Unidos. 

Ahora, con 20 años, no domina su lengua materna, como quedó evidenciado cuando en el Abierto de Australia venció a la ucraniana Elina Svitolina, y un gran número de periodistas japoneses se reunieron en la sala de prensa para hacerle varias preguntas y ella, antes de que lanzaran el primer cuestionamiento, solicitó que las preguntas fueran en inglés. “Intento estudiar japonés, pero me pongo muy nerviosa cuando lo oigo. Es muy rápido y a veces suena como si dieran golpes a algo y digo: ‘Dios, no he entendido la primera parte de la pregunta’. Entonces parezco idiota y no quiero parecerlo”, expresó.

Claro que se siente orgullosa de sus antepasados y sabiendo que compite alrededor del mundo con la bandera de Japón ha expresado que quiere aprender a hablar perfecto japonés. “De los japoneses me gusta todo, su cultura, como son. Me encanta la comida y que todo el mundo es muy simpático”, explicó.

Sobre sus raíces haitianas comentó que “si conoces a una persona haitiana te darás cuenta de que son muy positivos. Si tienes un amigo de Haití, él hará todo lo que esté en sus manos por ti”.

En esta temporada la “Serena japonesa”, como se ha hecho conocer en el circuito, ha demostrado un gran avance en su juego. Comenzó en el puesto 68 del escalafón de la WTA y ya está en el 19. Si vence hoy en la final del US Open a Serena Williams (3:00 p.m. por ESPN) ascenderá hasta el séptimo puesto y en caso de que pierda ante su ídolo su casilla será la 12 del mundo.

La evolución en su juego ha sido gracias a su nuevo entrenador: Aleksandar Sascha Bajin, quien entrenó durante muchos años a jugadoras como Serena Williams y Carolin Wozniacki y le ve el potencial para llegar a ser la número uno del mundo. “Llegaré a ser la mejor, la mejor que habrá jamás”, dijo Osaka, repitiendo una frase de Pokémon, la famosa serie japonesa de la que es aficionada. “Siempre pensé que si era capaz de ganar un Grand Slam lo quería hacer en el US Open. Ahora enfrentaré a Serena y eso ya es mucho orgullo para mí”, confesó una emocionada joven que ya hizo historia al convertirse en la primera japonesa en llegar a la final de un torneo grande.

Sobre Osaka, Serena Williams comentó que “es realmente talentosa. Agresiva, muy joven. Puede ser muy peligrosa”. En caso de ganar, la menor de las Williams igualaría a Margaret Court como la mujer con más títulos de Grand Slam (24). “Estoy muy agradecida con este deporte. No importa lo que pasa en cada partido, hay que continuar hacia adelante porque esto acaba de empezar; hace solo dos meses que volví, luego de ser madre. Solo es el principio”, destacó la que para muchos ya es la mejor jugadora de todos los tiempos.